URGENTE.CL
● EN VIVO
ÚLTIMA HORA
Chueca Bar anuncia su cierre en Barrio Italia: “Durante mucho tiempo existió la idea de que, si eras lesbiana, tenías que estar en un lugar oculto”
URGENTE
🏛️POLÍTICA
08:19 · Chile

Chueca Bar anuncia su cierre en Barrio Italia: “Durante mucho tiempo existió la idea de que, si eras lesbiana, tenías que estar en un lugar oculto”

Compartir: Instagram

En la década de los 80, en Madrid, el barrio de Chueca comenzó a transformarse. Allí se abrieron algunos de los primeros locales destinados al colectivo LGBT en la capital española y, con el paso de los años, el sector se llenó de bares, banderas y símbolos de la diversidad. Así se consolidó como un lugar reconocido por su espíritu gay-friendly y como un punto de encuentro para distintas identidades dentro de la comunidad.

A más de 10 mil kilómetros de distancia, en Santiago, la publicista Macarena Cortés tomó inspiración de ese nombre y también del concepto mismo de “estar chueca”: no seguir una línea recta ni un camino establecido. Con esa idea en mente fundó en 2019 Chueca Bar, un espacio que rápidamente se posicionó en la capital como un punto de encuentro para el lesbianismo en una ciudad donde no abundan lugares pensados específicamente para ese público. El contexto también ayudó a que la idea tomara forma.

“En 2019 empezó a darse mucho activismo lesbo-feminista. Se empezaron a formar más asociaciones y hubo más activación desde ese lado. Había una fiesta que se hacía el primer jueves de cada mes.

Ahí conocí a muchas lesbianas”, recuerda Cortés. De esas reuniones, sumadas a un deseo que arrastraba desde niña —siempre quiso tener un bar e incluso pensó en estudiar gastronomía—, comenzó a decantar la idea de abrir un espacio propio. En ese momento existían muy pocos lugares que funcionaran como punto de encuentro.

“Había uno que se llamaba ‘Sabor a Mí’, pero era distinto. Era más bien una parrillada y tenía otro perfil. Yo diría que era más para lesbianas mayores y me daba la impresión de que también era un espacio más oculto, sin mostrarse tanto”, cuenta.

“La pregunta entonces empezó a repetirse entre amigas y conocidas: si no había un lugar para mujeres lesbianas, ¿para dónde ir? Mientras los bares para hombres gays eran más visibles y conocidos, los espacios para lesbianas seguían siendo escasos”, cuenta sobre esos primeros años. Un proyecto con identidad El bar no solo buscaba ser un lugar para reunirse, sino también levantar un proyecto con identidad propia.

Desde el comienzo, el equipo estuvo compuesto por personas de la comunidad y el espacio se pensó como algo más que un bar: un punto cultural donde se organizaran distintas actividades, desde encuentros y talleres hasta presentaciones artísticas. Un lugar para encontrarse, trabajar y crear comunidad. Con el paso del tiempo, el proyecto también comenzó a transformarse.

Aunque Chueca nació como un bar pensado principalmente para lesbianas, su identidad se fue ampliando hacia un espacio más queer, abierto a distintas identidades dentro de la diversidad. Para Macarena Cortés, ese cambio fue natural. “Tratamos de ampliarlo un poco más y hacerlo algo más queer.

Igual las lesbianas siempre va a ser como el corazón de Chueca”, explica. Con el tiempo, el público también comenzó a diversificarse. Entre quienes empezaron a frecuentar el lugar no solo había personas de la comunidad, sino también muchas mujeres heterosexuales que encontraban allí un ambiente distinto al de otros bares de la ciudad.

“Empezó a pasar que iban hartas mujeres hétero, porque lo sentían como un espacio seguro”, cuenta Cortés. La sensación de seguridad se transformó en uno de los sellos del bar. En un contexto donde las salidas nocturnas muchas veces implican incomodidades o riesgos para las mujeres, Chueca comenzó a ser percibido como un lugar donde era posible relajarse.

“Mucha mujeres me decían: ‘Voy a ir a Chueca porque puedo ir al baño tranquila, sin preocuparme de que alguien te eche algo en el vaso o de que te estén mirando’”, recuerda. Ese enfoque también se materializó en medidas concretas. En un momento, el bar implementó un protocolo contra el acoso, inspirado en modelos que ya funcionaban en algunos espacios nocturnos de Europa.

La idea surgió a partir de una amiga de Cortés que trabajaba estos temas en Barcelona. “Yo creo que fuimos de los primeros bares en Chile en hacerlo. Era un modelo que trajimos de Barcelona”, explica.

La medida generó debate en su momento, pero terminó siendo bien recibida. “Fue polémico, pero en un sentido positivo. Porque efectivamente pasaban cosas y había que tener una forma de responder”.

El protocolo permitía activar mecanismos de apoyo dentro del propio local cuando alguien se sentía incómoda o experimentaba una situación de acoso. Para Cortés, ese tipo de medidas eran coherentes con el espíritu que siempre quiso darle al lugar: no solo un bar, sino un espacio seguro para encontrarse y compartir. Si alguien tenía un problema en la calle o necesitaba un lugar donde resguardarse por un momento, podía entrar y pedir ayuda.

