El ángulo Milei y su choque con la realidad
“Hay mucho que aprender de Argentina”, dijo el entonces presidente electo, José Antonio Kast, al viajar al país transandino. Tras críticas transversales a su emblemática foto posando junto a Javier Milei y una motosierra, ya en Chile, retrocedió para plantear que en su gobierno no harían lo mismo. Pero los hechos muestran coincidencias preocupantes.
Sobre todo respecto de la situación de “emergencia económica”. A pesar de que el expresidente del Banco Central Roberto Zahler dijo que “cuesta recordar un gobierno que inicie con mejores condiciones macroeconómicas internas” o que el exministro de Economía de Sebastián Piñera, Andrés Fontaine, señaló que “afortunadamente nosotros tenemos una economía sólida. Hay que llamar a la tranquilidad, no hay una situación de crisis”, el gobierno de José Antonio Kast ha insistido en instalar la idea de emergencia económica.
¿Por qué? ¿Qué gana con esto? Dado que será difícil exhibir resultados que contrasten favorablemente con lo heredado en esta materia, lo que intenta la administración es fijar una nueva línea base, o bajar la vara de comparación futura.
De esta forma, se busca aprovechar el capital político de los primeros días para que el costo de cualquier decisión impopular lo pague la administración saliente. Receta que políticamente le funcionó a Milei en Argentina, por la crisis en la que recibió el país en diciembre de 2023. Sin embargo, como advirtió Andrea Repetto esta semana, Chile no es Argentina.
Milei asumió con un 200% de inflación anual y una deuda superior al 100% del PIB; Kast asume con una inflación de 2,4% anual y un 42% del PIB como deuda. Las situaciones son diametralmente distintas, en lo fiscal, en lo institucional, en lo cultural y en lo político. Importar y calcar modelos narrativos quizás puede funcionar en campaña, para activar el miedo y la rabia antisistema, pero no parece una buena receta para gobernar.
“Se vienen tiempos difíciles” fue una frase recurrente del mandatario argentino en su primer año y se ha transformado en relato oficial del nuevo gobierno chileno. El problema de la invitación a esta gesta heroica que hace el Presidente Kast, cuando decide traspasar a la población la mayor alza de combustibles de que se tenga memoria, es que la única forma de sostenerlo es subir el tono y doblar la apuesta sobre la emergencia. Sin la emergencia, el truco no funciona y la estrategia naufraga.
Y eso han hecho estos días. Doblar la apuesta. La verdad y valentía de asumir la realidad, versus la mentira y la cobardía que les precedía.
En este camino, al igual que en Argentina, están arrastrando a la derecha tradicional que poco a poco se está subordinando —con aparente incomodidad y con honrosas excepciones— al discurso polarizador del gobierno. Alineación con EE. UU.
, aislados del resto del mundo, en declaraciones contrarias a la igualdad de género; abstención en políticas de inclusión de la diversidad sexual; las primeras señales aplicadas del negacionismo climático, etc. Todas posturas que un sector importante de la derecha incluyó en su repertorio y que hoy se borran de un plumazo. Hasta que en esa velocidad frenética chocan de frente, no sólo con la opinión pública, sino contra la institucionalidad chilena.
El 59% de la población cree que el alza del precio de combustibles era evitable, cuestión que es, además, absolutamente demostrable. La desaprobación presidencial creció 30 puntos en estas dos semanas. Y ante la desesperación de no poder traspasar el costo a la administración anterior y esgrimir oficialmente que Chile estaba en quiebra, cruzaron una línea que tanto desde la Contraloría como del Banco Central cuestionaron con dureza, forzando al ministro de Hacienda a desentenderse de dicha comunicación.
“La ignorancia es atrevida”, publicó el exministro de Hacienda Ignacio Briones, desatando una ola de críticas desde los sectores más ultras de la derecha. Por el bien del país, y de las familias chilenas, ojalá el gobierno se dé cuenta de que nuestra realidad no es la del país transandino, que apliquen freno, cambien el ángulo Milei con el que empezaron y empiecen a dialogar transversalmente, incluida la oposición, para afrontar los múltiples desafíos que tiene Chile. Por Giorgio Jackson, ex ministro de Desarrollo Social.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile