Confederación de Sindicatos Bancarios y del Sistema Financiero cuestionó designación de Joaquín Cortez como Superintendente de Pensiones
A través de una declaración pública, la Confederación de Sindicatos Bancarios y del Sistema Financiero cuestionó la designación de Joaquín Cortez (en la foto) como Superintendente de Pensiones, resaltando que se trató de una de las primeras decisiones adoptadas por el gobierno de José Antonio Kast. Para las y los trabajadores del sector, el nombramiento de Cortez «no solo llama la atención por su rapidez, sino sobre todo por poner al mando del organismo encargado de fiscalizar los fondos previsionales a un hombre cuya trayectoria está profundamente ligada al corazón del sistema financiero que esos mismos fondos alimentan». «No se trata de un buen técnico ni de un funcionario de carrera en regulación.
Joaquín Cortez es, ante todo, un impulsor histórico del mercado de capitales», agrega la declaración. En esa línea, desde la Confederación plantearon que la formación de Joaquín Cortez en la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Chicago «no es un dato anecdótico, sino una señal clara de su sello ideológico, el mismo que dio forma al sistema de capitalización individual impuesto en dictadura y que ha convertido las pensiones en un negocio antes que en un derecho». «Su trayectoria profesional refuerza esa lectura.
Estuvo en Odeplan en los años ’80, pasando por el Ministerio de Hacienda, el Banco Central, Banco Edwards, Santander Investment y Bankers Trust, hasta su rol como gerente de inversiones y luego presidente de AFP Provida», puntualizaron las organizaciones sindicales. «¿Qué puede esperarse de alguien con este historial a cargo de la Superintendencia de Pensiones? Difícilmente el bienestar de las y los trabajadores.
Todo indica una profundización del modelo existente: más capitalización individual, aumentar la inversión financiera y, en definitiva, más exposición de los ahorros previsionales en la lógica de la rentabilidad y la especulación», afirmaron desde la Confederación. En este punto, la declaración recuerda que los fondos de pensiones «no son recursos caídos del cielo. Son parte del salario de las y los trabajadores.
Son fruto del trabajo de millones de personas que, mes a mes, financian un mercado de capitales que ha crecido y se ha fortalecido precisamente gracias a esa masa de recursos que obligatoriamente se entregan para ser administrados por privados».
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