El Divisadero - Nuevo hospital regional: ¿Certezas o dudas?
La construcción de un nuevo hospital regional para Aysén no puede transformarse en una disputa de protagonismos ni en una competencia comunicacional entre autoridades. Se trata, probablemente, de una de las iniciativas más relevantes para el futuro sanitario de la región y, precisamente por eso, la ciudadanía merece claridad, coordinación y certezas. Durante los últimos días han surgido versiones distintas respecto al avance, prioridad y localización del futuro recinto asistencial.
Mientras el gobernador regional, Marcelo Santana, ha asumido públicamente un rol activo en el impulso del proyecto, desde el Gobierno central —representado en el territorio por la delegada presidencial y los ministerios involucrados, especialmente Salud y Bienes Nacionales— no se ha observado el mismo nivel de presencia comunicacional ni de explicación pública sobre el estado real de la iniciativa. Y ahí es donde comienza el problema. Porque cuando existen múltiples voces, distintas interpretaciones o señales contradictorias, la comunidad inevitablemente percibe desorden.
Más aún cuando se trata de un proyecto largamente esperado y profundamente necesario para miles de habitantes de Aysén, quienes no están interesados en disputas políticas ni en quién aparece primero en la fotografía, sino en saber cuándo y cómo se concretará finalmente un nuevo hospital regional. La ciudadanía tiene derecho a conocer con transparencia aspectos fundamentales de esta obra: dónde se construirá definitivamente, cuánto será el monto de inversión comprometido, cuál será su nivel de complejidad, qué especialidades incorporará y en cuántos años podría entrar en funcionamiento. Esa información no puede quedar atrapada entre declaraciones cruzadas o silencios institucionales.
La experiencia demuestra que los grandes proyectos regionales requieren conducción política, pero también coordinación técnica y comunicacional. Cuando las autoridades trabajan alineadas, las iniciativas avanzan con mayor legitimidad y respaldo ciudadano. En cambio, cuando predominan los egos, las diferencias públicas o las disputas por capitalizar mediáticamente una buena noticia, el efecto suele ser el contrario: se instala desconfianza y la comunidad comienza a dudar incluso de proyectos que considera urgentes.
Aysén necesita un nuevo hospital regional y lo necesita con urgencia. Esa es una realidad indiscutible. Pero también necesita que sus autoridades actúen con altura de miras, entendiendo que este proyecto supera cualquier cálculo político de corto plazo.
La salud pública regional merece ser abordada con responsabilidad, unidad y sentido estratégico. Ojalá las diferencias se superen cuanto antes. Ojalá exista una coordinación efectiva entre el Gobierno Regional y el Ejecutivo en el territorio.
Y, sobre todo, ojalá la comunidad vuelva a escuchar una sola voz respecto a un proyecto que pertenece a todos los habitantes de la región y no a una autoridad en particular.
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