Convocatoria a la Sovintern: El renacimiento del internacionalismo socialista
Por Patricio A. Brodsky Entre el 25 y el 29 de abril en Moscú está convocada una reunión internacional de fuerzas políticas de la izquierda, bajo el nombre de Sovintern, en obvia referencia a la convocatoria a una “Internacional Soviética”, como en su momento existió la Internacional Comunista (Komintern). Celebramos esta indispensable convocatoria como una necesidad histórica impostergable.
Quienes abrevamos en el marxismo sabemos que, por un lado, la lucha contra el capitalismo y por la construcción del socialismo es una lucha entre clases que articula en forma dialéctica el ámbito nacional de expresión de la lucha y el carácter internacional en la construcción del socialismo. Si hacemos un rápido análisis del capitalismo (siempre fue así pero en esta etapa se ha producido una aceleración de las condiciones), el mercado capitalista siempre ha sido un mercado mundial (como lo describe Marx en el Capítulo XXIV de El Capital, ya en sus orígenes el desarrollo industrial en Inglaterra requirió de la colonización y el tráfico de esclavos), y en esta etapa de globalización financiera esto se ha multiplicado exponencialmente. Por otro lado, se aprecia esta misma tendencia en la articulación política del Imperialismo y la complicidad de las grandes potencias en las acciones criminales del eje yanqui-sionista, como se puede apreciar en el apoyo a la entidad sionista y el genocidio que está perpetrando en Palestina o a la sucesión de crímenes imperialistas contra los pueblos de Afganistán, Irak, Libia, Somalia, Siria, Rusia, Venezuela, Cuba, y ahora Irán.
También observamos que nuestros enemigos de clase se articulan en diferentes instancias, por ejemplo, la reciente reunión de los gobiernos filofascistas de Nuestra América en Florida en el llamado “Escudo de las Américas”, o las reuniones en varios países de la “Internacional” de ultraderecha con el fin de articular acciones (cosa que les ha rendido frutos dado su avance en nuestro continente). Por ello es indispensable volver a construir un espacio de articulación teórica pero también política para retomar la iniciativa de la lucha de clases, buscando la reflexión pero también la construcción de tácticas comunes para enfrentar local, regional e internacionalmente al enemigo de clases. Es fundamental retomar la iniciativa y la construcción común con el fin de colocar al movimiento de izquierda clasista a la vanguardia de la lucha internacional por la construcción del socialismo.
Estamos en una etapa de la historia donde nos acercamos a un abismo peligroso. Las fuerzas imperialistas están desesperadas por su pérdida de hegemonía y es por eso que se tornan más peligrosas y violentas. Varios son los indicadores de esta tendencia, no solo la violencia desatada por el sionismo contra Palestina, sino también las acciones terroristas desplegadas por el imperialismo en contra de la República Bolivariana de Venezuela -incluyendo el asesinato de población civil y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores- o la injustificada agresión militar del eje yanqui-sionista sobre la República Islámica de Irán, incluyendo el asesinato del Ayatola Ali Jamenei.
Por todo esto es indispensable recuperar un atributo propio del movimiento socialista y revolucionario presente en el ADN de nuestros partidos: una internacional de las fuerzas anticapitalistas. Esta necesidad se vio tan prematuramente como en 1864, año de creación de la Primera Internacional (¡7 años antes del primer gobierno obrero de la historia: La Comuna de París! ).
El enemigo de clase, ante la amenaza a sus intereses, deja sus diferencias tácticas de lado para unirse tras una hegemonía estratégica; tenemos que aprender la lección: los intereses estratégicos del proletariado deben primar por sobre las diferencias tácticas. Debemos resolver primero las contradicciones principales, antagónicas, para luego dedicarnos a resolver las secundarias. Para ello, esta reunión convocada en Moscú debe servirnos para salir fortalecidos, con un programa estratégico común y con los lazos fraternos entre organizaciones revolucionarias estrechados.
Es insoslayable dejar de lado pequeñas diferencias tácticas para avanzar en la construcción de una estrategia común. Debemos fortalecer nuestras coincidencias para dejar de lado las diferencias tácticas y empezar a pensar que hay algo que nos transciende y va mucho más allá de nuestros egos: la necesidad histórica de unidad para acabar con el capitalismo, particularmente con sus agresivas formas actuales, el neofascismo, el imperialismo y el sionismo que nos colocan, una vez más, al borde de nuestra extinción como especie (ya lo dijo Marx: El Capital destruye sus dos fuentes de riqueza: el hombre y la naturaleza). Hoy, más que nunca se reactualiza el desesperado llamado de Rosa Luxemburgo en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, ante la devastación provocada por el Imperialismo: Socialismo o Barbarie.
Patricio A.
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