EEUU niega avanzar a “un abismo sin fin” en una guerra que ya ha dañado seriamente la infraestructura energética del Medio Oriente
Distintas autoridades de Estados Unidos e Israel, países que conjuntamente comenzaron la guerra con sus ataques a Irán el pasado 28 de febrero, ofrecieron este jueves declaraciones con las que intentaban dar cuenta de que el conflicto en Medio Oriente no seguirá escalando o terminará pronto. Palabras que trajeron cierto alivio, luego de los temores que desataron los más recientes ataques cruzados a la infraestructura energética en distintos puntos de la región en conflicto. El Presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que no tiene contemplado el despliegue de soldados en terreno.
“No voy a enviar tropas a ningún sitio”, dijo con tono enfático al ser consultado al respecto. Adicionalmente, indicó que, en conjunto con Israel, han “destruido la marina, la fuerza aérea y la infantería iraní, así como sus defensas antiaéreas”. Antes, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, insistió en que el país no se dirige “hacia un abismo sin fin ni hacia una guerra eterna”.
En una conferencia de prensa donde actualizó el estado del conflicto, aseguró que han “atacado directamente cientos de bases industriales de defensa (iraní), y su capacidad para fabricar nuevos misiles balísticos probablemente ha sido la más afectada”, añadiendo que las agresiones contra las fuerzas estadounidenses se han reducido en un 90% desde el comienzo del conflicto. También intentó traer algo de calma, esta vez en relación al suministro de petróleo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent. En lo que califica como un movimiento contraintuitivo, aseguró que se podrían levantar en los próximos días las sanciones impuestas al crudo iraní que ya se encuentra en el mar.
“Eso equivale a entre 10 días y dos semanas de suministro que los iraníes habían estado distribuyendo y que habría ido a parar a China”, dijo la autoridad económica, sin detallar el mecanismo que tienen considerado para llevar el plan a cabo, ni cómo recibiría Irán los fondos. A este coro proclive a un próximo fin de las hostilidades, se sumó por la tarde el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Esta guerra terminaría mucho más rápido de lo que la gente piensa”, señaló y destacó: “Tras 20 días de ofensiva, Irán ya no tiene capacidades para producir uranio ni misiles balísticos”.
“No voy a enviar tropas a ningún sitio (... ) Ya hemos destruido la marina, la fuerza aérea y la infantería iraní, así como sus defensas antiaéreas”. Donald Trump, Presidente de Estados Unidos Recalcando que le están “ganando” a un “Irán que está siendo diezmado”, el líder israelí también comentó que están “viendo fisuras” en la interna de su contrincante, las que están tratando de propagar “lo más rápido posible, no solo en el comando principal, sino también en el terreno”.
Adicionalmente, Netanyahu sostuvo que Israel está ayudando a EEUUs a abrir el estrecho de Ormuz, sin dar más detalles al respecto. En el otro frente israelí, el Líbano, también hubo señales de distensión. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que su Gobierno estaba dispuesto a “iniciar negociaciones inmediatas” con sus vecinos del sur, en un mensaje dirigido a Donald Trump.
“Llevamos dos semanas tendiendo la mano para entablar conversaciones directas con los israelíes; hasta ahora no hemos recibido ninguna agenda”, dijo Salam durante una entrevista con CNN en respuesta a una pregunta sobre si su país normalizaría sus relaciones con Israel como parte de un acuerdo de paz. “Esta guerra terminaría mucho más rápido de lo que la gente piensa (... ) Tras 20 días de ofensiva, Irán ya no tiene capacidades para producir uranio ni misiles balísticos”.
Benjamín Netanyahu, Primer ministro de Israel Infraestructura bajo ataque El mercado recibió con satisfacción la retórica que toma distancia de un escenario de guerra prolongada (revisar páginas 28 y 29). Sin embargo, hay quienes acusan un exceso de optimismo, considerando no solo que el estrecho de Ormuz continúa cerrado por los ataques de Irán a casi una veintena de buques desde que comenzó el conflicto, sino que también por las agresiones cruzadas de los beligerantes a infraestructura energética, las que se recrudecieron recientemente. De hecho, el miércoles se registró en Irán un ataque de Israel a South Pars, el yacimiento de gas más grande del mundo.
