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El histórico “gol fantasma” de Inglaterra a Alemania: una revancha que tardó casi 50 años
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07:03 · Chile

El histórico “gol fantasma” de Inglaterra a Alemania: una revancha que tardó casi 50 años

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En el mundo del fútbol siempre hay revanchas, y aunque en algunos casos pueden pasar décadas antes de que el karma haga lo suyo, el tiempo no olvida, y en Inglaterra lo saben bien. El país en el que se originó el deporte es conocido por tener una cultura muy arraigada al balompié, con una de las ligas más competitivas, clubes históricos, hinchas fieles, jugadores que marcaron época, sin embargo, su historia no ha estado marcada por la victoria. Y es que en comparación con otras selecciones grandes, los británicos están bastante lejos, ya que solo han ganado un título, aunque el más importante para muchos: la Copa del Mundo.

Eso sí, un trofeo que tiene una historia que genera cierta suspicacia. Los ingleses ganaron el Mundial de 1966, año en el que fueron locales, venciendo a la selección de la Alemania Federal en una final marcada por un gol que no existió, un tanto que con el tiempo se denominó el “gol fantasma”, y aunque le amargó la alegría de un título a los alemanes, tuvieron su vendetta casi 50 años después. El mítico Estadio de Wembley fue el lugar donde se jugó la final de la Copa del Mundo de 1966, donde los locales dejaron en camino a la Argentina y a Portugal, para enfrentarse con Alemania.

Por su parte, los germanos, tras superar la fase de grupos derrotaron a Uruguay y la Unión Soviética. El 30 de julio llegaron al estadio más icónico de Londres casi 100 mil espectadores, en su mayoría ansiosos por ver campeón a los locales, pero al poco tiempo de partido, llegó la primera estocada de los alemanes. En el minuto 12’ Helmut Haller puso el 0-1, pero Geoff Hurst no tardó en igualar el marcador a los 18’.

Ya en el segundo tiempo, Martin Peters volvió a llenar de ilusión a los ingleses tras convertir el 2-1. Pero cuando faltaba solo un minuto para que se terminara el tiempo reglamentario, Wolfgang Weber silenció Wembley con un gol que mandaba el partido a la prórroga. El momento más polémico de la jornada llegó en el minuto 101’ de partido, cuando Hurst, delantero que se desempeñaba en esos años en el West Ham, lanzó un remate al arco que impactó en el travesaño, y luego descendió con violencia, tocó la línea de gol y luego salió, sin ingresar en la portería.

Mientras que los jugadores ingleses empezaban a celebrar, los germanos reclamaron al árbitro suizo Gottfried Dienst que no había sido gol. El referee confundido y presionado por todo un estadio acudió al criterio del juez de línea, el soviético Tofik Bakhramov, quien indicó que la anotación era válida, poniendo en ventaja a los dueños de casa. Cerca del final del pitazo final y con el cuadro alemán ya desmoralizado por el saqueo, Hurst marcó su hat trick para cerrar el 4-2 con el que Inglaterra venció a Alemania, y pudo obtener su primer y único título hasta el día de hoy.

Un gol que sigue generando debate hasta la actualidad, pero que es defendido a muerte por aquel plantel. “Le diré a cualquiera relacionado con el fútbol mundial: ese balón estaba al menos un metro sobre la línea, punto final. Golpeé la pelota en el medio giro.

Me caí, así que tenía muy mala vista y la pelota rebotó detrás de Tilkowski (arquero alemán), así que no la vi. Pero quieres creer más que el valor de tu vida que la pelota cruzó la línea. Y así esa creencia ha permanecido fuertemente dentro de mí”, reflexionó el propio Hurst en 2016 al sitio oficial de la FIFA.

Por su parte, el guardameta germano tiene su propia visión: “Todavía hoy estoy 100% seguro de que no fue un gol. Miré hacia atrás por encima de mi hombro izquierdo y pude ver claramente que la pelota no estaba detrás de la línea. Rebotó en la línea.

Por eso estaba tan furioso después del gol. Bajé los brazos de Bobby Charlton cuando ya estaba celebrando. Junto con Siggi Heldt y Wolfgang Overath, corrimos hacia el juez de línea e intentamos convencerlo de que se retractara de su decisión”.

La leyenda apunta a que el juez asistente, el soviético Tofik Bakhramov tenía cuentas pendientes con los alemanes, y este gol fue su forma de devolverles la mano por lo que ocurrió en Stalingrado. Después de aquella jornada, los alemanes pudieron tomar venganza de los ingleses en más de una oportunidad, pero nunca bajo las mismas condiciones. Tuvieron que pasar 46 años para que los astros se alinearan y por fin pudiera haber justicia deportiva.

El 27 de junio del 2010, en el Mundial de Sudáfrica, los británicos se toparon en los octavos de final con una Alemania sedienta de revancha en la ciudad de Bloemfontein. Al igual que en aquella jornada, los germanos fueron los primeros en anotar. Miroslav Klose puso el 1-0 en los 20’, y Lukas Podolski amplió la ventaja en el 32’.

Antes de ir a los descansos, los británicos despertaron y Matt Upson descontó en el minuto 37′. Solo un minuto después, Frank Lampard lanzó la escurridiza jabulani al arco de Manuel Neuer, y ocurrió un dejavu: El balón golpeó el travesaño y luego bajó, aunque esta vez sí entró. Era el 2-2 para los ingleses, un resultado que mandaba a los descansos con la ilusión intacta a los hooligans, sin embargo, el portero alemán tomó la pelota como si nada hubiera pasado, y despejó para seguir con la jugada.

Lampard no lo podía creer, ya estaba celebrando, cuando sus festejos se convirtieron en reclamos. Por más que levantó los brazos, no fue suficiente y su gol no fue cobrado. Finalmente, de un hipotético 2-2 pasaron a un 4-1 tras el doblete de Thomas Müller.

Inglaterra pasó de ganar un mundial con un gol que no fue, a quedar eliminados de la Copa del Mundo por un gol que sí fue, pero no les cobraron. Años después, el juez de línea, el árbitro uruguayo Mauricio Espinosa declaró a El País que “fue un disparo muy rápido que no vi bien, aunque estaba en el lugar correcto”. “No vimos la repetición en el vestuario en el descanso, pero se intuía lo que había pasado.

Solo cuando vimos la televisión nos dimos cuenta de lo sucedido”, recordó. “Me da mucha pena porque nos habíamos preparado durante mucho tiempo para el Mundial . Le podría haber pasado a cualquiera, pero por desgracia nos tocó a nosotros.

Hay que aceptarlo. La vida sigue”, cerró, asumiendo su error. Tras el mundial, la Federación Inglesa emitió una queja formal a la FIFA, y el escándalo fue tan mediático que terminó por convencer a los rectores del fútbol mundial sobre la implementación tecnológica, lo que finalmente derivó con la implementación del VAR.

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