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Enfermedades cardiovasculares en Chile aumentan en jóvenes: llaman a prevenir desde los 35 años
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01:23 · Chile

Enfermedades cardiovasculares en Chile aumentan en jóvenes: llaman a prevenir desde los 35 años

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Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Chile, con cerca de un tercio de las defunciones anuales asociadas a infartos, accidentes cerebrovasculares y otras patologías del corazón. Pese al acceso a controles preventivos gratuitos y a campañas de salud pública, la población continúa consultando tarde, subestimando signos de riesgo que, en muchos casos, podrían detectarse y abordarse oportunamente. “Hoy vemos que el infarto dejó de ser un problema exclusivo de adultos mayores.

Cada vez atendemos a personas más jóvenes, incluso desde los 35 años, que llegan con factores de riesgo acumulados durante años”, advierte Patricia Donoso, directora de la carrera de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar. Evaluaciones clave A partir de esta edad, los especialistas recomiendan iniciar un monitoreo sistemático del riesgo cardiovascular, particularmente mediante el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMP), disponible en el sistema de salud. “El EMP es una herramienta poderosa porque permite identificar hipertensión, glicemias alteradas o dislipidemias antes de que generen daño real”, explica la enfermera.

“La clave es que las personas entiendan que un control preventivo no es opcional: es parte del autocuidado responsable”. El chequeo incluye medición de presión arterial, perfil lipídico, glicemia e índice de masa corporal, datos esenciales para anticipar complicaciones. Errores que siguen costando vidas Aunque las cifras son conocidas, persisten conductas que dificultan la prevención efectiva.

Uno de los principales problemas es la baja percepción de riesgo. “Mucha gente normaliza sentirse cansada, con dolor de cabeza frecuente o con la presión ligeramente elevada. No reconocen que esos pequeños signos pueden anticipar algo mayor”, señala Patricia Donoso.

A ello se suma la tendencia a tratar factores aislados, sin considerar que el riesgo cardiovascular es acumulativo. Sobrepeso, tabaquismo, sedentarismo y colesterol alto suelen coexistir, multiplicando la probabilidad de un evento grave. “La salud cardiovascular no se aborda por partes.

Si una persona fuma, es sedentaria y tiene sobrepeso, el riesgo no se suma: se multiplica. Esa comprensión aún falta en la población”, agrega la académica de la UNAB. Resultados en menos de 3 meses La evidencia científica demuestra que intervenciones intensivas —y sostenidas— pueden mejorar marcadores de riesgo en pocas semanas.

La profesional enfatiza: “Cuando una persona reduce el consumo de sal, aumenta la actividad física y mejora su alimentación, los resultados se ven rápido. No estamos hablando de un proceso de años, sino de semanas”. Entre las acciones más efectivas, la experta destaca: Reducir la sal y aumentar el ejercicio, lo que ayuda a disminuir la presión arterial.

Aumentar frutas, verduras y grasas saludables, con impactos directos en el perfil lipídico. Realizar 150 minutos de actividad física semanal, mejorando la resistencia a la insulina. Suspender el tabaco, cuyos beneficios vasculares son casi inmediatos.

Perder un 5–10% de peso, mejorando significativamente la salud metabólica. La prevención no depende solo de voluntad individual. El acompañamiento profesional es determinante.

“El profesional de Enfermería es un pilar en la pesquisa precoz, en la educación y en el seguimiento de pacientes con riesgo cardiovascular. Somos quienes estamos más cerca de las familias y las comunidades”, destaca la académica de la UNAB. Desde controles periódicos hasta consejerías personalizadas, el equipo de Enfermería cumple un rol clave en la reducción de la morbimortalidad cardiovascular del país.

Las enfermedades cardiovasculares son, en su mayoría, prevenibles. Sin embargo, requieren decisiones informadas y constancia. “Si Chile quiere disminuir las muertes cardiovasculares, debemos trabajar desde la infancia y juventud.

La prevención no empieza a los 50: empieza en casa y en la escuela”, concluye la directora de Enfermería UNAB.

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