Cristián Infante, gerente general de Arauco: “En el mismo tiempo que tramitamos MAPA en Chile, Brasil hizo tres plantas de celulosa”
A solo 13 meses de haber puesto la primera piedra de su futura planta de celulosa Sucuriú, ubicada en el Brasil profundo, la gigante forestal Arauco reporta un avance del 60% en las obras del proyecto de US$ 4. 600 millones. Se trata de la mayor inversión en la historia de la firma del grupo Angelini, seguida por MAPA (Modernización y Ampliación de Planta Arauco), la iniciativa de US$ 3 mil millones que la empresa presentó hace 14 años en Chile y que echó a andar en 2022.
La comparación de los procesos de tramitación entre ambas jurisdicciones con ADN forestal es inevitable y ha sido parte de los insumos en el debate nacional por la llamada permisología: “Para Sucuriú nos dieron los permisos en 18 meses, algo que en Chile nos demoramos ocho años”, contrasta el gerente general de Arauco, Cristián Infante, quien este año cumple tres décadas en la filial de Empresas Copec y ha sido protagonista de la expansión internacional de la maderera, así como testigo de la pérdida de competitividad de Chile en el sector. Con esa megainversión andando, la firma navega en un escenario convulso, entre los conflictos globales y, sobre todo, por la abrupta caída en los precios de la celulosa, que tocaron su menor nivel en 25 años en agosto pasado. El efecto fue un desplome de 91% en sus utilidades y una baja de 34% en el Ebitda (US$ 1.
331 millones). “La diferencia entre los países no es que uno sea más laxo, es que los plazos se cumplen, los proyectos no se judicializan, la autoridad quiere que se hagan. Eso es lo que de alguna forma echamos de menos en Chile”.
- ¿El mayor dolor de Arauco hoy es el precio de la celulosa? - En el negocio de la celulosa y forestal los ciclos se han puesto muy marcados y eso explicó de forma importante la caída en las utilidades. Hemos visto que los precios se han ido recuperando, en especial la fibra corta, y creemos que esa tendencia debería continuar y no volver a los precios del año pasado.
Vemos con bastante optimismo lo que viene este año y debería ser un segundo semestre mejor que el primero. El negocio de la madera ha venido bastante estable y esperamos que eso se mantenga. - ¿Cuáles son sus estimaciones?
- Prefiero que las hagan los analistas, pero de todas maneras debería ser un año mejor que 2025. - ¿Cómo ve Arauco la llegada del nuevo gobierno en Chile? - Este gobierno llegó con dos grandes promesas: seguridad y crecimiento, y las dos son muy buenas noticias para el país.
La seguridad es importante para la vida de todos y para los negocios; un país sin seguridad hace que el riesgo y cómo uno evalúa un potencial negocio sea muy distinto de hacerlo en un país seguro. Por otro lado, que es lo que está detrás de todas estas reformas, el gobierno está buscando incentivar el crecimiento, donde hoy hay un consenso total de que es la única forma de darle más bienestar a una sociedad, y eso por supuesto lo vemos con buenos ojos. - Hoy sus fichas están en Brasil.
¿Estas medidas los hacen querer volver a invertir en Chile? - A fines de 2022 echamos a andar MAPA en Chile, la inversión más grande de Arauco hasta ese momento. Nuestra apuesta aquí siempre ha sido muy fuerte, donde, antes de Sucuriú, tenemos el 60% de nuestros activos.
La lógica de diversificar mercados era buscar otro lugar donde poder hacer una planta de celulosa. Además, hoy día en Chile no hay madera para hacer una planta nueva, producto de lo que ha pasado en la macrozona sur, entre el robo de madera y los atentados. Si antes había 2,4 millones de hectáreas plantadas, hoy hay 1,9 millones, entonces, lamentablemente, la oferta se ha reducido, lo que limita poder crecer en proyectos grandes.
Si hubiera madera en Chile, de todas maneras miraríamos la posibilidad de hacer una planta aquí en el futuro. - ¿Cómo lograr eso? - En el negocio forestal tú plantas un árbol y lo cosechas en 20 años, por eso es un sector muy sensible a las condiciones del entorno, desde la seguridad jurídica, de que no te roben, no te quemen.
Yo creo que Chile necesita volver a tener algún tipo de fomento especial a la forestación. - ¿Una especie de DL 701? - Sí, una especie de DL 701 que funciona muy bien.
O sea, Chile no era un país forestal y hoy día dos de las principales empresas de celulosa del mundo son chilenas. Deberíamos buscar instrumentos, especialmente para que los medianos y pequeños productores tengan incentivos para plantar. - Y también está el tema de la permisología...
- Cuando hicimos MAPA presentamos los estudios ambientales en 2012 y logramos iniciar la construcción en 2019. En el mismo tiempo que tramitamos ese proyecto, Brasil construyó tres plantas de celulosa; lo que nosotros demoramos en hacer una, ellos hicieron tres. La diferencia entre los países no es que uno sea más laxo, es que los plazos se cumplen, los proyectos no se judicializan, la autoridad quiere que se hagan.
Eso es lo que de alguna forma echamos de menos en Chile, que la autoridad le ayude a uno a buscar soluciones y que los proyectos salgan en tiempo razonable. - ¿Chile podría retomar la senda de potencia forestal? - Yo creo que sí.
Acá tenemos conocimiento, tecnología, cercanía a los puertos, ventajas que hay que explotar. Ahora, hay cosas que no ayudan, como las 40 horas. Subirle por decreto el sueldo a la gente, como se hace con las 40 horas, es algo que nos hace perder competitividad respecto a las alternativas donde se puede invertir.
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