Como el papel higiénico en pandemia: ¿por qué la gente compra sin control cuando siente incertidumbre?
En la pandemia del Covid-19, miles de personas comenzaron a comprar papel higiénico sin control. Este curioso hábito se repite nuevamente en Japón, ante el temor por la guerra en Irán. Y en Chile, hay largas filas en las bencineras y hasta personas que llevan bidones para acaparar, tras el anuncio histórico del alza en el precio del combustible.
El común denominador en estos tres casos es la incertidumbre, el sentimiento de no saber qué ocurrirá en el futuro. Ante esto, “los consumidores con perfiles de mayor ansiedad empiezan a aprovisionarse de algunos bienes de consumo. Los demás observan este comportamiento, y algunos lo imitan”, explicó Carmen Valor Martínez, académica en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pontificia Comillas.
Según la experta, que escribió un extenso artículo sobre este hábito en The Conversation, este fenómeno ocurre como una especie de bola de nieve: por ejemplo, si una persona pasa por una bencinera o ve por las noticias que hay quienes están cargando sus tanques con desesperación, querrá sumarse. “Se contagian del miedo o quizá piensen que los demás tienen alguna información que ellos no tienen y buscan también más cantidad de estos productos. Así, por una combinación de contagio e imitación social, empiezan las compras por pánico”.
Según Valor Martínez, comprar impulsivamente en medio de la incertidumbre “alivia la ansiedad y produce cierta ilusión de control”. “Tener más harina o más papel higiénico no les hace invulnerables a la enfermedad, pero para este segmento, aprovisionarse funciona como una estrategia de afrontamiento para reducir la ansiedad, incluso cuando compra productos que no necesita o no suele usar”. Pero esa necesidad de sentir tranquilidad, así como el miedo, son contagiosos: según la especialista, en contextos de incertidumbre se genera un “efecto rebaño” donde las personas comienzan a acumular “solo por si acaso” cuando ven a alguien haciéndolo.
“Es el FOMO (fear of missing out) o, en castellano llano, a ver si voy a ser el único que se queda sin papel higiénico”. En general, cuando hay abastecimiento descontrolado, los medios de comunicación también pueden contagiar el miedo al mostrar imágenes de supermercados con estantes vacíos o, en el caso de Chile, bencineras con filas kilométricas de autos que esperan llenar sus tanques y bidones extra. “Estas noticias amplifican el fenómeno de imitación”.
Así, se genera un círculo vicioso que también puede estar impulsado por la desconfianza social. La especialista aseguró que “cuanto menos confían los ciudadanos en la capacidad de los gobernantes y menos creen en la capacidad de cooperación o altruismo de sus conciudadanos, más se incurre en las compras compulsivas”. La especialista asegura que las compras de pánico tienen efectos negativos en la sociedad, especialmente para las personas más vulnerables: aquellos que “no tienen presupuesto para aprovisionarse y que podrían acabar experimentando situaciones de carestía real”.
Se trata de ser consciente de la responsabilidad social: si te llevas menos productos del supermercado, o solo lo que necesitas realmente, habrá suficiente para todos. También, para aplacar la ansiedad, sirve saber que en algún momento próximo —siempre que no haya un problema real en las cadenas de suministro— volverá a estar el producto disponible.
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