El Consejo Fiscal alerta que la meta presupuestaria podría incumplirse por un cuarto año consecutivo y que la guerra le pone más presión a las arcas del Estado
Nuevas advertencias ante el complejo escenario que enfrentan las finanzas públicas entregó esta mañana el Consejo Fiscal Autónomo (CFA). Todo esto en medio del intenso debate respecto al nivel de caja que heredó el actual Gobierno y luego de que este miércoles se instalara en la palestra el concepto de que el Estado está en "quiebra", refutado por expertos y que llevó a la Contraloría a oficiar al Ejecutivo para pedir explicaciones por el uso de dicha idea en las comunicaciones oficiales del Gobierno. En un nuevo informe, el organismo encabezado por Paul Benavides analizó las recientes proyecciones para el lapso 2026 a 2030 presentadas por la Dirección de Presupuestos (Dipres), dadas a conocer en el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025.
En el reporte, la entidad argumenta que, en base a los datos de Dipres, se desprende para este año un incumplimiento de la meta de balance estructural hoy, la cual de materializarse sería el cuarto año en hilera en que no se cumplen las proyecciones. Así, asegura que las cifras proyectadas para 2026 consideran ingresos efectivos equivalentes a un 22% del PIB y estructurales de 21,2% del PIB, ambos inferiores al gasto total de 23,8% del Producto. “Esta combinación tiene como resultado un balance fiscal efectivo de -1,8% del PIB y un balance estructural de -2,7% del PIB, cifra significativamente más deficitaria que la meta vigente de -1,1% del PIB”, dice el CFA, alertando que “el escenario proyectado en el IFP del cuarto trimestre de 2025 muestra un desvío de la meta de balance estructural por US$ 6.
313 millones (1,6% del PIB), lo que podría traducirse en mayores requerimientos de financiamiento”. El CFA también pone sobre la lupa las proyecciones para los ingresos del aparato estatal, enfatizando que existen "riesgos relevantes" para su materialización, ya que se contemplan nuevamente crecimientos "elevados" respecto a la evolución estimada de la actividad económica, lo que introduce "incertidumbre" respecto de su cumplimiento efectivo. ¿Cuáles son estos riesgos?
El efecto del Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales (ISIF), cuya activación puede reducir la base imponible futura y, con ello, alterar la trayectoria esperada de los ingresos tributarios. Asimismo, el CFA advierte que la Ley de Cumplimiento Tributario proyecta para 2026 una recaudación particularmente "exigente" en comparación con lo reseñado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En cuanto al gasto, el Gobierno proyecta una desaceleración en 2026 con un crecimiento real de 1,7%, por debajo del 3,5% observado en 2025.
Sin embargo, el Consejo observa presiones de gasto derivadas de la Ley de Reajuste del Sector Público, que implica un mayor gasto fiscal equivalente a 0,45% del PIB para 2026 (US$ 1. 668 millones) que "no cuenta con financiamiento plenamente identificado". Asimismo, el CFA sostiene que en el mediano plazo persisten presiones relevantes sobre el gasto público.
“Cabe destacar que la metodología de proyección financiera de mediano plazo no busca anticipar todos los gastos probables, sino que se construye sobre la base de gastos ya comprometidos, con el objetivo de identificar holguras presupuestarias y necesidades de financiamiento o de ajuste consistentes con las metas fiscales del gobierno”, indica. En ese sentido, el Consejo explica que sus resultados no deben interpretarse como una proyección completa del gasto futuro, sino más bien como un indicador de las presiones fiscales bajo supuestos determinados. Guerra en Medio Oriente El informe del Consejo también se hace eco del impacto que podría tener sobre las finanzas públicas el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, que ha llevado a los precios del petróleo a consolidarse sobre los US$ 100 por barril y a Chile a sincerar el valor de los combustibles locales, con un alza histórica en las gasolinas, diésel y parafina que se ejecutó este jueves.
Ante este panorama, el CFA alerta que el aumento del precio del petróleo “podría traducirse en presiones sobre el balance fiscal, en medio de un deterioro del escenario macroeconómico global, con efectos adversos sobre el desempeño de los ingresos fiscales. Adicionalmente, este aumento podría generar presiones inflacionarias, con distintos efectos directos e indirectos sobre las cuentas fiscales y las personas".
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