El minuto de furia de Daúd Gazale tras perder final de Mundos Opuestos con Juan Pedro: agredió a producción del reality
Un momento de alta tensión se produjo tras la gran final de Mundos Opuestos, cuando Daúd Gazale perdió la paciencia luego de perder el duelo decisivo ante Juan Pedro Verdier, el cual se llevó a cabo en la explanada del Estadio Nacional. A lo largo de la competencia, el ex futbolista alegó en varias oportunidades en contra de los encargados de la prueba, a quienes le pedía que dejaran de mover la estructura que sujetaban las cuerdas en las que ambos estaban afirmados. Esto último, debido a que la competencia consistía en balancearse en un arnés a 20 metros de altura y rescatar de ahí 15 pañuelos, para luego escalar una estructura metálica usando una palanca, y finalmente romper una esfera de concreto con un martillo.
Como era de esperarse, una vez consumada la victoria del uruguayo, el otrora jugador de Colo Colo y la UC estalló y arremetió contra la producción del espacio de telerrealidad de Canal 13. De hecho, no encontró nada mejor que irse a los combos y agredir físicamente a personal del reality en al menos dos oportunidades, por lo que incluso debió ser contenido por gente que estaba en el lugar para que la situación no pasara a mayores. Sin embargo, igual se tomó un minuto para tras, su furiosa reacción, abrazar a Juan Pedro y felicitarlo por su victoria, la cual le permitió a este último quedarse con un premio total de 50 millones de pesos.
De hecho, posteriormente el “Turco” estuvo largo rato sobre el escenario, como tratando de asimilar lo que había ocurrido minutos antes. De hecho, según se alcanzaba a observar a la distancia, trataba de explicar cuál era el motivo de su reclamo a su círculo más cercanos, quienes le apoyaron en todo momento frente a un público que en su mayoría tenía como favorito a la pareja de Karen Paola. Finalmente, explicó parte de los motivos de su ira cuando finalmente se calmó y enfrentó a los medios de comunicación.
“Yo les decía, dejen de moverme porque yo tenía el columpio bien. Y ellos al cederme me dejaban más abajo y me quitaban el impulso. Entonces yo les volví a decir, ‘dejen de moverme, déjenme quieto, y se hacían los tontos’”, fue parte de la explicación que dio para argumentar su enardecida reacción.
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