Con 14 años y siete títulos, Claudia Heise se abre paso en el ajedrez chileno
Por Joaquín López Barraza A sus 14 años, Claudia Heise ya empieza a hacerse un espacio en el ajedrez chileno. La joven de Coquimbo suma siete títulos nacionales, logros internacionales y un presente competitivo que la tiene mirando más arriba. Su elo actual —el puntaje con que se mide el nivel competitivo en ajedrez— es 1718, pero en una gira por España llegó a tocar los 1800, derrotando a jugadores de 1800 y 1900 puntos.
«Estaba súper, súper feliz y jugando un ajedrez muy consistente», cuenta. Ahí está hoy uno de sus principales objetivos: seguir escalando. Claudia dice que su meta es alcanzar los 2000 puntos de elo, un umbral que asocia con entrar a una categoría mayor dentro de su carrera, acercarse al equipo olímpico y dar un salto importante en competencia.
Por ahora, aclara, la idea es consolidarse donde está y seguir subiendo «de a poquito». Detrás de esa proyección hay una rutina exigente. Cursa primero medio y, al mismo tiempo, entrena entre tres y cuatro horas diarias, de lunes a sábado.
Sale del colegio y se va directo a la casa a practicar. «Es difícil, pero yo creo que con esfuerzo, disciplina, es muy posible», resume sobre una vida que ya mezcla estudios y alto rendimiento. Su historia con el ajedrez empezó temprano.
Aprendió a jugar a los 4 años, mirando a su abuelo y a su hermano en la parcela donde vive su familia. Ellos fueron sus primeros maestros. Después llegaron los torneos en la región, las partidas en la plaza y una etapa que recuerda sin dramatizar: al principio perdía mucho.
Recién a los 5 o 6 años, cuando empezó a jugar más seguido, sintió que comenzó a entender mejor el tablero y que los resultados empezaban a reflejar ese aprendizaje. Si hay algo que también la distingue, además de los títulos, es su forma de jugar. Claudia no se define como una ajedrecista conservadora.
Al contrario. «Soy un poquito más agresiva para jugar y me gusta más ir a la iniciativa, al ataque», dice. Incluso practica karate como complemento, otra pista de una personalidad que sobre el tablero prefiere presionar antes que esperar.
Ese perfil competitivo también tiene una veta más llamativa. En algunas exhibiciones juega a ciegas contra el computador, sin mirar el tablero y reconstruyendo mentalmente cada jugada. La idea nació, cuenta, después de ver Gambito de dama.
Le pareció algo «muy, muy difícil», empezó a practicarlo y terminó incorporándolo a sus presentaciones. En una de ellas, en un colegio de Las Compañías y frente a cerca de mil niños, llegó nerviosa y venía de varios ensayos fallidos, pero arriba del escenario logró enfocarse y terminó ganando la partida.
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