El Fondo Común Municipal y pobreza en la región O’Higgins: elementos que preocupan
Por: Pablo Monje-Reyes, docente de la Carrera de Administración Pública, Escuela de Ciencias Sociales, Universidad de O’Higgins. En estas últimas semanas el gobierno ha puesto en debate el financiamiento del Fondo Común Municipal (FCM), el cual es un mecanismo de redistribución solidaria de ingresos entre las municipalidades del país y su objetivo principal es transferir recursos desde las comunas con mayores ingresos hacia aquellas con mayores índices de pobreza o menor capacidad de recaudación, garantizando así una equidad territorial por medio de la distribución de la recaudación de las contribuciones a las viviendas. El gobierno pretende eximir de pago de contribuciones a las personas mayores de 65 años en su primera vivienda.
Se calcula que el costo de esta rebaja será de 197. 601 millones de pesos a los 15 años tomada la medida y afectará al fondo en términos de redistribución global en todo su periodo de implementación. La interrogante que cae de cajón es ¿a qué municipios le afectaría en la región de O’Higgins?
La distribución del Fondo Común Municipal (FCM) en la región de O’Higgins revela una geografía financiera irregular: mientras comunas como Mostazal o Machalí apenas requieren transferencias para sostener su gasto, otras como Navidad o Paredones sobreviven gracias a que más del 80% de sus ingresos provienen del FCM. Para analizar las 33 comunas de la región se realizó una clasificación de estas en cuatro grupos y se ordenaron de mayor a menor, no es solo un ejercicio estadístico, sino un termómetro de desigualdad estructural que condiciona la autonomía y el bienestar de sus habitantes de cada comuna. El resultado mostró que 23 de las 33 comunas tiene un nivel dependencia del FCM por sobre el 50%, cuando se observa el nivel de dependencia del FCM sobre el 70% son 16 comunas.
Lo anterior, significa que los ingresos comunales para desarrollar la comuna dependen directamente de FCM. De la misma manera para tener una mirada más integral del fenómeno de desigualdad de los municipios se profundizó agregando el análisis el nivel de pobreza multidimensional de cada comuna según la encuesta CASEN 2024. El dato más elocuente es la correlación entre dependencia del FCM y pobreza.
Las ocho comunas de mayor dependencia con FCM (Q4) registran una pobreza media del 10,7%, casi el doble que el 6,6% de las comunas de menor dependencia del FCM (Q1). No es casualidad que Paredones (14,9% de pobreza) y Navidad (12,3% de pobreza) ocupen los peores lugares en ambos indicadores, mayor dependencia del FCM y mayor Pobreza. Allí donde los ingresos propios son escasos, la vulnerabilidad social se instala con más fuerza.
Aquí aparece la paradoja del fondo: mientras más dependiente del FCM es una comuna, que más recursos necesita para financiar servicios básicos, pero precisamente por su condición de pobreza, esos recursos rara vez logran cubrir la totalidad de las brechas sociales. El FCM se convierte así en una inyección de oxígeno, pero no en una cura estructural. Por último, resulta incomprensible que se exima de pago de contribuciones a quienes mayores ingresos tienen, porque el efecto de restricción de ingresos será en las comunas de mayor dependencia del FCM y, como lo muestra la evidencia en la región de O’Higgins, las más pobres.
Porque cuando una comuna depende del fondo en un 87%, como Navidad, la pregunta no es si gasta bien sus recursos, sino cómo romper el círculo que la mantiene atrapada en la pobreza. A la luz de la evidencia la rebaja de las contribuciones a los más ricos del país condenará a lo más pobres a seguir siendo pobres.
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