Cómo la sombra del estallido social se apareció en los primeros días de Kast en La Moneda y en el Congreso
Poco más de una hora durmió Javiera Rodríguez (Partido Republicano) la noche del martes, el día previo a jurar ante la Cámara como diputada de la República. Durante la madrugada del miércoles se desveló bordando una chaqueta verde olivo, similar a la de Carabineros de Chile, con copihues en el cuello, un cóndor en el torso y un mensaje estampado en la espalda: “Chao pensiones de gracia”. La idea, según explicó Rodríguez, era plasmar en su juramento como diputada los elementos que considera importantes de cara a su gestión.
El cóndor —publicó en sus redes sociales— “representa orden y libertad, y cada hilo de los copihues simboliza feminidad y tradición”. El verde olivo, agregó, era “por el uniforme que alguna vez llevaron mis padres” y por un mensaje político: “Chao pensiones de gracia, pensiones que los chilenos seguimos pagando a los delincuentes del estallido”. Lo que no esperaba, dicen sus cercanos, es lo que provocaría una vez hiciera el juramento.
“Sí, juro”, exclamó Rodríguez luego de que el diputado Raúl Soto (PPD) le preguntara si seguiría los lineamientos que exige la Constitución. Luego, llevó su mano a la frente simulando un saludo marcial, avanzó dos pasos hacia el sector donde se ubican los diputados de izquierda y giró sobre sí misma para mostrar el mensaje en su espalda. La reacción fue inmediata.
“¡Inhumana! ”, “¡miserable! ”, se escuchó en el hemiciclo.
En la primera fila se encontraba el recién asumido diputado Gustavo Gatica, quien quedó ciego tras recibir el impacto de perdigones disparados por el excarabinero Claudio Crespo durante el estallido social y que actualmente recibe una pensión de gracia como reparación del Estado. Las críticas no tardaron en aparecer. La diputada Nathalie Castillo (PC) arremetió contra Rodríguez: “Es de las cosas más provocativas y bajas que he visto en el Congreso.
Me importa bien poco que se vista de carabinera o de GI Joe, sino cómo se burla de una víctima de trauma ocular que hoy es diputado”. En la misma línea, el socialista Nelson Venegas cuestionó la escena. “Durante toda mi vida no había visto algo más cruel que esto”, afirmó.
Y agregó: “Disfrazarse de carabinera el día de su juramento como diputada y, en vez de comprometerse con su electorado, preferir mostrar su espalda a Gustavo Gatica”. Cercanos a Rodríguez explican que no calculó la presencia de Gatica en la primera fila y aseguran que su pareja estaba en ese sector de la tribuna y que por eso posó hacia ese lado. Según transmitió, quería le tomaran una fotografía.
De hecho, fuentes conocedoras del episodio indican que la parlamentaria se contactó con el equipo de Gatica para ofrecer disculpas y aclarar que no fue su intención provocarlo ni dirigirle una crítica personal. Ese episodio, de alguna manera, rememoró las viejas disputas del estallido social y las trajo al año 2026. Y como ese, hubo otros momentos que también dialogaron con dicho proceso justo el mismo día en que José Antonio Kast asumió el poder el miércoles 11 de marzo.
La misma presencia de Gatica en el Parlamento es producto de ello, según el mismo ha asumido. De hecho, el diputado independiente, elegido en cupo PC, fue uno de los más ovacionados al momento de jurar, precisamente por el significado que su figura tiene para la izquierda, cuentan desde la oposición. Sin embargo, la mayor ovación fue para otro rostro conocido desde 2019: el diputado y excabo de Carabineros Sebastián Zamora.
En octubre de 2020, durante una manifestación que conmemoraba un año del estallido social, el exuniformado fue acusado de empujar a un manifestante desde el puente Pío Nono al río Mapocho. En julio de 2024 fue absuelto del delito de homicidio frustrado. Entre aplausos y banderas chilenas flameando fue recibido su juramento.
