Diego Ibáñez, senador del Frente Amplio, y la primera semana de Kast: “Ha sido un bombardeo de propuestas que nos tienen muy alerta, pero no mareados”
La semana pasada, Diego Ibáñez (36), exdiputado y expresidente de Convergencia Social, juró en el Congreso de Valparaíso como senador, convirtiéndose así en el más joven desde el retorno a la democracia. Una semana más tarde, recibe a The Clinic en su oficina del Congreso en Santiago para su primera entrevista escrita desde que asumió el cargo. Es la segunda vez que Ibáñez y su equipo utilizan esa oficina, ya que han concentrado su trabajo en Valparaíso.
El espacio, de hecho, aún luce despojado: no hay cuadros colgados, pues el anterior ocupante —el exsenador frenteamplista Juan Ignacio Latorre— retiró hace poco sus pertenencias. Cuando el equipo del senador llegó a dicho despacho, que tiene ventanas altas que dan hacia Morandé, colgaba la fotografía oficial del ahora expresidente Gabriel Boric, la cual retiraron una vez hicieron uso del espacio. Ibáñez reconoce que no ha tenido tiempo para pensar en cómo adornar su nuevo despacho.
Recién se está instalando en la corporación, conociendo a sus nuevos colegas y atendiendo las distintas iniciativas impulsadas por el gobierno de José Antonio Kast durante su primera semana de mandato. Aún así, se da un momento para proyectar el lugar: dice que le gustaría colgar un cuadro de un muralista amigo y adelanta que sí mantendrá alguna imagen del expresidente Boric en su oficina, pero no la oficial. Además, piensa en sacar una mesa redonda que hay, pero dice que “está bueno” el escritorio desde donde responde las preguntas para esta entrevista.
Su partido, el Frente Amplio, atraviesa un momento clave. Acaba de iniciar su congreso ideológico y el 11 de marzo concluyó el primer gobierno liderado por uno de los suyos, por el mismo Gabriel Boric. Tras dejar el poder, que se lo entregó al mandatario más de derecha desde el retorno a la democracia, el Frente Amplio quedó disminuido en cuanto influencia parlamentaria y está ad portas de atravesar un congreso ideológico que pretende redefinir las prioridades de la tienda.
Ibáñez, no cree que el Frente Amplio esté disminuido, habla de un proceso de maduración y asegura que “queda Frente Amplio para rato”. —Es el senador más joven desde el retorno a la democracia. ¿Siente alguna presión especial?
¿Ha reflexionado a propósito de eso? —Mucho. Creo que ser joven tiene una doble cara.
Por un lado, la energía, el entusiasmo y las ganas de cambiar las cosas; pero, por otro, también el carácter, que hay que modelarlo para poder establecer canales de diálogo y llegar a acuerdos que beneficien a la gente. Naturalmente, el Senado es un lugar más bien calmado para tramitar los proyectos de ley. A mí me gustaría que trabajara un poco más rápido, más acelerado, con más sesiones.
Y creo que esa energía es lo que nosotros podríamos aportar también al debate en el Senado. —Ahora que es senador, ¿ha reflexionado a propósito de que el Frente Amplio apoyó la idea de eliminar esta institución en 2021, durante el primer proceso constituyente? —Sí, de hecho fue un debate con uno mismo.
El proyecto de nueva Constitución tenía el diseño de una Cámara de las Regiones. Yo soy de la Región de Valparaíso y creo que no es lo mismo ser senador de la Región Metropolitana que de la Región de Valparaíso o de la Región del Maule. Hay muchos desafíos en materia de descentralización.
Una vez que se desecha ese proyecto por parte de la ciudadanía, uno tiene que continuar con el objetivo de fondo, que es avanzar en la descentralización y ver en qué lugar uno incide mejor para el mismo propósito. —¿Cómo evalúa el acuerdo administrativo al que llegó el Partido Socialista, el PPD y el Partido Liberal con la derecha para presidir el organismo? —Esas negociaciones siempre son complejas, sobre todo cuando tienes minoría.
Nos gustaría que el progresismo actuara unido, siempre en conjunto con todas las expresiones, todos los partidos, todos los independientes que se identifican con el progresismo. Nosotros como Frente Amplio no fuimos parte del detalle de esa negociación. Por eso nos abstuvimos en la votación de la mesa del Senado.
Eso no obsta a que sigamos construyendo. Ya establecimos un canal de trabajo. —¿Se está haciendo?
