El realismo mágico del ministro Quiroz
La narrativa de que “no hay plata”, instalada por José Kast y reforzada por el ministro Jorge Quiroz simplemente no resiste la evidencia. Se nos habló de cifras casi simbólicas —apenas US$46 millones disponibles— como si el Estado estuviera en quiebra, como dijo su vocera, Mara Sedini. Pero los datos oficiales cuentan otra historia.
Según la Dirección de Presupuestos, a febrero de 2026 los activos consolidados del Tesoro Público alcanzan cerca de US$18. 920 millones. Y no es un monto abstracto: está claramente distribuido en distintos fondos.
El desglose es contundente: Fondo de Reserva de Pensiones (US$10. 327,67 millones), Fondo de Estabilización Económica y Social (US$3. 944,20 millones), Otros Activos del Tesoro Público (US$3.
617,65 millones), Fondo de Apoyo al Transporte Regional (US$694,54 millones), Fondo Plurianual de Defensa (US$250,45 millones) y Fondo de Tratamientos de Alto Costo (US$85,74 millones). Aquí es donde el relato se desmorona: pasamos de una supuesta disponibilidad de US$46 millones totales a, solo en OATP (Otros Activos del Tesoro Público) más de US$3. 617 millones.
La diferencia está en intentar crear una realidad paralela donde Chile está en quiebra y todos deben pagar esa quiebra, donde los derechos no se pueden pagar ni las ayudas se pueden otorgar, justificando decisiones como la no aplicación del MEPCO o recortando el 3% del presupuesto, que por cierto se aprobó financiado para el 2026. La mejor prueba está en que se habían recortado los fondos para seguridad, pero bastó que apareciera una encuesta negativa para Kast y, mágicamente, aparecieron recursos y se repusieron los más de 70 mil millones recortados a las policías. Entonces, ¿por qué insistir en que no hay plata?
Porque ese discurso permite justificar decisiones que de otro modo serían indefendibles, como el aumento sostenido y agresivo del precio de los combustibles, que golpea directamente a la clase media y a los sectores más vulnerables, o medidas que cruzan cualquier límite de humanidad, como despedir a una mujer en pleno tratamiento contra el cáncer, para contratar al yerno de la Ministra de Desarrollo Social, Ximena Rincón. Cuando se instala la idea de que no hay plata se busca condicionar a la ciudadanía a aceptar recortes, abusos y retrocesos como inevitables, pero la verdad es otra: los recursos existen. Lo que falta no es dinero, es voluntad política y un mínimo de decencia.
Al final del día, lo que se intenta instalar es la idea de que Chile atraviesa una crisis terminal. Vale aclararlo: los países no quiebran. Pueden enfrentar una cesación de pagos, pero no desaparecen financieramente, así que conviene repasar —o aprender— los conceptos básicos.
Lo que se busca es construir un relato donde todos los chilenos deben pagar una supuesta farra que nunca existió y no sería extraño que en algunos meses más se abra la billetera para luego decir “esto lo logramos nosotros”. Pero la realidad es otra: las arcas fiscales están en mejores condiciones y, si existiera voluntad, mecanismos como el MEPCO podrían sostenerse sin problema. Sin embargo, la decisión política ha sido otra: golpear a la clase media, asfixiar a las pymes y terminar de empujar a la clase baja.
Esto deja una disyuntiva evidente: o José Antonio Kast falta a la verdad, o quienes sostienen este relato están derechamente locos, porque como el propio Quiroz señaló alguna vez, “dato mata relato”.
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