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Cristián Monckeberg: "A los ministros les falta desplegarse, el desgaste del Presidente es gigante"
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08:05 · Chile

Cristián Monckeberg: "A los ministros les falta desplegarse, el desgaste del Presidente es gigante"

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El ex ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Vivienda y Desarrollo Social, Cristián Monckeberg (RN), participó del programa “Más de 100 días” de BioBioTV, donde analizó la gestión del gobierno del presidente José Antonio Kast y reflexionó sobre los desafíos que enfrentan los ministerios políticos. Con experiencia en las tres carteras durante la segunda administración de Sebastián Piñera, Monckeberg ofreció una mirada crítica sobre el funcionamiento interno del Ejecutivo, la relación con el Congreso y el futuro de la coalición de centroderecha. Monckeberg habló sobre la necesidad de construir una nueva coalición de centroderecha que le dé continuidad al gobierno del presidente Kast, y advierte que Chile Vamos “en los hechos va de salida” tras dos derrotas presidenciales consecutivas.

El arte de negociar —¿Cómo funciona realmente la negociación política en el Congreso? Para la ciudadanía no es tan claro qué hace exactamente el ministro Segpres La Secretaría General de la Presidencia es la relación del gobierno, del Presidente con el Parlamento y el resto de las instituciones del Estado y organizaciones civiles, por ejemplo, las iglesias. Cualquier organismo o entidad que se relacione con el Presidente de la República deriva en la Segpres.

Y una de esas es la relación con el Congreso, que es la más intensa. Históricamente, este ministerio no existía y partió en el año 90. Antes esta función la hacía el Ministerio del Interior.

El principal ministro que llevó adelante este ministerio fue Edgardo Boeninger, y en el gobierno nuestro el más destacado fue Cristian Larroulet, en el primer gobierno de Piñera. —Hoy hay casi 20 partidos con representación parlamentaria; hay muchas sensibilidades distintas. ¿Cómo se maneja esa diversidad para sacar adelante los proyectos?

Depende mucho de la relación del ministro o la ministra con los parlamentarios. Es una relación que se construye. Por eso es ideal que en este cargo esté una persona que conozca a los partidos, que conozca la diversidad y que además sea relativamente aceptada por sus pares.

Lee también... Agustín Romero (REP): "La democracia no puede quedar secuestrada por algunos grupos de parlamentarios" Sábado 16 Mayo, 2026 | 06:15 —¿Qué pasó en el caso de Giorgio Jackson? A Giorgio Jackson lo detestaba el socialismo.

Fidel Espinosa lo único que quería era que llegara al Senado para darle. Entonces tú no puedes elegir una persona que cumpla ese rol si es que no tiene ciertas habilidades o cierto grado de relacionamiento bueno y positivo con sus pares. Y ojalá haya sido parlamentario, que haya pasado por el Congreso.

Ahora bien, Boeninger y Larroulet nunca habían pasado por el Congreso e igual hicieron una muy buena gestión. Pero lo ideal es conocer la dinámica del parlamento. —¿Y cómo se hace concretamente?

¿Es realmente tan complejo como parece? Con mucha paciencia y con pocas horas de sueño, porque hay que alargar la jornada, conversar con los parlamentarios, ir a las comisiones, ir a los partidos, hay que invitarlos algún minuto, tomarse un café y conversar un poquito más allá y entender lo que están buscando y después hacer que el gobierno cumpla. Aparte, una vez que se toma el compromiso, tienes que ir a convencer al Presidente.

En el caso del Presidente Piñera, ir a convencerlo y decirle “me comprometí, Presidente”. Entonces, ¿qué hacíamos? Alianza con el ministro de Hacienda y con Gonzalo Blumel, ministro de Interior.

Lo cerrábamos y le decíamos: Presidente, llegamos a este acuerdo. —Se habla de que se ofrecen proyectos concretos, como puentes en localidades. ¿Funciona así la negociación?