Para muchos, lo ocurrido en la Cámara de Diputadas y Diputados recordó las tensiones que marcaron la política tras el estallido social. Los protagonistas y las recriminaciones trajeron un pedazo de esa época al Parlamento, insisten algunos parlamentarios oficialistas. La diputada Rodríguez, en conversación con The Clinic, se refirió a esta idea que circula en el Parlamento: “El estallido social marcó profundamente a los chilenos, todos tenemos una opinión respecto a esa época.
Cada quien es hijo de las decisiones que toma frente a su contexto y en mi caso, fui bastante contracultural. En su momento la pasé pésimo porque en la opinión pública no era bien visto oponerse al movimiento feminista y ser de derecha”, recuerda. Con todo lo ocurrido el miércoles en la Sala de la Cámara, sin embargo, espera que el debate sea menos polarizado que en 2019.
“En el estallido se conjugaron varias cosas: un relato construido por años en liderazgos estudiantiles y organizaciones de izquierda, un Chile insatisfecho, desprecio por la política, y un gobierno que no domaba culturalmente la calle”. En esa línea Rodríguez apunta a que el contexto hoy es otro y que “tras dos procesos constitucionales y un gobierno como el de Kast, la batalla cultural tuvo frutos”. Sin embargo, agrega duda: “Quién sabe, en Chile puede pasar de todo”.
Los otros indultos del estallido La presencia de estas figuras en la Cámara no fue el único elemento que volvió a poner el estallido social en el centro del debate durante la semana. El propio Presidente Kast instaló el tema. El jueves por la noche, cinco canales de televisión emitieron en horario prime una entrevista con el mandatario, a apenas dos días de haber asumido.
En varias de esas conversaciones, Kast reconoció que está abierto a utilizar la facultad presidencial de indulto para beneficiar a exuniformados que hoy cumplen condenas por apremios ilegítimos, violencia desmedida u homicidio en el contexto del estallido social. Para algunos, a modo de respuesta a lo que había hecho el expresidente Boric de indultar a los presos por manifestarse durante el estallido. Tanto el ahora diputado Zamora como el ex carabinero Crespo —quien disparó el proyectil que dejó ciego a Gatica— fueron absueltos por la justicia.
Sin embargo, existen otros 219 uniformados condenados por distintos delitos que eventualmente podrían solicitar el beneficio presidencial. “Hay una apreciación distinta a veces en temas judiciales, pero que son revisables. La facultad de indulto es una atribución que tiene el Presidente de la República y yo la voy a utilizar”, afirmó en entrevista con Canal 13.
Añadió que cada caso será evaluado: “Estamos estudiando cada situación y vamos a avanzar en esa línea para recuperar la paz con diálogo”. Uno de los ex agentes policiales que hoy cumple condena es Patricio Maturana, quien dejó ciega a la senadora Fabiola Campillai durante el estallido social. El Partido Republicano —colectividad que Kast lideró antes de asumir la presidencia— ha presionado para que se evalúe su indulto, lo que generó la reacción de la senadora.
“Mucho habla el Ejecutivo sobre el gobierno de emergencia, pero lo único que ha hecho estos primeros días es apoyar la liberación de criminales y hoy vuelve a hacerlo con el tema del indulto”, indicó la senadora. De hecho, en la prensa transcendió que el Gobierno de Kast estaría tramitando el indulto del capitán del Ejército José Santiago Faúndez, quien fue sentenciado a 15 años de presidio por el delito consumado de violencia innecesaria causando la muerte de Romario Wladimir Veloz Cortés, y dos delitos consumados de violencia innecesaria causando lesiones graves a Rolando Alberto Robledo Vergara y César Antonio Véliz Cortés. Ambos hechos fueron cometidos el 20 de octubre de 2019 en la ciudad de La Serena.
