Chuck Norris y Bruce Lee: una amistad entre cámaras, patadas y golpes
Dos hombres se miran fijamente en uno de los pasillos del Coliseo de Roma. Dos gladiadores, sin armas, solo equipados con sus puños, se batirán a duelo. Se quitan las prendas superiores y quedan con el torso desnudo.
Tras unos segundos, comienza una pelea épica entre dos de las estrellas de las artes marciales de la época: Chuck Norris y Bruce Lee. Una coreografía intensa y veloz que a la vez maneja los silencios y las pausas. El espectador puede dudar de la realidad de los golpes, pero hay una certeza innegable en la fuerza y potencia de los mismos.
Después de una lucha que dura varios minutos, Chuck Norris cae al piso vencido. Como una señal de respeto a un fiero oponente, Bruce Lee lo cubre con su karategi y, lentamente, deposita su cinta negra sobre su pecho. Los dos icónicos actores se conocieron años antes de su batalla en El furor del dragón (1972).
Lejos de Hollywood, cosecharon una larga amistad después de encontrarse en un torneo de kárate, forma de combate de la que Norris era campeón mundial. Un vínculo que se nutría del amor y respeto por las artes marciales. Con los años la cercanía fue aumentando, tanto así que Chuck Norris era un recurrente en el patio de Bruce Lee.
En las visitas del actor, el entrenamiento era el principal foco. En entrevista con Men’s Health, el karateka recordaba su relación con el maestro del kung-fu. “Pero la cosa es que Bruce era un tipo muy raro.
El ejercicio y el acondicionamiento eran su vida”, dijo la estrella. “Entrenábamos en su patio trasero y él tenía un saco allí. Así que dábamos un montón de puñetazos, un montón de patadas, e hicimos un montón de ejercicios, un montón de flexiones, un montón de abdominales, sí, de abdominales”, comentó.
La amistad tuvo una pausa cuando Bruce Lee se marchó a Hong Kong. Los años siguientes Chuck Norris consiguió más trofeos para su vitrina y su leyenda en el deporte se fue acrecentando con los campeonatos. Incluso, en 1969, fue nombrado luchador del año por tener la mayor cantidad de victorias durante un año.
Mientras tanto, Bruce Lee levantaba su carrera como actor de películas de artes marciales. Películas como El gran jefe (1971) o Puño de furia (1972) tuvieron un gran recibimiento en el público. Lo que lo llevó a planear un siguiente gran movimiento, uno que lo reuniría con su amigo.
Un día Chuck Norris recibió una llamada sorpresiva, una llamada que marcaría el cine. Era Lee, quería que participara en su próxima película El furor del dragón. Su idea era hacer una gran escena final de pelea, en el Coliseo de Roma, como dos gladiadores.
El villano de la película se llamaría Colt y lo interpretaría el campeón mundial de karate de ese momento. “Bromeando le dije: ‘Bueno, ¿quién gana, Bruce? ’.
Y él dijo: ‘Yo gano; soy la estrella de esta película’. Le dije: ‘Ah, ya veo’. Como yo tenía el título mundial en ese momento, le dije: ‘¿Entonces quieres vencer al campeón mundial?
’. Y él dijo: ‘No, quiero matar al campeón mundial’”, explicó Norris para Hard MMA.
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