No, pero en parte sí. Depende. Yo soy abogado, entonces siempre los abogados decimos “depende”.

Lo que pasa es que el parlamentario es una persona y hay que entender la naturaleza humana, se debe a su zona. Entonces muchas veces el parlamentario dice: bueno, yo voy a apoyar, pero quiero obtener algo para mi sector, para mi región, para mi distrito. Yo nunca vi un parlamentario que dijera “yo voto si me dan el puente”.

No, pero sí, pucha, ministro, yo lo apoyo, pero usted ayúdeme con el ministro de Vivienda a que reciba a mis familias del comité de vivienda de un determinado sector, que hace rato que estamos tratando de pelear por un proyecto de vivienda. Y ahí uno tenía que hacer la gestión. Esto no significaba que estaba asegurado el proyecto vivienda, pero empezaban a trabajar.

—¿Tenía que llamar mucho a otros ministros? Por ejemplo, donde se enojaban muchas veces los parlamentarios era cuando iba un ministro a inaugurar una tremenda obra a la región y no lo invitaba, o iba el ministro justo cuando había sesión en el Congreso. Entonces uno llamaba a los ministros y ahí uno empieza a palpar la falta de experiencia de algunos.

Oye, por favor, si va a ir el ministro de Economía o el ministro de Obras Públicas a dar un gran anuncio a la región, ojalá un jueves, viernes o sábado. Anda el sábado para que vayan todos los parlamentarios y se sientan convocados. Ese relacionamiento era muy necesario.

Esas habilidades blandas, como en cualquier proyecto de vida de emprendimiento, uno tiene que ponerle mucho talento en habilidades blandas. Evaluación del gabinete actual —¿Cuál es su evaluación de los tres ministros que están en carteras que usted estuvo? Que el ministro de Vivienda sea bien evaluado es el mínimo que se espera de un ministro de Vivienda, porque da solamente buenas noticias si es que hace bien su pega y, por lo tanto, su deber es ser bien evaluado.

Es un ministerio que tiene que sumarle puntos a la buena gestión del gobierno, no crearle problemas. Iván Poduje ha tenido las dos cosas. Él es muy conocedor; lo conozco mucho porque me tocó invitarlo a participar de nuestro gobierno siendo yo ministro de Vivienda, y nos ayudó mucho en el desarrollo de proyectos.

—¿Pero ha sido una buena gestión? Efectivamente, él tiene una muy buena gestión, es un buen ministro, pero también ha generado conflictos de relacionamiento con los parlamentarios o con otras autoridades, incluso con ministros del mismo gabinete. Entiendo que el presidente tuvo una conversación y, a partir de lo que he leído, hay que bajar la intensidad y las pasiones.

Yo creo que él está haciendo un esfuerzo genuino en hacerlo. Eso no significa que ande amarrado, ni mucho menos. Tiene que ser intenso como es él, porque la única manera de que las cosas salgan adelante es ser intenso, pero no generarle conflicto al gobierno.

Es un proceso de aprendizaje. Yo soy más tranquilo, más callado, y de repente el Presidente Piñera también me decía: ‘Oiga, yo no necesito más terreno’. Tenía toda la razón.

Entonces uno se va corrigiendo. —¿Y qué le parece que José García Ruminot sea el ministro mejor evaluado? Lo que sí es meritorio es lo de Pepe García.

Me tiene muy sorprendido porque el cargo de Segpres es muy ingrato. Uno está metido en el Congreso, en la pelea, en la discusión. Tiene que dar resultados, tiene que sacar los proyectos adelante.

Tiene la ventaja de que hay una pseudo mayoría en favor del oficialismo hoy día en el Congreso. Pero es la confianza. Una persona que ya debe estar bordeando los 70, con mucha experiencia en el Congreso y de muy buen relacionamiento.

