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El complejo camino de una denuncia de abusos tras la absolución
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15:49 · Chile

El complejo camino de una denuncia de abusos tras la absolución

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Madre acusa abandono del Estado y la justicia luego de que el tribunal desestimara pruebas clave dejando en libertad al agresor de su hija. Desde que en 2018 la menor revelara los abusos sufridos a manos de su padre biológico, de iniciales C. A.

C. , el camino de la madre, Daniela Villena, se volvió una carrera de obstáculos contra un sistema judicial que describe como indolente. A pesar de contar con informes del Servicio Médico Legal y del PRM de Ciudad del Niño Cerrillos que confirmaban el trauma severo de la niña, el juicio oral determinó la absolución que hoy mantiene a la madre en un estado de alerta permanente y con su salud deteriorada.

La formalización de los hechos ocurrió tras meses de evaluaciones psiquiátricas y psicológicas que validaban el daño sufrido de quien entonces no superaba los cinco años. De hecho, el Informe Pericial del Servicio Médico Legal concluyó que «la sintomatología actual, junto con el relato de la niña, es compatible con haber vivido experiencias de contenido sexual en forma reiterada». Villena recuerda con frustración cómo el cambio constante de fiscales y la falta de empatía fueron minando sus esperanzas de tener justicia.

Para la denunciante, el abandono institucional comenzó mucho antes del juicio. A lo largo del 2020, el fiscal a cargo se negó a entrevistarla pese a tener las pericias listas. En enero de 2021, tras acudir a la Defensoría de la Niñez, el Fiscal Regional José Luis Pérez Calaf admitió el derecho de la madre a conocer la investigación, pero alegó no tener el poder para obligar a su subalterno a recibirla.

En marzo de 2021, la Defensoría reconoció sus limitaciones legales para presionar a la fiscalía y le sugirió reclamar ante el Fiscal Nacional de la época, Jorge Abbott, quien nunca respondió a sus peticiones. En su búsqueda de visibilización, Villena recurrió a diversos espacios de denuncia social. En 2021, El Ciudadano publicó un video relatando el caso bajo la consigna «¡No más impunidad!

», destacando que golpeó todas las puertas posibles para exigir reparación. En dicha instancia, denunció también que fue agredida por familiares del acusado —su hermano, su yerno y su sobrina— resultando con lesiones calificadas como «menos graves», reafirmando su compromiso de no descansar hasta tener justicia. Sin embargo, a pesar de las marcas físicas evidentes, el fiscal José Tejería Vargas le exigió grabaciones de cámaras de seguridad para proseguir con el juicio por lesiones, pero Daniela se vio orillada a abandonar dicho proceso.

Este complejo escenario dio un cierre el 4 de abril del 2022, cuando la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó un recurso de nulidad que buscaba repetir el juicio. La mayoría de los ministros validó el razonamiento del tribunal de instancia, el cual sostuvo que las terapias reparatorias pudieron haber «interferido» en el relato de la menor, generando una autopercepción de víctima distinta a la realidad. Además, el fallo dio por acreditado que la madre, al haber sido víctima de abuso en su infancia, pudo haber internalizado en la niña una creencia subconsciente de peligro y desconfianza hacia los hombres.

Aunque una ministra votó en contra argumentando que el relato de la niña fue consistente y que se enjuició a la madre, la justicia ratificó finalmente la inocencia legal de C. A. C.

Ante la absolución, Villena resalta el uso de su propia historia para cuestionar su testimonio y así sugerir que indujo un trauma inexistente en su hija. Asegura también que el tribunal omitió las declaraciones de la menor y de testigos clave, como su parvularia, basándose en una supuesta «dinámica familiar» que no permitía el abuso, ignorando incluso las declaraciones del propio acusado donde admitía pasar momentos de privacidad con la niña. El impacto de este proceso no solo es judicial, sino que destruyó la estabilidad económica y física de esta familia, que hoy vive refugiada en el sur tras enfrentar amenazas y golpizas de la familia del agresor.

«Tuve que vender mi auto y mi negocio de comida para pagar abogados», explica Daniela, quien en octubre de 2023 fue diagnosticada con un hipotiroidismo severo derivado de una Tiroiditis de Hashimoto, además de presentar nódulos tiroideos bilaterales de sospecha ecográfica, una condición autoinmune gatillada por el estrés que la mantiene en control médico permanente y con el temor de dejar a su hija desprotegida. Villena cuestiona duramente la efectividad de las instituciones gubernamentales señalando que a pesar de las promesas de protección, su hija fue revictimizada en múltiples instancias sin que esto garantizara un veredicto de culpabilidad. Para ella, el sistema chileno falló al no interpretar correctamente el relato de una niña que pedía no tener contacto con su agresor, priorizando la defensa de un hombre que nunca se hizo cargo de su manutención.

Daniela Villena busca visibilizar el caso de su hija como recurso para exigir que el Estado revise las fallas estructurales que permitieron esta impunidad. Su miedo no es solo por el presente, sino por un futuro donde el agresor pueda reclamar derechos sobre la niña si ella llega a faltar. «No puedo morir en paz sabiendo que él tiene acceso a ella», concluye con angustia.

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