COLUMNA DE OPINIÓN: AYER LA LUZ, HOY LOS COMBUSTIBLES: LA LECCIÓN QUE AÚN NO APRENDEMOS
En marzo de 2023, el Gobierno del Presidente Boric tomó una decisión inevitable, pero políticamente costosa: descongelar las tarifas eléctricas e implementar un subsidio acotado al 40% de los hogares. La decisión era correcta y necesaria para saldar una deuda insostenible que se había acumulado con las generadoras. Pero fallamos.
Se apostó por amortiguar el alza con un subsidio que terminó siendo insuficiente y poco visible, mientras la insatisfacción se instaló. Hoy, con el alza abrupta del combustible, el guión amenaza con repetirse. Y esta vez, las consecuencias para Aysén pueden ser mucho peores.
Mientras los hogares del resto de Chile gastan un 16% de su ingreso al ítem de vivienda, electricidad, gas y combustibles, en Aysén las familias destinan casi un 30%. El transporte de pasajeros y el transporte de carga opera con costos más altos que en cualquier otra región del país. No hay alternativas.
Por eso, cuando sube el combustible, sabemos que aquí subirá todo. Y también podría volver a subir la tarifa eléctrica. En la última década, el consumo de diésel para generación eléctrica en el sistema mediano de Aysén se ha duplicado, mientras sus costos se han multiplicado varias veces.
Hoy entre el 45% y el 55% de nuestra electricidad se genera quemando petróleo. Esa dependencia explica que nuestra tarifa sea un 23% más cara que en Santiago para un hogar y hasta cinco veces más caro para una pyme. El alza del combustible solo acentuará ese problema.
El guión se repetirá, pedirán eliminar el impuesto a los combustibles, subsidiar los combustibles, subsidiar a los transportistas, subsidiar a los taxistas. Pero este tipo de medidas son parches: alivian el dolor inmediato, pero no atacan la causa. La salida es otra: sacar el diésel de nuestra vida diaria.
Para eso, Aysén debería jugar varias apuestas simultáneas. Por un lado, convocar a inversionistas en energías renovables, para aprovechar el potencial hídrico, eólico y solar de la región, bajo las mejores condiciones que abre la reforma a los sistemas medianos. Por otro, apoyar directamente a hogares y pymes para implementar soluciones de autoconsumo: paneles solares, bombas de calor, electromovilidad.
Estimadas autoridades del Gobierno de Kast: no comentan el error que nosotros cometimos. La responsabilidad fiscal importa, pero el verdadero balance es otro: ¿la gente vive mejor o no?
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