—Por ejemplo, a propósito de lo que va a ser la reforma tributaria en su momento del gobierno de Kats, un espacio técnico transversal. También asistimos juntos al primer diálogo con el ministro de Hacienda, el ministro Quiróz y tenemos diagnósticos compartidos. Al menos yo he intentado empujar ese diálogo transversal y creo que está funcionando.
—Hubo un inicio marcado por la descoordinación del bloque en la Cámara y el Senado. ¿Esperaba algo distinto? —Me gustaría que actuásemos como bloque.
En el futuro yo creo que eso va a ser muy relevante para que toda mesa de trabajo que convoque el actual gobierno, el acuerdo vaya en dirección de beneficiar a las mayorías. Hoy Chile necesita un progresismo unido para que la gestión de la política pública, del diálogo, esté encaminado a defender a las personas. Más allá de los partidos, de las sensibilidades particulares de cada parlamentario, creo que la unidad es un requisito sine qua non para poder transformar una minoría parlamentaria en acuerdos que beneficien a las mayorías y no a los mismos de siempre ni a los supermillonarios, sino que beneficien a la gente trabajadora, a la clase media.
—El Socialismo Democrático, sin embargo, logró espacios de influencia en el Senado al acordar con la derecha, a diferencia de la Cámara que al no acordar perdió cualquier posibilidad de influir… —Allí donde exista la participación de un parlamentario de parte del progresismo de la centroizquierda, de la izquierda, siempre es importante incidir, colaborar con ese parlamentario y construir en conjunto las propuestas que él va a defender. —¿Ha visto la intención del PS y del PPD de distanciarse del Frente Amplio o del Partido Comunista? —Las conversaciones que me han tocado a mí, he visto muchas ganas de trabajar unidos.
No he tenido ninguna, al menos en lo personal, complicación con el PS o con el PPD. Yo los veo con muchas ganas de construir un espacio en común, con sus diferencias, sus matices, su diversidad, que siempre es condición para tener una buena unidad, una buena diversidad al mismo tiempo. Ibáñez y los primeros anuncios del Gobierno: “El Proyecto de Reconstrucción Nacional es una transferencia a los que más tienen.
No es una política de reconstrucción” El Frente Amplio es un partido político que tuvo sus orígenes en las manifestaciones sociales, principalmente enfocado en lo que fue el movimiento estudiantil de 2010 y 2011. En esa época ya se hablaba del “fin al CAE”. El Gobierno de Gabriel Boric impulsó dicha política y buscó instalar el proyecto de Financiamiento de Educación Superior.
Sin embargo, en sus cuatro años de gobierno no pudo materializar lo que era un compromiso de campaña e incluso una consigna identitaria. Durante esta semana, el ministro de Hacienda, Jorge Quiróz, anunció que instruyó los cobros a deudores del CAE que tengan un sueldo superior a 1,5 millones de pesos brutos. —¿Cómo recibió el anuncio del ministro Quiróz respecto a los cobros del CAE?
—El problema, a mi juicio, es la política de fondo que existe detrás del financiamiento de la educación superior. Por eso era importante cambiar el sistema crediticio con aval del Estado, que solamente genera pérdidas fiscales millonarias, por un sistema distinto. Si tú hoy pretendes realizar un cobro a la clase media, pero sin cambiar el modelo de fondo, solamente estás colocando un parche fiscal frente a un desfalco que va a seguir aumentando de todas maneras, porque el problema es estructural.
Por tanto, si tú estás cerrándole la puerta al proyecto de condonación parcial de nueva estructuración de financiamiento de la educación superior y solo yendo a las consecuencias de una mala política pública, estás atendiendo el síntoma, más no la enfermedad. —¿De qué habla entonces esta política? —Habla de un gobierno que no está pensando estratégicamente a largo plazo la responsabilidad fiscal.
Solamente está intentando tapar un hoyo urgente, pero que, lamentablemente, dada la experiencia de los últimos 20 años, va a seguir profundizándose. Por lo mismo, hacemos la invitación a revisar nuevamente el proyecto del FES, que ya está en su discusión bastante avanzada, y al mismo tiempo articularlo con una política pública estructural, no solamente un parche frente a una enfermedad que es mucho más grave. —¿Hay una autocrítica a propósito de que el Gobierno del expresidente Boric no puso como prioridad este proyecto y no terminó con el CAE?
—El problema es que muchas cosas se podrían haber realizado antes, pero la gracia de un gobierno es que tiene que priorizar. ¿Y por qué priorizar? Porque también tu contraparte, a la cual tú le estás pidiendo los votos para poder aprobar ciertas reformas, te está solicitando que no ingresen más reformas.
