En salud mental el desafío es actuar
Chile atraviesa una crisis de salud mental que se ha ido instalando con fuerza en distintos espacios de la vida cotidiana. Los recientes hechos de violencia en colegios de Calama y Curicó más que episodios aislados, son señales de una realidad que se viene acumulando hace años y que hoy se expresa con mayor crudeza. El país ha avanzado en visibilizar el problema y en generar información.
El Termómetro de la Salud Mental Achs-UC es un buen ejemplo de ello: una herramienta que ha permitido observar tendencias, dimensionar brechas y poner datos relevantes a disposición del debate público. “Existen capacidades instaladas que muchas veces operan de manera fragmentada, lo que limita su impacto. Avanzar en su articulación y en su uso efectivo es parte de los retos más urgentes”.
En 2025, el 12,7% de la población reportó problemas de salud mental, cifra que ha venido reduciéndose desde el 34,6% de 2020. Asimismo, un 25,8% de la población exhibe síntomas de ansiedad. Contar con mejor información es indispensable, porque permite anticiparse y tomar decisiones oportunas.
Pero la magnitud de lo que estamos enfrentando exige que esa información se traduzca en acción. La velocidad con la que crecen estos problemas requiere ejecución efectiva y disposición real a movilizar los recursos disponibles. Eso implica también mirar el sistema de salud en su conjunto.
Existen capacidades instaladas que muchas veces operan de manera fragmentada, lo que limita su impacto. Avanzar en su articulación y en su uso efectivo es parte de los desafíos más urgentes. En la Achs lo hemos visto de cerca.
La demanda por hospitalizaciones en salud mental ha aumentado más de 42% en el último año, reflejando una presión creciente sobre el sistema y una necesidad de atención especializada cada vez más evidente. En ese contexto, avanzar implica activar capacidades y responder con herramientas concretas. La reciente puesta en marcha de una Unidad de Cuidados Intensivos Psiquiátricos en el Hospital del Trabajador Achs Salud es un ejemplo de ello: una iniciativa que surge desde la experiencia directa de los equipos clínicos y que permite ampliar la capacidad del sistema en un ámbito crítico, con 12 camas dedicadas a psiquiatría, con un alto nivel de seguridad, atención especializada y los más altos estándares mundiales.
Si bien esta no es la solución definitiva a una crisis compleja, sí da cuenta de un tipo de respuesta que hoy resulta necesaria: detectar una necesidad, movilizar capacidades y avanzar con sentido de urgencia. La salud mental es un desafío país que requiere decisiones, coordinación y una mayor capacidad de respuesta. Cuando existen capacidades que pueden contribuir, ponerlas al servicio de las personas es un deber ético donde todos podemos aportar.
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