En 30 años Chile pasó de 273 mil bebés al año a 135 mil: qué está pasando
En 1994, en Chile nacían más de 273 mil bebés al año. En 2025, esa cifra cayó a 146 mil. No hubo guerra, ni epidemia, ni catástrofe.
Fue una decisión colectiva, tomada de a una persona a la vez, durante tres décadas seguidas. Y los datos del INE demuestran que la tendencia no se está frenando. Un número que lo dice todo La Tasa Global de Fecundidad, que mide cuántos hijos tiene en promedio una mujer a lo largo de su vida, cayó de 5,4 hijos por mujer en 1960 a 1,03 en 2024.
Para que una población se mantenga estable en el tiempo, esa tasa necesita estar en 2,1. Chile está muy por debajo de ese umbral, y según especialistas, sigue bajando. Para entender la magnitud: en enero de 2010 nacían más de 21 mil bebés en Chile.
En enero de 2026, nacieron 12. 717. En el mismo mes, mismo país, 16 años después, casi 9 mil bebés menos.
No es solo que la gente no quiera hijos Reducir esto a “la juventud de hoy no quiere tener hijos” es quedarse en la superficie. Lo que muestran los estudios es más complejo. Las mujeres no están renunciando a la maternidad, en muchos casos la están postergando: el grupo de edad con más nacimientos en Chile hoy es el de madres entre 30 y 34 años, no el de 20 a 24 como ocurría hace dos décadas.
Un estudio del Ministerio de Hacienda publicado en 2025 identificó los factores que más pesan en la decisión de no tener hijos o de tener menos: la inestabilidad laboral, el costo de la vivienda, la dificultad para conciliar trabajo y cuidado, y la distribución desigual de las responsabilidades domésticas entre hombres y mujeres. En palabras simples, muchas personas quieren tener hijos pero sienten que las condiciones no están dadas para hacerlo bien. Una ginecóloga de la Asociación Ginecólogas Chile lo planteó así al ser consultada por este fenómeno: no se trata de un problema médico ni moral, sino de un indicador social.
La baja natalidad es el reflejo de cómo está funcionando, o no funcionando, la sociedad para sostener la vida familiar. Lo que sí cambió y es un logro Hay un dato en esta historia que no es negativo: los embarazos en adolescentes menores de 19 años cayeron cerca de un 80% en la última década. Eso es un avance en salud pública y en autonomía de las mujeres jóvenes sobre sus propios cuerpos y proyectos de vida.
El problema no es que las jóvenes tengan menos hijos, es que nadie está teniendo los suficientes para sostener el relevo generacional. Qué viene si esto no cambia Chile está envejeciendo más rápido que casi cualquier otro país de América Latina. Menos nacimientos significa, en el mediano plazo, menos trabajadores activos, más presión sobre el sistema de pensiones y de salud, y comunas que empezarán a vaciarse.
Varias clínicas ya han cerrado sus servicios de maternidad en los últimos años, simplemente porque la demanda no justifica mantenerlos. La pregunta que queda abierta no es si esto es un problema. Es si Chile está dispuesto a crear las condiciones reales para que tener hijos no se sienta como una decisión irresponsable.
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