Desaladoras del Golfo en peligro: La guerra abre un nuevo frente que amenaza al suministro de agua
Vulnerabilidad geográfica Las desaladoras del CCG se "concentran principalmente a lo largo de la costa", indica el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Esto las convierte en infraestructuras "muy vulnerables estratégicamente", apunta Tirado. "Puedes acceder a ellas por vía aérea y también por el mar", por lo que su protección depende de "los sistemas antiaéreos que tengan los países en los que estén", añade la investigadora de Elcano.
En la costa también se ubican infraestructuras petroleras y gasísticas, señala Matchett. Esta ubicación es "bastante peligrosa", ya que los sistemas de defensa podrían "desviar los restos de los misiles" interceptados hacia las desaladoras y sus sistemas de distribución, pese a no tratarse de objetivos militares. ¿Por qué las centrales energéticas se ubican cerca de las desaladoras?
La cercanía a las centrales energéticas se explica porque "las desaladoras consumen mucha energía" destaca Matchett. De hecho, "tres cuartas partes de las plantas (de desalación) del CCG están conectadas a la red eléctrica", expone. "No puedes producir agua sin energía", declara Tirado desde Elcano, "y muchas veces no puedes producir energía sin agua".
Así, "reducir el consumo de agua podría provocar también un corte en el suministro eléctrico", indica la experta de Atlantic Council, que agrega que esta interdependencia va más allá. Interdependencia agua-petróleo "Existe una paradoja entre el petróleo y el agua", dice Matchett, que precisa: la extracción de petróleo "provoca el agotamiento de las fuentes naturales de agua", lo que genera una "necesidad" de desaladoras. A su vez, esas plantas "necesitan petróleo para funcionar", provocando "una demanda aún mayor de petróleo" y creando un "nexo cíclico" entre ambos recursos.
Muestra de esta interdependencia, subraya la investigadora de Elcano, es que en la actualidad "aproximadamente el 75% de la producción del agua desalada viene de energía fósil, de petróleo y gas natural". Por ello, un ataque "deliberado" contra las desaladoras supondría "una nueva fase" en la guerra de Medio Oriente que acarrearía "graves consecuencias" para el CCG, según Matchett. ¿Cuál sería el impacto de un ataque a las desaladoras?
El agua desalada representaba en 2025 más del 50% del agua potable en la región: desde el 42% en Emiratos Árabes Unidos (EAU) hasta el 86% en Omán o el 90% en Kuwait y Bahréin, según un informe de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Las reservas de emergencia "solo durarían entre 16 y 45 días" en Arabia Saudita y EAU, detalla la investigadora de Atlantic Council. Aún menos tiempo en el caso de Bahréin, Qatar o Kuwait, pues su capacidad de respuesta "es mucho menor".
Tirado apunta que no es "tan fácil" dejarlas inoperativas gracias a sus planes de contingencia y múltiples estaciones "de refuerzo". Pese a ello, coincide con Matchett en que atacar desaladoras "sería una línea roja" para el CCG, que podría plantarse ante Estados Unidos e Israel por su dependencia de estas instalaciones. Un informe de la CIA advertía ya en los años 80 que los daños a la desalación tendrían "consecuencias más graves" que la pérdida de cualquier otro sector en la región.
"Esto fue hace 40 años y la situación ahora mismo no es muy diferente", concluye Tirado.
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