Eso también ayuda. Lo bueno es que en toda esta lógica, tan polarizante, que estén bien evaluados ministros como Claudio Alvarado y Pepe García da cuenta de que también la gente valora el sentido común, las buenas relaciones, el acuerdo, el entendimiento, no la pelea tan intensa. Relación con el PDG —¿La relación con Franco Parisi y el PDG les puede jugar una mala pasada?

Franco Parisi está jugando su partido. Su partido tiene que posicionarse y demostrar que el PDG también cumple. Porque en el periodo anterior no quedó nadie del PDG.

Entonces su desafío es terminar los cuatro años con su PDG más o menos armadito. Ahora, lo que pasa es que es un partido que en el papel suena, pero tú miras la elección del PDG y votaron mil personas. No tiene una estructura, no está territorialmente afianzado.

Entonces yo creo que la estrategia del gobierno es sacar rápido el proyecto de la Cámara y llegar al Senado. En el Senado no hay ni un PDG. Y hay que conversar con el Frente Amplio, con los socialistas.

—¿Cómo lo harán? La Segpres es más importante también ahí. Apuesto fuerte por una buena relación y un buen diálogo con Diego Ibáñez.

Creo que es un tremendo senador y ha dado muestras de entender el rol del senador, con una perspectiva de ocho años muy potente. Me saco el sombrero, lo felicito. Nunca pensé que se iba a incorporar tan fuerte en el rol que tiene que cumplir el Senado.

Paulina Vodanovic, de los socialistas, yo generaría un liderazgo ahí. Y en el caso de mi señora (Paulina Núñez), que le toca presidir el Senado, lógicamente ella también entiende que tiene que jugar un rol articulador. Y eso es lo que mejor sabe hacer para poder ayudar a que el proyecto salga adelante.

El futuro de Chile Vamos —¿Cuál es el rol de Chile Vamos? Se ha hablado de qué murió. Chile Vamos no existe.

Yo lo creé, soy el autor intelectual, porque era presidente del partido (RN), junto con Hernán Larraín en la UDI, Felipe Kast en Evópoli y el PRI. Creamos Chile Vamos. Le íbamos a poner Vamos Chile, pero era muy futbolero.

Entonces le pusimos Chile Vamos. Cumplió un rol y fue exitosa la coalición. Llegamos a tener primaria, tuvimos una elección genial municipal y parlamentaria, cumplió su rol y llegamos a hacer gobierno.

Yo creo que hoy día la realidad es distinta. —¿Por qué? Nos han dado una paliza electoral en dos elecciones presidenciales.

La postura es: no pasamos a la segunda vuelta. Es como no llegaste a la final de un campeonato en dos oportunidades. Algo está pasando.

Y en la última salimos quinto, o sea ni siquiera tercero. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que los partidos están acabados?

No, porque la UDI y RN son partidos muy fuertes y le dan sustento. Yo veo un sustento entre Republicanos, RN y la UDI muy fuerte dentro del gobierno. Y a partir de eso, a mi juicio, no te digo que se acabe Chile Vamos, chao, pero sí empezar a pensar y masticar una nueva coalición en el mediano plazo.

Vienen las elecciones municipales en dos años más. Es imposible que vayamos separados. Estamos todos en el mismo gobierno, hay que ir juntos.

—¿Cómo se construye eso? Fueron separados con tres candidatos en la presidencial. Si estamos en el mismo gobierno no podemos hacer el loco.

Demócrata ya no existe, Amarillos tampoco. Lo único que existe distinto es Evópoli, que logró sobrevivir, es un partido más pequeñito, y por otro lado Libertario. Entonces yo creo que los tres ejes que te nombré —Republicanos, RN y UDI— más Evópoli, esos cuatro tienen que armar algo, tienen que pensar en armar algo, no muy urgente, pero hay que hacerlo.

—El presidente Kast ha dicho que su éxito se va a medir en a quién le entrega la banda presidencial. Estoy de acuerdo. Y esa fue la gran deuda nuestra.

