CNC defiende apertura del comercio en Viernes Santo y advierte impacto económico de eventuales cierres
La Cámara Nacional de Comercio (CNC) reiteró su postura respecto al funcionamiento del comercio durante el Viernes Santo, señalando que se trata de un feriado legal “pero no irrenunciable”, por lo que la legislación vigente permite operar “siempre que se respeten plenamente los derechos de los trabajadores y exista acuerdo voluntario para prestar servicios en dicha fecha”. En una declaración pública, el presidente del gremio, José Pakomio, enfatizó que esta posición ha sido “consistente, responsable y respetuosa del marco institucional del país”, subrayando que Chile es “un Estado laico, diverso y plural, donde conviven distintas creencias y convicciones personales”. En esa línea, sostuvo que el respeto por las tradiciones religiosas y culturales es compatible con el respeto por la libertad de trabajo, la libertad de empresa y la libertad de conciencia, y advirtió que “ninguna de estas dimensiones se fortalece a través de imposiciones generales, sino mediante el diálogo y el cumplimiento de la ley”.
El líder gremial también relevó el peso del sector en la economía, indicando que el comercio es “un pilar fundamental de la economía nacional, del empleo formal y del turismo”, especialmente en fechas como Semana Santa. Como ejemplo, detalló que durante el Viernes Santo de 2025 se registraron ventas por cerca de US$193 millones, equivalentes a un 3,0% de las compras de abril, lo que refleja “la relevancia de ese día”, considerando además que los viernes suelen ser el segundo día más importante de la semana para la actividad. En contraste, advirtió que “forzar cierres adicionales tiene efectos concretos sobre el empleo, las remuneraciones variables, la recaudación fiscal y el crecimiento del país”.
De hecho, afirmó que cuando se establecen feriados irrenunciables, “las ventas minoristas pueden caer entre un 70% y 80%”, lo que impacta directamente a empresas, trabajadores y al dinamismo económico. Asimismo, recalcó que cualquier decisión sobre el funcionamiento del comercio debe considerar la realidad laboral, asegurando “condiciones justas, compensaciones adecuadas y la total voluntariedad de quienes opten por trabajar ese día”. Finalmente, el dirigente hizo un llamado a abordar el debate “con altura de miras”, evitando que “legítimas convicciones personales o religiosas se transformen en restricciones generales que afecten a millones de personas que viven del comercio y los servicios”, y reafirmó la visión de “un país que valora sus tradiciones, pero que también respeta la diversidad, la libertad y el desarrollo económico como condiciones esenciales para el bienestar social”.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile