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Consumidores más conscientes y exigentes marcan un nuevo desafío para las pymes ante un cliente empoderado
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13:21 · Chile

Consumidores más conscientes y exigentes marcan un nuevo desafío para las pymes ante un cliente empoderado

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En los últimos años, el comportamiento del consumidor ha experimentado una transformación importante, en gran medida debido al avance tecnológico. Lo que antes se entendía como una relación simple entre empresa y cliente, ahora se enmarca en un escenario de mayor información y más exigencias por parte de los usuarios. Patricio Gana, director de AK Contadores, explica que estos cambios están vinculados justamente con el acceso a la información y la evolución social.

“Hoy las personas están más informadas, comparan alternativas, investigan antes de comprar y exigen mayor coherencia por parte de las marcas”, afirma. “Estas transformaciones responden a tendencias sociales que marcan momentos específicos en el tiempo, y que las empresas deben ser capaces de interpretar para adaptarse oportunamente a las nuevas expectativas del mercado”, agrega. Isaías Sharon, cofundador de Perzon.

ai (Software de RR. HH. ), apunta en tanto a que la relación de poder entre empresas y clientes se ha invertido.

“Antes, la relación era asimétrica: la empresa controlaba el mensaje y el cliente decidía con lo que le llegaba. Hoy esa asimetría se invirtió. Un consumidor con acceso a reseñas, comparadores, redes sociales y ahora inteligencia artificial generativa puede en minutos contrastar una promesa de marca con la experiencia real de otros compradores”, dice.

“El segundo cambio relevante es que la decisión de compra dejó de ser puramente funcional. El consumidor —especialmente en las generaciones más jóvenes— evalúa si la empresa es coherente entre lo que comunica y lo que hace. No es solo precio o calidad; es confianza percibida.

Y la confianza hoy se construye con evidencia, no con publicidad”, complementa Sharon. El impacto en las pymes Para las pymes, que tradicionalmente han competido a través de la cercanía y el precio, este cambio representa un desafío estratégico. “El impacto en las pymes es especialmente relevante, ya que muchas de ellas no cuentan con equipos especializados que les permitan analizar en profundidad el comportamiento del consumidor y tomar decisiones estratégicas informadas”, señala Gana.

Sharon agrega que la clave está en desarrollar capacidades internas, más que en la tecnología. “El desafío real para las pymes es que estos cambios en el consumidor exigen capacidades internas que muchas no han desarrollado: capacidad de escuchar datos del cliente, capacidad de adaptar la oferta con agilidad, y capacidad de comunicar con autenticidad”, comenta. Según complementa, esas tres capacidades “dependen de las personas que están dentro de la organización, no de la tecnología que se contrate”.

Estrategias para adaptarse a un consumidor exigente Ante el nuevo escenario, la transparencia, la coherencia y la autenticidad se han convertido en pilares estratégicos para no perder terreno en materia de los consumidores. “Existen principios fundamentales en la relación con los clientes que siguen plenamente vigentes. Entre ellos, destaca la importancia de ser coherentes con las promesas realizadas, ofrecer propuestas de valor que realmente sean relevantes para el cliente y comunicar de manera clara y efectiva los atributos diferenciales de la empresa”, comenta Gana.

Sharon concuerda con esta visión y agrega que la transparencia puede convertirse en una ventaja competitiva. “La primera estrategia es dejar de tratar la transparencia como un riesgo y empezar a tratarla como una ventaja competitiva. La pyme tiene algo que la gran corporación difícilmente puede replicar: la posibilidad de mostrar quién hace las cosas, cómo se hacen y por qué se hacen así”, sostiene.

Otra recomendación es basarse en datos concretos, medir qué productos generan recompra, qué quejas se repiten y qué canales de comunicación son más efectivos. “No se necesita un equipo de data science; se necesita el hábito de tomar decisiones mirando la evidencia en lugar de asumir que ya se sabe lo que el cliente quiere”, indica Sharon. Finalmente, las pymes deben construir un propósito real y verificable.

Según Sharon, “el consumidor actual detecta rápidamente la diferencia entre una empresa que tiene un propósito genuino y una que se lo puso porque estaba de moda. Para una pyme, el propósito más poderoso suele ser el más simple: hacer bien lo que hace y poder demostrarlo”. El futuro del consumidor Ambos expertos afirman en que la exigencia de los consumidores solo aumentará con el tiempo, por eso cobra relevancia el seguir evolucionando en materia empresarial.

Según Gana, “los consumidores seguirán valorando la honestidad, la relevancia y la claridad en la comunicación. Por ello, las marcas que aspiren a perdurar en el tiempo deberán enfocarse en construir relaciones basadas en la confianza, adaptarse constantemente a los cambios y mantener una propuesta de valor alineada con las expectativas de sus clientes”. Sharon añade que la inteligencia artificial y la personalización marcarán la pauta durante los próximos años.

“El consumidor del futuro cercano va a llegar a la interacción comercial con más información que muchos vendedores, y eso exige que las pymes preparen a sus equipos para aportar valor más allá de la información básica (…) La coherencia entre discurso y práctica va a ser cada vez más fiscalizada. Para las pymes, esto es una oportunidad enorme: es mucho más fácil ser coherente cuando eres pequeño que cuando eres una corporación con mil capas de decisión”, sentencia.

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