El "dieselazo": una bomba al corazón del sector productivo
Alto Bio Bio Los Ángeles Santa Bárbara San Rosendo Internacional Crónica Ciudadana Policial y Judicial Agroforestal Equidad de Género Tribuna investiga Medio Ambiente Publicontenido Vida social Regístrate en nuestro newsletter 97. 5 FM San Cristobal Papel digital El "dieselazo": una bomba al corazón del sector productivo Roger Sepúlveda Carrasco Rector Universidad Santo Tomás Región del Biobío por Roger Sepúlveda Carrasco 31 Marzo 2026 La reciente decisiónde la administración de José Antonio Kast de modificar los parámetros delMecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) representaun giro drástico en la conducción económica del país. Mediante un simpledecreto administrativo y prescindiendo de trámite legislativo, el Ejecutivoredujo el período de cálculo del precio de paridad de importación de 21 a solo4 semanas.
Esta maniobra, en la práctica, neutraliza el rol estabilizador delmecanismo y traspasa de golpe toda la volatilidad del mercado internacional albolsillo de los chilenos, permitiendo alzas históricas que alcanzan los $580por litro de diésel y $370 en la gasolina de 93 octanos. Si bien el gobiernoesgrime una necesaria responsabilidad fiscal ante la crisis energética global,lo cierto es que esta medida apunta directamente al centro gravitacional denuestra economía. El diésel no es un insumo facultativo; es la sangre quemoviliza el 98% de la carga nacional y el pilar del transporte de pasajeros.
Aldisparar los costos operacionales de los gremios logísticos, se gatilla unapresión inflacionaria inmediata que impactará sin escalas en la canasta básicay los insumos agrícolas. En los sectores más sensibles, como el transporteinterurbano, las advertencias ya son alarmantes: un pasaje entre Chillán ySantiago, hoy situado en $10. 700, proyecta superar los $16.
000 bajo estasnuevas reglas, evidenciando un costo social que la ciudadanía difícilmente podráabsorber. Resultaparticularmente crítico observar cómo el diseño de las medidas mitigatoriasdistorsiona el mercado al generar una profunda asimetría entre los agenteseconómicos. Mientras se anuncian subsidios focalizados para taxistas ycolectiveros, más de 135.
000 conductores de plataformas digitales como Uber,DiDi o Cabify, que sostienen buena parte de la movilidad urbana en ciudadescomo Concepción y Los Ángeles, quedan en la más absoluta indefensión. Sinacceso a redes de protección estatal ni poder de lobby en La Moneda, estafuerza laboral que hoy es estructural para el funcionamiento del país, se veobligada a absorber un shock de costos que amenaza su propia subsistencia. Estafragmentación de la ayuda no solo es injusta; es una lectura errónea de lanueva configuración del trabajo en Chile.
Al alterar de formatan abrupta las reglas del juego, el Gobierno se arriesga a un escenario deestanflación difícil de revertir. Con una inflación que ya se desvía de la metadel 3% para acercarse al 5% al cierre de 2026, y un crecimiento del PIBajustado a la baja en torno al 1,5%, el desempleo en sectores intensivos entransporte deja de ser un temor para convertirse en una amenaza real. Panaderos, agricultores y operadores turísticos enfrentan hoy el mismo dilema:traspasar costos al consumidor o enfrentar la quiebra.
A mi juicio, nosencontramos ante una administración técnicamente competente y con genuinavocación ejecutiva, pero que ha olvidado que la viabilidad de las reformasdepende de la legitimidad que otorga el diálogo. La urgencia fiscal puede serreal, pero en una democracia moderna, la urgencia del diálogo y el consensogremial es, sencillamente, ineludible.
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