El Divisadero - El costo de dedicarse a lo sin fines de lucro
Complicado ha estado este último tiempo para nosotros, si bien esta época suele estar cargada de desafíos, como sacar permiso de circulación y hacer declaración de impuestos, a lo que se sumó el pago de retenciones que nos dejó planchados. A eso se adiciona el que estamos a la espera de nuestro financiamiento anual, lo que significa un periodo escaso de fondos. Parte de los gajes del oficio.
Y en lo demás y entre otros, la cosecha y hacer chicha y envasar vinagre con manzanas convidadas de otro huerto a falta de las propias y prepararse para el invierno. A los cuales en pésimo momento, se agregaron algunos líos domésticos y hartas malas ondas en el ambiente y la entrega de informe por personalidad jurídica a la Municipalidad que pide cada vez más papeles. Y para remate, la doble invasión, desorden y robo en nuestro hogar y sus secuelas psicológicas.
Al respecto, vale comentar que dedicarse a dirigente social o ambiental tiene su costo y no es la jauja como creen algunos que no han pasado por esto y se pasan películas. De hecho, alguno que lo intentó, prefirió dedicarse a la política remunerada harto más rentable o encontró algo mejor. Esto de las personalidades jurídicas es harta responsabilidad, la cual es poco comprendida, con lo que es habitual el entusiasmo inicial, para después abandonar el buque.
Ser dirigente de organización sin fines de lucro requiere vocación, disciplina, aguante y es harto franciscano. Y esto de conseguir financiamiento es aún más difícil, salvo que se tenga la suerte de tener mecenas o contar con el suficiente prestigio público como para que algún donante/ fundación se atreva, digne o tenga el gusto de contribuir y financiar el proyecto que se le propone. Y si son fundaciones extranjeras, eso suele ser en su idioma (inglés).
Y claro, uno puede presentar proyectos a fondos estatales nacionales también. Y aquí la cosa suele ser muy burocrática, la plata poca y muchas veces digna de experto en proyectos. A veces nos preguntamos porqué será tanta la diferencia en trato de fundaciones extranjeras con lo desconfiados y burocráticos de los fondos nacionales.
Como verán las vallas que hay que pasar son abundantes y a veces no valen el sacrificio. En todo caso, en lo personal, como ya he explicado años atrás, como arquitecto del MINVU teníamos ingresos al menos del doble a los actuales y si las apariencias hoy muestran a alguien con buen vehículo y casa es porque tuve el apoyo de la "Fundación Hartmann Samhaber" (mis padres) y compré cuando aún estaba barata la parcela donde vivo (hoy vale un precio exorbitante) y de la que ido vendiendo pedazos. Ahora, con respecto a lo demás que señalo al principio, esa actualidad nos dejó descentrado o fuera de nuestro equilibrio, algo que cuesta recuperar.
Y aquí vale acotar que ha sido un tremendo apoyo sentirse respaldado y saber que contamos con una gran red amiga, bastante diversa por lo demás. Si bien como organización de la sociedad civil somos pobres y muchas veces incomprendidos, por otra parte, las redes y cantidad de gente y amistades que uno hace ahí valen muchísimo. Si bien somos de un mundo extraño, sin fines de lucro, en ese mundo aún vale la solidaridad.
En nuestro caso, hemos tenido múltiples y de los más diversos llamados y mensajes de apoyo, estamos contando con ayuda en gestiones en acciones legales y para tomar medidas de seguridad, nos ayudaron a encargar una máquina fotográfica y una amiga hasta nos envió un buen computador. Súmese el regalo de cumpleaños de un perruno. Y no es chiste, no es la primera vez que nos entran a robar, claro que esas veces anteriores eran adolescentes (alguno terminó preso) y justo también en periodos sin perro guardián.
Por desgracia, en el acontecimiento actual, las perras guardianas que tenía fallecieron y desde entonces ha sido la constante invasión de todo tipo de intrusos y todos los perros del vecindario que vienen a cazarnos las gallinas, de las que van quedando la muestra. Esto de vivir en el borde urbano, con vecinos aperrados y otros que tienen abandonados sus predios ya hace años, da para que pase de todo y sin que exista mayor reacción. Y lamentablemente, la experiencia indica que el que tiene que defenderse es uno mismo.
Ese mismo romántico que aun parece estar en la Patagonia de antes, en que se podía confiar. Así que vamos a agradecer los F 35, misiles y drones que nos quieran convidar para actualizarnos (¡jaj, esto es broma de tiempos bélicos actuales en que nos quieren tener! ).
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