EL EDITORIAL. Regresando a la fórmula que no resolvió
Algunos definen los pasos de Kast como la “refundación del neoliberalismo”, la “regresión social” absoluta, un “manotazo” a las familias chilenas, retroceso en avances sociales, achicamiento del Estado y el regreso del “espejismo del chorreo”. Todo apunta a que el nuevo gobierno está reinstalando las medidas financieras y tributarias más draconianas e inequitativas de los últimos tiempos. De paso, está pasando el costo del alza de los combustibles a los sectores medios y populares.
“El Siglo”. El Editorial. Santiago.
19/4/2026. El megaproyecto económico y tributario presentado por el Presidente José Antonio Kast, en rigor no trae, estructural e ideológicamente, nada nuevo. Fue la fórmula implementada por los economistas ultraconservadores durante la dictadura y defendida por representantes y defensores del actual modelo económico -de carácter neoliberal- y del sistema mercantilizado y extractivista, con sentido de apoyo firme a las grandes empresas y los segmentos multimillonarios del país.
La fórmula que instaló el mandatario, secundado de su Ministro de Hacienda, ya fue ejercida y no resolvió lo que, dicen ahora, va a resolver. Es decir, con baja de impuestos a las grandes empresas, baja de impuestos a herencias y retorno de capital, disminución del gasto público, eliminación de pago de contribuciones en sectores urbanos privilegiados, disminución de exigencias a consorcios extranjeros y nacionales para inversiones, nunca arreglaron el tema del desempleo, tampoco aumentaron los salarios, no significó mejorar el índice del costo de la vida, no bajó el endeudamiento de los sectores medios, no ayudó a mejor acceso a la salud, la educación y la vivienda. En cambio, sí produjo un alza en las ganancias de grandes empresas y consorcios privados, aumentaron las utilidades de las familias súper ricas del país, hubo mejores condiciones en el tema laboral para los empleadores, se fortalecieron la salud y la educación privada, y la pobreza real nacional -en base a mediciones independientes y evidencias realistas y no parciales- siempre se mantuvo en márgenes complicados.
No hay que dejar de tener presente que los gremios empresariales, como la SOFOFA, la CPC, la SNA, junto a representantes de la banca privada y compañías aseguradoras, AFP e Isapres, en estos días aplaudieron el plan anunciado por el jefe del Ejecutivo e incluso más, pusieron los cuestionamientos en que no se implemente más rápido. ¿Qué dice eso? Sólo un ingenuo o un irresponsable no contestaría bien esa pregunta.
La evidencia indica que es una mentira, una distorsión, que las rebajas tributarias a las grandes empresas, consorcios privados y grupos financieros multimillonarios provoquen alza notable de salarios, aumento sustantivo del empleo, inversiones productivas y mayor gasto en políticas sociales. Con las deficiencias que se pudieron presentar, durante los gobiernos pos dictadura se avanzó en cambiar esos condiciones, quedó, por ejemplo, el impuesto a las grandes empresas en un 27%, más bajo que en muchísimos otros países, y en la última administración se avanzó bastante en material salarial a favor de la mayoría de la población. Algunos definen los pasos de Kast como la “refundación del neoliberalismo”, la “regresión social” absoluta, un “manotazo” a las familias chilenas, retroceso en avances sociales, achicamiento del Estado y el regreso del “espejismo del chorreo”.
Todo apunta a que el nuevo gobierno está reinstalando las medidas financieras y tributarias más draconianas e inequitativas de los últimos tiempos. De paso, está pasando el costo del alza de los combustibles a los sectores medios y populares. Lo que hace esta administración ya está teniendo costos en la subida de precios no sólo de combustibles, sino de alimentos, servicios y otros productos.
La negativa a subir el salario mínimo trae también serias consecuencias para los asalariados y las asalariadas. Tomar acciones como limitar la gratuidad en la educación y cerrar programas sociales, afecta a miles de familias chilenas. No es menor lo señalado por legisladores en cuanto a que un grupo de ministros y ministras se está beneficiando en lo personal de los planes de Kast.
Es claro que el país está ante un diseño ideológico de la extrema derecha, del gran empresariado y los grupos financieros. Una estructura de funcionamiento de la economía de mercado y neoliberal. Migajas y pocas medidas paliativas a segmentos de la población no quita el impacto de esos pasos estructurales e ideológicos ultraconservadores.
El país puede estar a las puertas de un desencadenamiento de graves problemas sociales y de pésimos resultados económicos.
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