Como represalia, la República Islámica lanzó misiles en contra de Ras Laffan, la mayor refinería de gas natural licuado a nivel (GNL) global, ubicada en Qatar. Esa agresión incluso llevó a que Trump le llamara la atención a Netanyahu. “Le dije que no hiciera eso”, indicó el mandatario, que a primera hora del jueves escribió en Truth Social que “EEUU no sabía nada sobre este ataque en particular, y el país de Qatar no estuvo de ninguna manera, forma o modo involucrado en él, ni tenía idea de que iba a ocurrir”.
Asimismo, agregó: “NO HABRÁ MÁS ATAQUES POR PARTE DE ISRAEL” contra el yacimiento South Pars. Y es que el ataque generó grandes preocupaciones. La exjefa de análisis de gas de BP y actual integrante del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, Anne-Sophie Corbeau, señaló a Financial Times que “este siempre fue mi escenario de pesadilla, mi escenario del Armagedón, el que no quería que ocurriera”.
El mismo tono alarmante utilizó Laurent Segalen, banquero de inversiones en energías limpias, quien afirmó: “Estamos ante el apocalipsis. Los próximos meses serán una auténtica carnicería para los importadores de gas”. “La única razón para la moderación fue el respeto a la solicitud de desescalada”.
Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de Irán La estatal QatarEnergy, operadora de Ras Laffan, dijo a Reuters que los daños en dos de sus unidades de GNL -en las que ExxonMobil participaba como coinversionista- tardarían entre tres y cinco años en repararse y costarían a la compañía US$ 20 mil millones anuales en ingresos perdidos, obligándola a cancelar contratos de largo plazo con Italia, Bélgica, Corea y China. El intercambio de agresiones continuó luego de aquello. El mismo miércoles se registraron explosiones cerca de una instalación de Saudi Aramco en Riad, Arabia Saudita, por un ataque iraní.
Además, en Kuwait, dos refinerías de petróleo -Mina Al-Ahmadi y Mina Abdullah- fueron atacadas por drones, lo que provocó incendios que ya han sido extinguidos. Una de las dos instalaciones opera con normalidad tras el ataque, mientras que la otra ya estaba cerrada debido a la reducción de la producción, informó Bloomberg. En tanto, este jueves hubo ataques de misiles iraníes a la refinería de petróleo del Grupo BAZAN en Haifa, la tercera ciudad más grande de Israel.
“Nuestra respuesta al ataque israelí contra nuestra infraestructura empleó una fracción de nuestro poder. La única razón para la moderación fue el respeto a la solicitud de desescalada. No habrá moderación alguna si nuestras infraestructuras vuelven a ser atacadas”, señaló este jueves el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en X.
De todas maneras, el terror se propagó. “La reciente oleada de ataques contra la infraestructura energética en el Golfo no hace sino confirmar las sombrías perspectivas de suministro en la región”, indicó la estratega energética de Rabobank, Florence Schmit, agregando que el mundo se enfrenta ahora a una escasez de GNL. De continuar esta dinámica, la región incluso arriesga un desastre medioambiental.
Así lo aseguró Nicholas Hopton, exembajador británico en Irán, en lo que considera uno de los peores escenarios, con una guerra que se extiende por meses. “Si las partes atacan las instalaciones petroleras de la otra, el daño ambiental será enorme y podría hacer que los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Baréin, Kuwait, Omán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos) se vuelvan inhabitables o, sin duda, muy difíciles para que la gente lleve una vida normal. Si hay pozos e instalaciones petroleras en llamas también hay un riesgo humanitario”, indicó a Diario Financiero.
Un posible final Sin embargo, también existen análisis que apuntan a la posibilidad de un pronto final. El jefe de estudios de Anthenalab, John Griffiths, indicó que “si se analiza el tipo de fuerzas que está hoy día involucrado en el Medio Oriente, me refiero fundamentalmente a EEUU e Israel, no es una configuración como para una guerra mucho más prolongada o una invasión”. Además de aquello, plantea que “el objetivo fue la neutralización y eliminación de la capacidad nuclear de Irán que había sido degradada en 2025, pero no eliminada.
Entonces, desde esa perspectiva, lo que hemos visto durante estas semanas ha sido un ataque militar muy dirigido a determinados objetivos: el liderazgo iraní, instalaciones nucleares, depósitos de uranio, de armas, de misiles... Creo que todo está dispuesto para decir que ese era el verdadero objetivo de la operación tanto para EEUU como para Israel. La neutralización y la eliminación de la capacidad nuclear”.
De ser así, quien dirigió la Academia de Guerra y fue jefe del Comando Conjunto Norte plantea que Irán también podrá reclamar una victoria a su favor, bajo la consideración de que la República Islámica resistió y sobrevivió.
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