Cuando nosotros estuvimos tramitando lo que es la reforma de pensiones, explícitamente la derecha pidió que el gobierno no ingresara más reformas estructurales, ni en educación, ni en salud, ni en vivienda, para que solamente nos dedicáramos a gestionar la reforma de pensiones. Con ese condicionamiento, cuando tú tienes minoría en el Parlamento, el gobierno tiene que priorizar. Y priorizó en su momento la reforma de pensiones, a mi juicio, en buena hora.
—¿Y la autocrítica sobre la expectativa que se generó con la promesa de eliminar el CAE? Mucha gente dejó de pagar por tener esa expectativa… —La gente no está pagando desde que se inició el primer cobro, cinco años después de que se implementó la política pública. Por eso el desfalco de muchos puntos del PIB en esta materia.
Ahora, creo que hay algo interesante a propósito de lo que hemos visto esta semana. El gobierno está cuestionando la existencia del Mepco, cobrándole a la clase media, forzadamente, el CAE, pero al mismo tiempo está queriendo bajar el impuesto a las grandes empresas, a los millonarios. Ese gobierno, a mi juicio, es un atentado a la clase media.
Y, lamentablemente, con esa mirada no son la mayoría de los chilenos los que van a terminar ganando. Esperemos que solo haya sido la primera semana. Estamos abiertos a ver el detalle de las propuestas, pero insisto: cuando tú estás proponiendo un bencinazo a la clase media, cuando le estás cobrando la deuda estudiantil por el derecho a estudiar, pero al mismo tiempo le estás bajando el impuesto a los más millonarios, eso es una decisión política que es justamente trabajar para los que más tienen y perjudicar a la clase media y a los que menos tienen.
—Ahora, sobre el retiro de los decretos en distintas materias, el mismo gobierno ha dicho que pretende revisarlos para que estén en orden a propósito del proceso de auditoría que quieren iniciar. ¿Confía en que eso es así? —Sobre el retiro de los 43 decretos en materia medioambiental, creer que quienes elaboraron técnicamente este proceso y quienes participaron ciudadanamente en la confección de esta política pública y estos instrumentos son perjudiciales para Chile es una sobreideologización tremenda.
Además, que al día siguiente se haya reingresado uno de los 43 decretos a mí me comunica improvisación, me comunica sobreideologización, me comunica que hay un miedo de lo que la propia ciudadanía, con participación ciudadana. “El candidato Kast es diferente al Presidente Kast” El senador Ibáñez ha tenido una semana ajetreada. Según cuenta, ha sido uno de los parlamentarios que ha buscado dar respuesta a las iniciativas del oficialismo en materia de Derechos Humanos luego de que se aprobara el proyecto de conmutación de penas a presos que podrían beneficiar a reos condenados por delitos de lesa humanidad.
Prueba de ello, cuenta, es que ingresó más de 100 indicaciones a dicho proyecto para evitar que criminales condenados por los delitos cometidos en dictadura no puedan acceder a ese beneficio además de pedófilos y abusadores sexuales con conductas reiteradas. —Llegó a un Senado en donde también se aprobó en general el proyecto de conmutación de pena a presos que podrían beneficiar, entre otros reos, a quienes hoy cumplen condena en Punta Peuco. ¿Espera que se pueda revertir esa iniciativa?
¿Qué señal se está dando? —Esto da cuenta de un candidato Kast que es diferente al Presidente Kast. El candidato Kast dijo que no contemplaba los indultos en su programa y luego el Presidente Kast dice que está estudiando los indultos, incluso de quien le quitó la vista a la senadora Campillai.
Por tanto, hay una contradicción evidente. Yo esperaría que se desarrollen las políticas por las cuales el pueblo de Chile confió en este Presidente, que era castigar a los criminales, que era colocar mano dura. Y yo creo que devolver a criminales, a 12.
000 personas, a sus casas, a pagar la condena en sus casas, es justamente todo lo contrario a lo que prometió el Presidente Kast en modo candidato. —Entonces, la señal que dio el Senado es similar a la de los indultos presidenciales a los exuniformados que hoy cumplen condena tras cometer delitos en el marco del estallido social... —Eso lo considero justamente una contradicción.
Debe analizar esos casos, tiene que tener en consideración que también hay informes internacionales en materia de derechos humanos que han hecho una crítica a cómo en algún momento se tradujo una disrupción política en un tema meramente de orden público. Creo que es muy delicado cruzar esa línea y me da la impresión de que no se cumple con la promesa de que los criminales paguen en la cárcel. —El mismo Presidente Boric utilizó los indultos para liberar a manifestantes del estallido social condenados, pero también a otros que tenían amplio prontuario policial.
