El Puerto a Gran Escala: un motor para Chile
Hace unos días se anunció la recomendación favorable del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región de Valparaíso para aprobar el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Puerto Exterior de San Antonio, el que fue presentado en 2020. Esto es, sin duda, una muy buena noticia no sólo para la región y en particular para la comuna de San Antonio, sino que también para el país. Chile fundamenta su estrategia de desarrollo en su capacidad de ser parte de los mercados globales.
Nuestra realidad comercial requiere un dinamismo constante en dos frentes: somos exportadores de bienes con ventajas naturales a los que progresivamente incorporamos conocimiento y, al mismo tiempo, importamos bienes de consumo, insumos tecnológicos y materias primas. Para que este proceso sea lo más “costo eficiente” posible, necesitamos contar con infraestructura logística adecuada. Sin infraestructura habilitante, es muy difícil disminuir los costos y, por esa vía, ser más competitivos en el comercio exterior.
Tras varios años de discusión, en noviembre de 2017 se decidió instalar en San Antonio un puerto público mayor con capacidad para recibir naves de gran tamaño, y faltaba el reconocimiento de que el proyecto aborda debidamente los temas ambientales para continuar el proceso. Lee también... DP World proyecta inversiones en Puerto de San Antonio y aumentar en 30% su capacidad Jueves 19 Marzo, 2026 | 23:01 Lo que viene ahora es la licitación para la construcción del molo de abrigo.
Esta es una inversión de US$ 2 mil millones a materializarse -en un plazo no mayor a diez años, aportada por el Estado, posiblemente, a través de un endeudamiento con la banca multilateral. Luego vendrá la inversión privada que equipará esa infraestructura básica para alcanzar la meta de 6 millones de TEUS, cifra muy superior a las cargas que hoy manejan puertos en Perú y en otras naciones. Faltan, sin embargo, pasos muy importantes que deben resolverse a la mayor brevedad.
El éxito de este puerto y su impacto directo en nodos de consumo críticos como la Región Metropolitana, requiere abordar dos grandes ejes. El primero, es el soporte logístico integrado, pues resulta vital la coordinación de los sistemas de abastecimiento y de evacuación de cargas. Por su envergadura, el puerto requiere de un soporte carretero y ferroviario coordinado, al igual que una zona de almacenamiento antes de distribuir los productos.
Otro punto clave es la integración urbana y social. Esta mega inversión pondrá a nuestro país entre los países más competitivos de la región, pero debe verse reflejada en la ciudad que lo cobija. Los habitantes de San Antonio no pueden ser simples observadores de este cambio radical.
Deben percibir mejoras significativas en su entorno urbano, en sus condiciones laborales y en los servicios públicos. Estas acciones exigen una coordinación especial. Puede ser a través de una instancia ad-hoc inter-institucional, facilitada ahora con el nombramiento de un ministro a cargo de Transportes y Telecomunicaciones y del Ministerio de Obras Públicas (MOP).
También puede ser el primer paso para crear una institucionalidad que -por mandato del Presidente de la República-, genere mecanismos de coordinación vinculantes entre entidades públicas sobre el territorio.
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