El Divisadero - Podemos prevenir las estafas digitales
En los últimos años, la tecnología ha transformado profundamente la forma en que las personas nos comunicamos, informamos e incluso cómo compramos. Aplicaciones de mensajerías de texto y plataformas de compra y venta de artículos, entre otras, han facilitado la vida cotidiana de millones de personas. Sin embargo, también han permitido que los delincuentes utilicen y saquen provecho de este entorno digital.
Personalmente creo que la seguridad digital no es solo una responsabilidad individual. Requiere un esfuerzo conjunto entre instituciones, familias y personas. Prevenir no es una opción, es una necesidad: La información y la educación cumplen un rol central, porque reducen directamente la probabilidad de ser víctimas de delitos.
En ese contexto, la Fiscalía Regional de Aysén está impulsando iniciativas de prevención dirigidas especialmente a adultos mayores, uno de los grupos más expuestos a este tipo de delitos, precisamente por las brechas de alfabetización digital que son explotadas sistemáticamente por los delincuentes alrededor del mundo y que de hecho, ha sido mencionado recientemente en reportajes de prensa nacional. Como parte de este compromiso, la Fiscalía Regional de Aysén invitó a diversos clubes de adultos mayores a una charla informativa sobre cómo prevenir o evitar estafas en redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp, actividad a cargo de un abogado asesor de la institución especializado en temáticas digitales. Buscamos que estas instancias no sean meramente informativas, sino que entregar herramientas concretas para fortalecer la capacidad de reacción de los usuarios frente a estos escenarios donde las consecuencias son pérdidas económicas y también afectación emocional.
Entre las modalidades más frecuentes de estafas digitales se encuentran el hackeo o acceso fraudulento a cuentas de WhatsApp mediante engaños, falsas ventas en plataformas online, suplantación de identidad de familiares o conocidos, enlaces fraudulentos (phishing) orientados a la obtención de datos personales y mensajes SMS con links para supuestos canjes, entregas o pagos pendientes. No se trata de hechos aislados, sino de patrones delictivos reiterados y en expansión. Una de las estafas más comunes por WhatsApp comienza con una situación aparentemente inofensiva.
El usuario recibe un mensaje -incluso de un contacto conocido- solicitando un código que acaba de llegar a su teléfono. Ese código, sin embargo, es la llave de acceso a su cuenta. Al compartirlo, el delincuente toma control del WhatsApp de la víctima, bloquea su acceso y comienza a escribir a sus contactos solicitando dinero bajo supuestas urgencias o emergencias.
En plataformas de compra y venta, el mecanismo es similar en su lógica de engaño: se ofrecen productos de alta demanda a precios anormalmente bajos para captar interés y obtener transferencias anticipadas, tras lo cual el vendedor desaparece. También operan falsos compradores que remiten comprobantes de pago adulterados o solicitan datos bancarios bajo pretextos engañosos. En todos estos casos, la urgencia es el elemento central: presionar a la víctima para que actúe rápido y sin verificar o corroborar la información, es uno de los principales mecanismos de manipulación.
Muchas de estas estafas pueden evitarse con medidas simples pero efectivas. Por ejemplo, no compartir códigos de verificación enviados al teléfono, activar la verificación en dos pasos en WhatsApp, desconfiar de mensajes que pidan dinero urgente, incluso si provienen de conocidos, evitar hacer click y acceder en enlaces sospechosos y verificar siempre la identidad de quien solicita dinero mediante una llamada u otro medio. En compras online, es clave no transferir dinero sin garantías y revisar la reputación del vendedor.
En un entorno donde la confianza es utilizada como herramienta delictiva, la prevención descansa en conductas básicas como detenerse, cuestionar y verificar.
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