No era algo que el bar anunciara abiertamente en redes sociales, pero sí formaba parte de su forma de funcionar. “Tenemos una política muy clara: el baño no se le niega a nadie”, explica. “Yo siempre le digo a las chiquillas que, si alguien entra a pedir el baño, se le presta”.

Ese mismo espíritu se aplicaba a otras situaciones que podían ocurrir dentro o fuera del local. A veces llegaban personas que habían vivido momentos incómodos o de acoso en otros espacios, o se enfrentaban a encuentros inesperados. “Pasaba que alguien decía: ‘Está la persona que una vez me acosó’.

Y nos preguntaban qué hacer”, recuerda. Con el tiempo, ese enfoque también se extendió a otras actividades. En el bar se comenzaron a realizar talleres de autodefensa feminista y encuentros sobre sexualidad, abiertos tanto a personas de la comunidad como a otras mujeres interesadas.

La idea era ampliar el espacio sin perder su esencia. En cuanto al cierre, Macarena cree que la comunidad hoy tiene más espacios para poder disfrutar. Para ella, más que la desaparición de un lugar específico, lo importante es el uso que la propia comunidad hace de estos espacios.

“Yo creo que el mensaje principal que podría dejar esto es que hay que habitar los espacios, valorarlos”, plantea. Es una idea que suele repetir cuando participa en conversatorios u otras actividades públicas. “Siempre trato de decir que es súper importante habitar los espacios.

No solo decir ‘qué buena onda que exista’, sino ir, apostar por ellos”, explica. A su juicio, la continuidad de estos lugares depende también del apoyo que reciban de la propia comunidad. “Si somos parte de la comunidad, es importante ir y sostener esos espacios, porque la industria en sí misma no siempre los sostiene por sí sola”.

En ese sentido, uno de los aspectos que más valora de Chueca es su visibilidad. A diferencia de otros espacios históricos vinculados a la diversidad, que muchas veces funcionaban en lugares más discretos o escondidos, el bar estaba ubicado en una esquina muy transitada y con terraza hacia la calle. “Durante mucho tiempo existió esa idea de que, si eras lesbiana, tenías que estar en un subterráneo o en un lugar oculto, como para que nadie te viera”, reflexiona.

“Yo entiendo que ese temor exista, pero también creo que uno de los grandes valores de Chueca era justamente lo contrario”. La escena que más le gustaba resumía esa idea: parejas sentadas en la terraza, conversando o tomándose de la mano a la vista de todos. “A mí me encantaba eso: estar en una esquina donde pasa gente, estar en la terraza con tu polola, darle un beso y que la gente lo vea”, dice.

Para Cortés, esa normalidad cotidiana tenía un valor profundo. “Que la gente lo vea, que los niños lo vean y entiendan que es algo normal, que está bien y que no pasa nada. Yo creo que ese es uno de los grandes activos que tenía Chueca.

Tiene muchos, podría decir millones, pero ese para mí era uno de los más importantes”. Cortés también mira el cierre del bar con una mezcla de realismo y satisfacción por el camino recorrido. Para ella, Chueca cumplió con creces el objetivo que se había propuesto cuando abrió sus puertas.

“Lo veo como algo muy positivo, porque siento que su labor se cumplió con creces”, dice. “Son siete años, y en la industria gastronómica —y sobre todo en la nocturna— es súper difícil mantenerse tanto tiempo”. Según explica, el bar nunca tuvo problemas de identidad ni de público.

“El bar tiene su gente, tiene público que lo quiere”, afirma. Sin embargo, también reconoce que existen factores estructurales que influyen en la sostenibilidad de un proyecto así. Uno de ellos tiene que ver con los hábitos de consumo.

“La comunidad también está compuesta por muchas mujeres con menos recursos y que consumen poco. Van más a compartir que a gastar”, comenta. La diferencia se hace evidente cuando compara algunas noches del bar.

“El día que más vendimos fue cuando una amiga celebró un cumpleaños con un amigo hétero. Llegaron como veinte hombres y se tomaron ochenta piscolas”, recuerda entre risas. “Esta no es una despedida, sino el cierre de una etapa.

Chueca ha sido un lugar donde muchas personas se han sentido entendidas y cómodas, un bar de puertas abiertas y visible. Con la misma convicción con la que nació, la posibilidad de nuevos comienzos sigue presente”, señala su fundadora, Macarena Cortés. Como parte de esta despedida, durante marzo, abril y mayo se desarrollará una serie de actividades especiales bajo el concepto de ‘Última Temporada’, invitando a la comunidad a reunirse y celebrar el camino recorrido.

El cierre oficial de este ciclo será el 13 de junio. La ‘Última Temporada’ contempla además una gran fiesta de despedida en el mes de mayo, pensada para celebrar la historia del proyecto como corresponde. También se realizará el lanzamiento de un print especial creado por la artista Jo O´Ryan, junto con una edición limitada de productos conmemorativos.

En el ámbito gastronómico, se presentará una propuesta especial de coctelería y cocina diseñada para estos últimos tres meses, que incluirá un recorrido por los cócteles y platos más memorables que han marcado la trayectoria del bar. Para resumir las razones del cierre dice: “Hay varios factores: los cambios en la industria nocturna, los desafíos de mantener un espacio independiente y también decisiones personales. Pero más que verlo como un final, lo vemos como el cierre de una etapa muy significativa“, cierra la fundadora.

FIN DE LA ALERTA