Ante la información, la senadora Campillai ingresó un oficio al Ministerio de Justicia “para que informe sobre la fecha en que se ingresó la solicitud de indulto para José Santiago Faundez Sepulveda, y todos antecedentes de hecho y derecho que se tuvieron en consideración”. Además, exigió al Presidente Kast “respetar las decisiones de los tribunales” y recordó que “acá hay personas que quedaron ciegas porque las atacaron cuando iban al trabajo, como en mi caso”. La vuelta de los convencionales constituyentes Otro elemento que llamó la atención el miércoles fue la llegada al Congreso de rostros que se volvieron conocidos tras el estallido social.
Una decena de parlamentarios que antes integraron la Convención Constitucional —encargada de redactar el primer intento de nueva Constitución— asumieron ahora como diputados o senadores. Por el Frente Amplio asumieron Tatiana Urrutia, Ignacio Achurra, Jaime Bassa —quien fue vicepresidente del órgano—, Constanza Schonhaut y Roberto Celedón. En el Senado, en tanto, lo hizo Beatriz Sánchez.
En el Partido Comunista asumió el exministro de Desarrollo Social Marcos Barraza. Desde la derecha también llegaron exconvencionales los UDI Constanza Hube, Eduardo Cretton y Ricardo Neumann, además del libertario Álvaro Jofré. La diputada frenteamplista, Tatiana Urrutia, indicó a The Clinic que “con los cambios de gobierno y de autoridades, volvemos a discutir de las deudas que tiene el Estado con las personas y que no se resolvieron después del estallido social”.
Sin embargo, indicó que los temas de pensiones, Sala Cuna y cuidados deberían ser los que deberían copar la agenda. “Estos son los temas que nos deberían tener ocupados, al gobierno y al Congreso”, indicó Urrutia. El retorno de la imagen de Rojas Vade Sin embargo, una noticia fuera de todo cálculo político volvió a traer al presente uno de los episodios más simbólicos del proceso constituyente: la aparición del exconvencional Rodrigo Rojas Vade.
Rojas Vade fue uno de los rostros más visibles de la extinta Lista del Pueblo durante la Convención Constitucional. Su figura, que inicialmente representaba la irrupción de la sociedad civil en la política institucional, terminó convirtiéndose en símbolo del descrédito del proceso cuando se descubrió que el cáncer que dijo padecer —y que utilizó como relato de campaña— era falso. Cinco años después de ese escándalo, la noche del 11 de marzo de 2026 —la primera noche del gobierno de Kast— apareció a un costado de la Ruta 78, cerca de Melipilla, amarrado de manos y con golpes en el cuerpo y la cabeza.
En sus brazos se leían dos mensajes: “Viva Kast” y “No más zurdos”. El Presidente condenó el ataque. “Los vamos a perseguir con todo el rigor de la ley”, afirmó, agregando que los responsables “recibirán la misma sanción que cualquier persona que ataque a un chileno”.
El senador comunista Daniel Núñez denunció que el hecho “fue un secuestro planificado por grupos de ultraderecha” y advirtió que “si no hay justicia ahora, se abre la puerta a que estos ataques se repitan”. Sin embargo, los últimos antecedentes de la investigación apuntan a un posible autoatentado. Detectives de la PDI encontraron la mochila del exconvencional en su casa, con una bolsa que contenía amarras similares a las que se encontraron en sus manos cuando apareció incosciente a un costado de la ruta.
También llamó la atención que sus pertenencias estuvieran intactas: la billetera con dos mil pesos, sus documentos y las llaves del vehículo. Aunque la investigación aún no concluye si hubo terceros involucrados o si se trató de un montaje, rememorando el escándalo mediático que generó la revelación de que Rojas Vade no tenía cáncer, erto es que su aparición y la pequeña sospecha de que ocurra algo similar a 2021, agregó un condimento a la reaparición del fantasma del estallido social que se posó sobre el gobierno de José Antonio Kast en su primera semana de instalación.