El desafío nuestro era cómo lograr que el presidente Piñera le entregara la banda presidencial a alguno de los nuestros. El presidente Kast tiene que ser jefe de coalición también y tiene que construir esta coalición. No ahora, pero de a poco empezar a generar las bases para que el día de mañana haya una primaria para que se elija un candidato presidencial.

Y que haya una continuidad. Hoy día el gobierno es de emergencia, pero la emergencia no puede durar cuatro años, porque es agotador. (…) En algún minuto hay que pasar a un gobierno más de proyección política, social y de asentamiento.

(…) Y ahí tiene que haber un proyecto más político que le dé continuidad a lo que está imaginando el presidente Kast. Ese desafío, de ver el principal responsable, es el Presidente, que tiene que empujarlo, y los partidos acompañarlo. —Hay un sector de RN que dice que hablar del fin de Chile Vamos es olvidar a Sebastián Piñera.

En los hechos la coalición va de salida. Nosotros con la UDI tenemos un afianzamiento histórico, más peliagudo en los 90. Yo no estaba en esa época, me tocó principalmente estar en los 2000, 2005 en adelante, y fue bastante más llevadera la relación.

Pero hoy día yo creo que Chile Vamos queda corto. Está bien, nosotros representamos un estilo. Cuando uno habla de los de Chile Vamos es como el Socialismo Democrático, representa un estilo.

Pero un gobierno no se sostiene con dos coaliciones dentro. Es como que, oye, de ahora para adelante Cristian tiene dos almas. El Presidente Boric lo hablaba: este gobierno tiene dos almas, el alma buena y el alma mala.

—¿Cómo se construye una nueva colación? Por ahí hay algunos que hablan, como Longueira, de una remembranza de los años 90, que no sé si le va a resultar siendo candidato a presidir la UDI. Creo que hay que ser más pragmático y entender que estamos en el 2026, que hay que generar una coalición que le dé proyección al actual gobierno, con una atomización de partidos (…) y generar una coalición lo más amplia posible que logre continuidad.

Y ahí el presidente José Antonio Kast es el que mejor tiene que impulsar esto. Evaluación Kast —¿Cómo evalúa el desempeño del Presidente en estos primeros meses? Una vez la presidenta Bachelet, siendo yo presidente de RN, me dijo: ‘No hay nada más difícil que ser presidente de un partido’.

Tiene razón, porque es muy ingrato. Y le respondí: ‘Pero hay una cosa que lo supera, ser Presidente de la República’. Y además, nadie nace sabiendo ser Presidente de la República.

Entonces se tiene que asentar. El presidente Ricardo Lagos hablaba de habitar el cargo. Ustedes han visto las imágenes de Gabriel Boric diputado y Gabriel Boric Presidente de la República, cómo cambió.

Y el Presidente está habitando el cargo en La Moneda. Es un proceso de aprendizaje permanente. —¿Lo está haciendo bien o mal?

Está genuinamente ejerciendo el cargo y bien, dentro de lo que se permite también. —¿Y los ministros? Creo que a los ministros les falta aceitarse un poquito, porque hoy hay algunos que están desaparecidos detrás de las cortinas y que no hablan.

A Camila Vallejo se le criticaba mucho, pero por lo menos aparecía. Entonces los ministros también tienen que hacer un esfuerzo de desplegarse, porque si no, el desgaste del Presidente es gigante, porque tiene que salir a defender a los que van a cometer errores, que siempre pueden cometer errores, y suplir lo que no hacen los ministros que todavía no se despliegan fuertemente. Y cuando yo digo despliegue: redes sociales, ir a terreno, visitar localidades, empujar una agenda potente.

Pero todo eso se va impulsando de a poco. — ¿Cree que le irá bien al Presidente? Soy optimista, a mí el gobierno me gusta, creo que lo está haciendo razonablemente bien, con todas las dificultades.

Se han cometido errores en estos dos meses, lógico, pero soy optimista de que van a sacar adelante su agenda. Nota del editor: Esta entrevista fue realizada antes del cambio de gabinete.

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