¿Eso no polarizó también la discusión? ¿Acaso Kast debería tomar esa cautela? —Amerita ser mucho más cuidadoso.
El Presidente Boric reconoció que hubo un error, que hubo gente que no debió ser indultada y eso costó la responsabilidad política de una ministra y de su jefe de gabinete. —¿Cómo evalúa el proyecto de reconstrucción nacional del Gobierno? El hecho de bajar el impuesto de primera categoría y eliminar el IVA en la compra de vivienda… —El proyecto de reconstrucción nacional es una transferencia a los que más tienen.
No es una política de reconstrucción. Cuando tú estás intentando aminorar el costo de la bencina y estás planteando eliminar el Mepco y, al mismo tiempo, bajarle el impuesto a los que más tienen en la sociedad, lo que estás haciendo es una transferencia a los más millonarios con costo para las familias trabajadoras y la clase media. Ese tipo de políticas no son progresivas, son regresivas en materia fiscal.
Cuando tú tienes un Estado que está endeudado en cerca del 42% del PIB, cuando tienes cerca de un 5% de evasión y elusión tributaria, lo natural sería fortalecer los mecanismos de antievasión y antielusión. Recaudar más, gastar con mayor eficiencia, por cierto, generar un proyecto de modernización del Estado, por cierto, pero tú no puedes plantear incertidumbres al empresariado y a la inversión económica abriendo la puerta a eliminar el Mepco y, al mismo tiempo, recaudando menos mediante un recorte de impuestos a los más ricos de la sociedad. Ese cuadro es un cuadro de incertidumbre, es un cuadro que no da garantías.
—¿Cómo definiría esta primera semana de gobierno? —Ha sido un bombardeo de propuestas que nos tienen muy alerta, pero no mareados. Se ha generado, con este bombardeo, una incertidumbre respecto de cuál es la dirección y cuál es el país al que vamos a llegar en cuatro años más.
Dentro de la misma derecha hay cuestionamientos a estas propuestas sin una dirección clara, sin un orden claro, sin una estrategia hacia dónde conducir el país. Me da la impresión de que hay una desorientación respecto de hacia dónde queremos caminar como país, en función de las acciones que está realizando este gobierno, y eso, lamentablemente, genera incertidumbre. —¿Dónde debería concentrar la oposición su principal defensa?
—Son tres los elementos que deben unir hoy a la oposición, y hago la invitación a discutirlos. Primero, la defensa de los derechos sociales. Eso es una línea roja que, como progresismo, debemos defender, porque son conquistas civilizatorias en el marco de lo que implica el crecimiento económico.
Segundo, reconocer que Chile tiene un prestigio internacional en materia de cuidado medioambiental que hay que proteger. En tercer lugar, y no por eso menos importante, Chile sigue siendo un país muy desigual. En Chile, el 1% más rico de la sociedad sigue concentrando el 25% de la riqueza producida por todas y por todos.
Y aquí no estamos pidiendo siquiera que los ricos paguen más impuestos, sino que ataquemos la evasión y la elusión tributaria mediante, por ejemplo, el levantamiento del secreto bancario. —¿El gobierno de Kast ha gobernado para la clase alta? —Estamos recién en su primera semana.
Estoy haciendo un balance de los anuncios y de los proyectos de ley que el propio ministro Quiroz nos presentó en una reunión formal. Por tanto, estaremos pendientes del detalle. —¿Cree que este gobierno está sobreideologizado?
—Me lo demostraron la primera semana quitando el decreto por la ranita de Darwin. Así de sencillo. —Pero esta sobreideologización, ¿a qué apunta?
¿A una desconfianza de la clase política, a una desconfianza del adversario político, del gobierno anterior? —Lo que demuestra quitar el decreto que protege la ranita de Darwin o el pingüino de Humboldt es que no solamente desconfían del gobierno anterior: desconfían de la participación ciudadana y desconfían del Estado. Desconfían de lo público, desconfían de todo un aparato que se diseñó con participación ciudadana, un instrumento para defender un monumento natural.
Eso habla de una sobreideologización extrema, de desconfiar de todo lo que ha hecho de Chile, una de las repúblicas más respetadas de Sudamérica. Ad portas de Congreso Ideológico: “El Frente Amplio está muy vivo” —¿Cree que el Frente Amplio está llamado a unir al bloque opositor a propósito de que el Presidente Boric logró una cohesión amplia durante su administración? —Hay legados tangibles y legados intangibles.
