¿Dividir para conquistar?: Expertos analizan los pros y contras del llamado de Alvarado al SD por Reconstrucción
"Como he visto disposición y voluntad en otros sectores opositores del Parlamento, creo que se acerca el momento para que parlamentarios que representan al Socialismo Democrático (SD), que provienen de la Concertación, que tienen una cultura y disposición al diálogo, pueda tomar sus propias decisiones al margen de la tutela del Frente Amplio y del Partido Comunista", afirmó ayer el ministro Alvarado en El Mercurio. Sus palabras molestaron a los dirigentes del ala más de izquierda del sector, desde donde descartaron "una división de la oposición", a la vez que evitaron especular sobre posibles escenarios en que sus compañeros de coalición optaran por negociar con La Moneda. Al mismo tiempo, sus dichos causaron incomodidad entre parlamentarios del Socialismo Democrático, que buscarán influir con sus propuestas.
"Primero, no sé si es una buena estrategia partir peleando con quienes se supone él (Alvarado) quiere conversar, y en segundo lugar quiero señalar muy tajantemente que yo, como senadora, no estoy disponible para votar el proyecto en las condiciones que está", indicó a Radio Universo la timonel del PS, Paulina Vodanovic. La visión de los expertos Lo anterior, nos lleva a preguntarnos si este llamado público de Alvarado fue la mejor estrategia para el Gobierno, a pocas horas de que comience la votación de la megarreforma en la Sala de la Cámara. Para el decano de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno, "el emplazamiento del ministro Alvarado busca producir un efecto político y comunicacional muy específico: tensionar al Socialismo Democrático para mostrarlo como un actor con capacidad de autonomía respecto del FA y el PC.
La apuesta táctica intenta fracturar el bloque opositor y abrir espacio a apoyos 'por proyecto' en la antesala de una votación compleja". Sin embargo, Moreno cree que "el problema de esa estrategia es que, cuando se hace públicamente y con tono de presión, puede generar el efecto contrario. En vez de dividir, tiende a ordenar a la oposición detrás de una lógica defensiva de bloque.
Y eso explica la molestia que provocó. En política, especialmente ad portas de una votación, los emplazamientos públicos muchas veces reducen los márgenes para negociar". Asimismo, Tomás Duval, analista político y académico de la Universidad Autónoma, coincidió en que "el objetivo principal del ministro Alvarado es lograr la aprobación del proyecto de Reconstrucción en el Congreso.
Desde esta perspectiva, su emplazamiento al denominado Socialismo Democrático busca generar fracturas dentro de la oposición para dividirla, abriendo así espacios de diálogo que permitan asegurar los votos necesarios durante la tramitación en el Senado". "Mientras que el resultado positivo para el oficialismo en la Cámara de Diputados parece estar bastante amarrado, gracias al acuerdo con el PDG, la falta de una alianza similar en la Cámara Alta obliga al Ejecutivo a buscar apoyos en otras fuerzas políticas para viabilizar su aprobación", precisó Duval. No obstante, cree que "el gran problema para el Gobierno podría suscitarse si la iniciativa se aprueba en la Cámara Baja con el respaldo del PDG y en el Senado con el del Socialismo Democrático; al diferir los temas, enfoques y efectos entre ambas instancias, se generaría una contradicción que tensionaría aún más la discusión y el despacho final del proyecto en el Congreso".
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