CUT eleva presión por salario mínimo y advierte que Kast gobierna con voto trabajador
El secretario general de la CUT, Eric Campos, endureció el tono frente al gobierno de José Antonio Kast tras el fracaso de la negociación por el salario mínimo y sostuvo que el Presidente llegó a La Moneda con respaldo de sectores de la clase trabajadora, una constatación que —a su juicio— obliga a releer el escenario político y social que dejó la última elección. En una entrevista con radio Nuevo Mundo y tras la marcha del 1 de mayo, el dirigente afirmó que el desafío no pasa por recriminar a quienes votaron por Kast, sino por comprender por qué parte del mundo popular terminó respaldándolo. En ese contexto lanzó una frase que buscó fijar el tono de su diagnóstico: “Kast sale con los votos de la clase trabajadora”.
Campos enmarcó esa reflexión en la disputa abierta por el ingreso mínimo. La CUT está planteando que el salario mínimo suba a $637. 700, equivalente a un alza de 18,3%, mientras que el Ejecutivo ofrece un reajuste de 4%, en línea con la inflación.
Desde la multisindical sostienen que esa propuesta oficial no alcanza a cubrir el encarecimiento del costo de la vida, especialmente tras el alza de los combustibles. El dirigente también apuntó directamente al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a quien identificó como la figura que realmente conduce la negociación dentro del gabinete. Según dijo, el resto de los ministros cumple más bien un rol técnico, mientras Quiroz sería quien define el fondo de las decisiones económicas del Ejecutivo.
En esa línea, Campos acusó al titular de Hacienda de sostener una visión ideológica que apuesta por reducir el tamaño del Estado y bajar impuestos a los sectores de mayores ingresos, lo que, según advirtió, terminará generando despidos en el aparato público. Con ello, la discusión por el salario mínimo quedó conectada por la CUT con un conflicto más amplio sobre gasto fiscal, empleo y orientación económica del gobierno. El secretario general de la central sindical, además, valoró la convocatoria de la marcha del Día del Trabajador y la presentó como una señal de fuerza organizativa en un momento políticamente adverso.
A su juicio, el nuevo cuadro exigirá “mucha habilidad táctica” para intentar modificar correlaciones y abrir espacio a cambios en la agenda laboral.
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