Legado tangible: 40 horas, reforma de pensiones, copago cero, la ley de fraccionamiento pesquero, la ley para pagar las pensiones de alimentos, etc. Legado intangible: la capacidad de poder articular muchos partidos, muchos movimientos, muchas visiones de mundo en una sola coalición política. Y ese legado intangible, como Frente Amplio, lo vamos a defender.
Creemos que la unidad es la base para cualquier diálogo fructífero para defender los derechos sociales. Desde el progresismo, incluso con cierta parte de la derecha que está mirando con desconfianza los recortes que está haciendo el actual Presidente. Como Frente Amplio sí hay un propósito, que es justamente unidad, unidad y unidad para defender los derechos sociales y este legado tangible de beneficios para la ciudadanía.
—¿Cree que el Frente Amplio se ha visto marginado del escenario político después del 11 de marzo, a propósito de que el Presidente dejó el cargo, de lo que pasó en la Cámara también, de que quedaron fuera de espacios de influencia? —El Frente Amplio está muy vivo, sigue siendo el partido con una bancada de las más grandes de Chile, sigue siendo un movimiento con liderazgos muy importantes que lideran comunas muy grandes como Maipú, Viña del Mar, Valparaíso o Valdivia. Es una fuerza nueva que, naturalmente, como toda fuerza nueva en la historia de Chile, ha sabido aprender sobre la marcha cómo contribuir para que la política sea de mejor calidad y tengamos un mejor país, y luchar por demandas que son ampliamente valoradas como los derechos laborales o los derechos de las mujeres.
Queda Frente Amplio para rato y yo estoy muy orgulloso de militar en el partido del Presidente Boric. —Están ad portas de comenzar el Congreso Ideológico del Frente Amplio. ¿Hacia dónde deberían ir las principales conclusiones de esta instancia?
—Una de las conclusiones que uno esperaría, a propósito de todo este debate, es ser promotores de la unidad del sector. Segundo, establecer como línea roja frente a este gobierno la defensa de los derechos ciudadanos, de las conquistas sociales, de las mujeres y de los trabajadores. Y, al mismo tiempo, siempre, siempre estar abiertos al diálogo y a analizar detalle a detalle todas las propuestas que vengan de quienes piensan distinto a nosotros, siempre que su efecto sea positivo para las grandes mayorías.
—Antes de que el presidente Boric dejara La Moneda, él hizo una serie de autocríticas, por ejemplo, de no haber priorizado el tema de la seguridad primero, de no haber hecho una coalición amplia desde el minuto uno… ¿Cuál es la autocrítica que más se debería considerar? —El presidente Boric ha reiterado numerosas veces que, saliendo de la pandemia, con una inflación disparada, con un crimen organizado desbordado, con una frontera sin control y, al mismo tiempo, con herramientas de seguridad insuficientes para atacar el fenómeno del crimen organizado, los problemas de seguridad debiesen haber estado más atendidos. Yo comparto aquello.
Todos los avances que se generaron, e incluso la condecoración de Carabineros al Presidente al término de su gobierno, aportan a una mirada progresista al tema de seguridad. —¿Qué le faltó al Frente Amplio? Esto a propósito de que el Presidente Boric le entregó la banda presidencial al único Presidente que ha votado por el “Sí” desde el retorno a la democracia.
—La alternancia política ha sido la regla general de los últimos cuatro gobiernos. Esta vez no fue la excepción. Son temas que tendremos que analizar en el Congreso del Frente Amplio.
Siempre se puede hacer mejor y el Presidente Boric hizo su autocrítica y nosotros la compartimos. Y ahora de lo que se trata es de defender todos aquellos elementos que han mejorado. —¿Cómo se recupera la mayoría social y política que tenía el Frente Amplio, que lo llevó a La Moneda, que lo llevó al Congreso?
—Siempre hay grandes teorías sobre cómo se recupera la mayoría social desde la izquierda, expertos en levantar muchas teorías, pero yo creo que algo súper concreto es luchar, concretar y votar proyectos de ley a favor de la gente. Hoy, en específico, la ciudadanía evalúa permanentemente a la clase política y cuando uno actúa en coherencia con los valores públicos con los cuales uno hace este servicio público, cuando actúa en coherencia con proyectos de ley que van a beneficiar a la ciudadanía y no a los que más tienen o a los que han nacido en una cuna de oro en esta sociedad, naturalmente allí tú vas reconstruyendo una mayoría social. Y no tengo dudas de que esa mayoría social se va a poder construir por parte del progresismo.
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