Combustibles disparan costos y presionan la inflación: el efecto dominó que ya golpea a Chile
El nuevo aumento en los precios de los combustibles, con alzas de hasta $370 en bencinas y $570 en diésel, vuelve a poner presión sobre la economía chilena y, directamente, sobre el bolsillo de las familias. Este ajuste no es aislado. Responde a una alta dependencia de Chile de factores externos, como el precio internacional del petróleo y el tipo de cambio, variables que escapan del control local pero impactan con fuerza en el día a día.
Según explica Alejandro Urzúa, analista económico de la Universidad Andrés Bello, este fenómeno tiene un efecto inmediato y otro progresivo: “Este shock no solo impacta directamente el bolsillo de las personas, sino que también comienza a trasladarse al conjunto de la economía, presionando la inflación y elevando los costos”. Para amortiguar este impacto, existe el Mepco, un mecanismo que busca estabilizar los precios. Sin embargo, el propio especialista advierte sus límites: “Ese ‘colchón’ no es gratis, tiene un costo fiscal importante, que en escenarios de alta volatilidad se vuelve cada vez más difícil de sostener”.
En paralelo, el Gobierno intenta equilibrar la situación con medidas como congelar tarifas del transporte público y estabilizar el precio de la parafina, junto con ajustes tributarios. “Se intenta aliviar, por un lado, pero compensar por otro”, resume Urzúa. Pero el impacto no se queda solo en el combustible.
El efecto se expande: “Transporte, alimentos, logística, construcción: todo empieza a ajustarse”, explica el economista, evidenciando un efecto dominó en toda la cadena productiva. Desde el punto de vista inflacionario, el escenario ya preocupa. “Solo por el alza en combustibles, la inflación podría sumar entre 0,8 y 1,2 puntos porcentuales en el año”, señala, advirtiendo que el impacto total podría llegar incluso a 2 puntos adicionales.
En el fondo, el problema es estructural. “Estamos viendo una combinación de factores externos, un Estado con recursos limitados y una economía que termina absorbiendo el ajuste”, afirma. Y concluye con una advertencia clara: “Las medidas ayudan, pero no cambian el fondo del problema: la alta dependencia de Chile de variables que no controla”.
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