¿Disputa entre "derechas"?: Las señales que dejó la derrota de Orbán en Hungría y qué mirar en el caso peruano
Las señales en Hungría ¿Qué lecciones y señales deja lo ocurrido en Hungría? ¿Es posible que sólo la derecha conservadora, y escindida de Orbán, haya podido derrotar a un líder ultranacionalista y ultraderechista? Para Vanessa Cárdenas, analista internacional de la U.
Finis Terrae, hay elementos de aquello, aunque con una mixtura de factores. "Una de las advertencias principales que da lo ocurrido en Hungría es sobre los límites del poder prolongado. La trayectoria de Orbán muestra es que los liderazgos que buscan mantenerse durante mucho tiempo, durante largos períodos en el poder, más allá de su origen ideológico, terminan enfrentando un desgaste que es inevitable.
O sea, el intento de perpetuarse en el poder, tarde o temprano, pasa esa factura política", señala. Agrega que un segundo factor relevante es que liderazgos como los de Orbán tienden a experimentar transformaciones que los van volviendo proyectos que, "si en un principio pudieron haber sido más abiertos, algunos incluso hasta reformistas, van derivando hacia formas más conservadoras en lo político, con un fuerte énfasis en el control del sistema, que es lo que les permite perpetuarse así". En el caso húngaro, eso se expresó en un rediseño institucional progresivo.
Y en tercer lugar, destaca que lo ocurrido no fue solamente resultado de un buen proyecto ideológico de izquierda fuerte, sino más bien una escisión dentro de la misma derecha. "El ganador, como sabemos, es un exaliado de Viktor Orbán, que fue construyendo una lógica un poco más moderada, menos ultraconservadora que la de Orban, representando una alternativa, con un discurso mucho más centrado en los abusos de poder, la anticorrupción o anticorrupción, y una renovación moderada y no disruptiva de lo que se tenía antes", subrayó. Así, gran parte del triunfo para Peter Magyar fue la unificación del voto anti-Orbán, "donde diversos sectores, no solamente de la derecha moderada, sino incluso alguna parte del progresismo, buscaban una opción que pudiera ganar, no desperdiciar el voto, y que, aunque no representara ideológicamente lo que ellos piensan, sí fuera una alternativa que pudiera quitarle el voto a a Orbán".
Para Hugo Harvey, analista interncional de la Universidad de Las Américas (UDLA), el caso húngaro no valida la tesis de que "la derecha solo se derrota con la centroderecha". A su juicio, este escenario más bien muestra que, "incluso con articulación opositora amplia, los oficialismos con anclaje en orden, soberanía y control de agenda —como el de Viktor Orbán— pueden sostener competitividad". "Desde la teoría de realineamientos, el voto se estructura menos por etiquetas ideológicas y más por clivajes de autoridad, seguridad e identidad.
El respaldo del entorno asociado a Donald Trump evidencia circulación transnacional de ideas, pero su eficacia depende de condiciones domésticas, no de apoyos externos", detalla. El caso de Perú Respecto al caso peruano, los expertos destacan que lo que ocurre en ese país tiene más relación con una competencia política centrada en el fujimorismo y su oposición, más que en un clásico enfrentamiento ideológico. "Creo que no hay un parangón entre Perú y ningún otro sistema político en el mundo; el caso peruano es excepcional", dice Cárdenas.
Esto, porque "la disputa suele ser entre el fujimorismo y 'algo más', que entre dos corrientes ideológicas. En ese marco es que Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga representan distintas expresiones de una derecha. Una más tradicional, con rasgos populistas, con un arraigo, además, histórico, y la otra más ideológica, conservadora y, hasta cierto punto, renovadora", agrega la experta.
"Si ambos perfiles están compitiendo en una segunda vuelta, no es por un hecho aislado, sino por la expresión de dinámicas más profundas: una fragmentación de la derecha, pero manteniendo la hegemonía electoral, y también porque se ha ido debilitando la estructura de la izquierda, que no ha logrado articular una mayoría que realmente resulte una opción competitiva, dando como resultado lecciones que se resuelven más como disputas intraderecha, más que como un clivaje clásico entre izquierda y derecha, ahí podría haber algunas similitudes más superficiales con el caso de Hungría", subraya. Harvey, en tanto, enfatiza que en Perú "no hay lógica de coalición anti-derecha, sino competencia dentro de la derecha". "La eventual segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga responde a un sistema de partidos colapsado, donde el eje orden–desorden sustituye al izquierda–derecha.
Ambos capturan un electorado que prioriza seguridad, autoridad y estabilidad económica", destaca.
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