“Es necesario un defensor que resguarde la garantía de los imputados”
La defensora regional, Inés Rojas Varas, en entrevista con Diario El Día, se refirió al trabajo que hoy realiza la institución que encabeza, así como la experiencia que han ido ganando sus integrantes en estos 25 años de funcionamiento. Según explicó, a pesar de ser una institución pequeña y contar con escasos recursos, han sido capaces de cumplir de buena manera con el mandato que la ley les impone. -¿Qué evaluación hace de la labor de la Defensoría Penal Pública a 2026?
“Partimos en un principio como defensores siendo parte de un programa de defensa especializada el año 2001, y ahora en marzo, cumplimos 25 años como Defensoría Penal Pública. La evaluación que nosotros hacemos en términos generales es que hemos cumplido con la labor que se nos ha encomendado por parte de la Constitución y las leyes, y durante estos 25 años hemos estado presente en las audiencias de todos los tribunales de la región y también hemos brindado una defensa de calidad y con un índice de resultados que son de acuerdo a lo esperado. Hacemos un balance positivo.
Creemos que hemos podido prestar la defensa de manera profesional con profesionales que tienen una gran experiencia técnica y que hemos logrado también, tener buenos resultados en muchas causas en que hemos tomado la defensa”. -Como institución manejan pocos recursos. ¿Cómo enfrentan cada caso?
“Principalmente, yo creo que esto está condicionado por la vocación que tenemos los y las personas que formamos parte de la Defensoría Penal Pública. Efectivamente, somos una institución pequeña con pocos recursos, tanto humanos como también monetarios. Pero la convicción que tenemos como defensores y defensoras - y también los funcionarios -, de que es tan necesaria la prestación de defensa dentro de un sistema procesal, que es tan necesario que haya una persona, un defensor o defensora que resguarde la garantía de los derechos de los imputados e imputadas, que podemos hacer, quizás, maravillas con los pocos recursos que tenemos”.
-¿Y cómo se defiende a un delincuente que tiene antecedentes penales? ¿Cómo se defienden sus derechos? La comunidad no entiende esto.
“Sí. Ese es un tema que siempre lo estamos escuchando. Incluso en nuestras vidas personales se nos hacen estas preguntas, pero cuando enfrentamos la defensa de una persona - quizás podemos pensar en un delito grave, una persona con antecedentes penales, una persona que ha participado y cometido el delito -, lo que nosotros hacemos es que finalmente se le imponga la pena justa, y la pena justa es aquella que está establecida en la legislación.
Si hay circunstancias que atenúan su responsabilidad (... ), que se le imponga la pena teniendo presente esas circunstancias atenuantes. No debemos olvidar que nuestro derecho penal es un derecho de actos.
Entonces, lo que tenemos que ver es si en ese acto, en ese delito, concurre alguna circunstancia que a lo mejor, podría atenuarle la responsabilidad penal y por eso solicitamos al tribunal que le imponga la pena justa. Este no es un derecho penal de autor, no se siguen los hechos que ha realizado antes la persona, sino lo realizado en el momento, ese delito, cómo se cometió”. -¿Y cómo se relacionan con el defendido?
Para que éstos no les mientan, por ejemplo. “Tenemos capacitaciones. Tenemos también conversaciones entre los defensores, los de más experiencia.
Yo llevo ya casi 26 años en esta institución, y vamos compartiendo aquellas formas de comunicarnos con nuestros defendidos. Vamos explicándole cuál es su situación procesal, qué antecedentes tiene la carpeta del fiscal y una vez que ya le hemos informado todas las alternativas de la causa, él tiene que tomar una decisión. Decisión en la que puede sostener que él es inocente, con lo cual, nosotros deberemos llevar a un juicio y ahí discutir su participación en los hechos.
O él también nos puede decir, ‘por favor, trate de lograr la pena, ojalá la más baja que pueda acordarse o sostenerse por parte del juez’”. -En estos 25 años han participado en casos emblemáticos, partiendo por el caso Monjitas, por ejemplo. De hecho, una defensora llegó a ser ministra de Justicia.
“El caso Monjitas fue uno de los más bullados, pero yo recuerdo más el primer juicio oral de Chile, que creo que fue el más importante. Yo tuve la alegría de participar en el primer juicio”. -¿El de Cristian Sansana?
“Sí. Junto con mi colega Diego Falcone, participamos en ese primer juicio oral en Chile (... ).
