Entre cifras y certezas
Alto Bio Bio Los Ángeles Santa Bárbara San Rosendo Internacional Crónica Ciudadana Policial y Judicial Agroforestal Equidad de Género Tribuna investiga Medio Ambiente Publicontenido Vida social Regístrate en nuestro newsletter 97. 5 FM San Cristobal Papel digital Entre cifras y certezas por La Tribuna 30 Marzo 2026 Atentados / Archivo La Tribuna El último informe del Faro UDD titulada:"Inseguridad en la Macrozona Sur y su impacto en la industria forestal" vuelvea instalar un debate que, lejos de cerrarse, se ha vuelto cada vez máscomplejo: el impacto de la violencia en la Macrozona Sur y sus efectos sobre laindustria forestal. Las cifras son elocuentes y, en muchos casos, preocupantes.
Sin embargo, también invitan a una lectura más amplia, que considere no sololos datos, sino también las múltiples miradas que conviven en un territoriotensionado por años de conflicto. Por un lado, el diagnóstico del estudio apuntaa una realidad difícil de ignorar. La acumulación de hechos violentos —629ataques incendiarios en cinco años, con pérdidas millonarias— no solo haafectado infraestructura, sino que ha erosionado la confianza, la inversión yel empleo en una de las principales actividades productivas de nuestra región.
La caída en la producción, el cierre de aserraderos y la disminución del empleoson señales claras de un sector que enfrenta un escenario adverso, donde laincertidumbre se ha vuelto parte de la rutina. A ello se suma un elemento institucional queel propio informe releva: la baja efectividad del sistema judicial frente a laviolencia rural. Con niveles mínimos de formalización y condena, se instala lapercepción de impunidad, debilitando aún más la capacidad del Estado paragarantizar el orden.
En este contexto, la prolongación del Estado de Excepción—que ya suma varios años— abre legítimas interrogantes sobre su eficacia comoherramienta de solución y no solo de contención. Pero sería un error reducir el problema a unasola dimensión. Tal como advierten actores del propio sector, la crisis queatraviesa la Macrozona Sur no puede explicarse únicamente por la violencia.
Factores económicos globales, como la desaceleración de mercados clave, tambiénhan incidido en la caída de la actividad forestal. Además, algunos gremiosplantean que las cifras, si bien relevantes, no logran capturar la experienciacotidiana de quienes trabajan en terreno, donde la inseguridad se traduce endecisiones concretas: restringir horarios, evitar zonas o incluso abandonaractividades productivas. Otros, en tanto, advierten que insistir únicamente enmedidas de seguridad sin avanzar en soluciones políticas de largo plazo soloperpetúa un estado de tensión controlada, pero no resuelta.
La Macrozona Sur no requiere solo más o menospresencia policial, ni tampoco únicamente políticas de desarrollo económico. Loque está en juego es la capacidad del Estado —y del sistema político en suconjunto— de articular una respuesta que combine seguridad, justicia yoportunidades. El informe del Faro UDD aporta antecedentesvaliosos para dimensionar el problema, pero también deja en evidencia queninguna mirada, por sí sola, logra abarcar su complejidad.
En ese equilibrio deposturas se encuentra, precisamente, la clave para avanzar, porque más alládelos indicadores, lo que está en juego es la vida cotidiana de miles depersonas que, entre la incertidumbre y la resiliencia, siguen esperandocertezas.
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