Ese primer juicio buscaba poner a la vista de todo el público, de todos los medios de comunicación, de las autoridades, la labor de la defensoría”. -Pero también fue cuestionado porque el juicio se trató de un robo de un par de bebidas. “Ahí pudimos observar que el Ministerio Público apuntaba a un robo con intimidación (...
), y nosotros con mi colega sostuvimos que eso no era posible y logramos que (la calificación del delito) quedara en amenazas no condicionales. Pero ese es el 'juego' dentro del sistema procesal penal. Hay una acusación que la hace el Ministerio Público con todas los recursos y los medios que tiene como ente persecutor, y estamos nosotros que sostenemos la versión de nuestros imputados y le pedimos al tribunal que, como en este caso, recalifique el delito.
En otros casos pedimos directamente la absolución o en otros la pena adecuada”. -¿Qué otros casos relevantes recuerda? “Si usted me pregunta sobre casos míos, tuve un caso muy importante hace muchos años, de una mujer que estaba siendo acusada por un homicidio frustrado en contra de su pareja.
Creo que fue uno de los primeros casos en donde se tomó en cuenta el enfoque de género para los efectos de determinar que esta mujer había sido víctima de violencia intrafamiliar por muchos años. Finalmente ella salió absuelta. Fue un caso muy importante porque hasta ese momento la discusión del enfoque de género - que ahora son muy comunes en nuestra jurisprudencia - en esa época no existía.
Y lo hicimos a pulso, lo hicimos estudiando material de otros países. Yo creo que es uno de los casos más importantes que por lo menos en mi vida como defensora ha sido trascendente porque marcó, hizo un cambio. Pero hay otros casos más nuevos que hemos tenido, que son casos más mediáticos (...
), que quizás para nosotros son importantes porque sabemos las repercusiones que producen en la sociedad, pero nosotros lo asumimos desde nuestro perfil profesional y técnico”. -¿Cómo se ha ido adaptando la defensoría a la aparición de nuevos delitos? “Cuando nosotros partimos hace 25 años, nos enfrentábamos principalmente a delitos contra la propiedad: robo, hurto, los que eran cometidos por personas de la región.
Ahí había una relación entre defensor y representado distinta, porque éramos personas que hablábamos muy parecido y sabíamos más o menos cómo eran las formas y los medios comisivos en el delito. Pero con los años obviamente esto ha ido cambiando, si bien afortunadamente en nuestra región no está tan presente el crimen organizado y no hemos tenido muchas causas de ese tipo. Han sido más bien excepcionales.
Obviamente que los delitos se han incrementado, son delitos más graves, hay más homicidios y también con personas de otras nacionalidades con quienes también es distinta la comunicación. Aunque quiero hacer la salvedad de que, según nuestros números y estadísticas, los delitos cometidos por personas migrantes representan un porcentaje muy mínimo comparado con los delitos de personas chilenas”. -¿Cómo logran difundir entre la comunidad la labor que realizan?
“Nuestra misión es educar, pero no educamos respecto a casos en particular. Nosotros cuando vamos a otras instituciones, cuando vamos a colegios, cuando vamos a universidades, lo que hablamos es de la importancia del derecho a defensa que tienen todas las personas, enfocado como un derecho que está establecido constitucionalmente y está también incorporado en los tratados internacionales. Entonces, cuando las personas reconocen que cualquiera de nosotros podría ser investigado por un delito, sea culpable o sea inocente, entonces ahí comprende la labor de la defensoría, la cual, busca nivelar el poder que tiene la fiscalía en la persecución penal”.
-¿Cómo es su relación con el Ministerio Público? “Tenemos una buena relación. Siempre ha sido una relación de respeto mutuo, pues tanto fiscales como defensores entendemos que cada uno cumple un rol y tenemos una constante interconexión.
Acordamos, a veces, algunas actividades comunes, como por ejemplo, cómo vamos a llevar adelante el juicio para que sea más rápido u otros temas generales. Pero siempre estamos en contacto. Yo tengo una muy buena relación con el fiscal regional y ante cualquier problemática que se pueda suscitar en audiencias o respecto a carpetas de investigación, tenemos una muy buena relación”.
-¿Cree que es demasiado "garantista" nuestro sistema procesal penal? “Yo creo que esa es una percepción, pero la realidad no es así. Si nosotros observamos, y ustedes pueden tener acceso a las estadísticas, nunca había habido tantas personas encarceladas desde el inicio de la reforma como hoy.
O sea, estamos en un momento en que las cárceles de nuestro país están con un gran hacinamiento y por tanto ahí nos damos cuenta de que esa 'puerta giratoria' que se habla no es así”.
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