China fija prioridades para el próximo lustro y apunta al desarrollo de “nuevas fuerzas productivas de calidad”
Mientras la guerra en Medio Oriente, con consecuencias de alcance global por su impacto en el suministro petrolero, ha acaparado la atención de Estados Unidos, su principal rival en la escena global sellaba su plan estratégico para el próximo lustro. Desde el 6 de marzo China celebró el evento denominado Dos Sesiones y, en su última jornada -la del jueves 12-, la Asamblea Popular Nacional (APN) aprobó el XV Plan Quinquenal (2026-2030) con 2. 758 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones.
Elaborados por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) a partir de las directrices del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), y presentados por el Consejo de Estado ante la APN, los planes quinquenales son las hojas de ruta que han orientado la evolución económica y social de la China moderna. Antes de que el mundo atestiguara su apertura a los mercados internacionales, el desarrollo de su industrialización y su avance tecnológico, un plan quinquenal ya había trazado el camino. De ahí la relevancia del nuevo documento, el tercero aprobado desde que Xi Jinping asumió la secretaría general del PCCh en noviembre de 2012 y la presidencia de la República Popular en marzo de 2013.
“El objetivo de Beijing es utilizar la IA y robótica para impulsar la productividad y el rendimiento en una amplia gama de sectores, desde la industria y logística hasta la educación y salud”, dijo Kyle Chan, de Brookings. “Debemos avanzar en la revitalización de la nación china en todos los frentes mediante su modernización”, señaló Xi al cierre de las Dos Sesiones. “El período del XV Plan Quinquenal será crítico para reforzar las bases y avanzar en todos los frentes hacia la realización básica de la modernización socialista para 2035”, agregó, según consignó la agencia estatal Xinhua.
El objetivo, dijo el mandatario, es “promover un desarrollo económico y social de alta calidad y sentar una base más sólida para lograr la modernización”, enfatizando que se debe “mantener el desarrollo económico como tarea central, con el desarrollo de alta calidad como enfoque principal, y la reforma y la innovación como fuerza motriz fundamental”. Eje del desarrollo económico Justamente este último punto figura como un asunto central del Plan Quinquenal, en el que se distingue una fuerte apuesta del gigante asiático por la tecnología como eje del desarrollo económico. En este marco, la inteligencia artificial (IA) y la robótica se posicionan como sectores en los que el país aspira a situarse a la vanguardia.
Junto con ello, se priorizarán los semiconductores, la biotecnología, la computación cuántica y el desarrollo de la 6G, mientras que en el ámbito científico se buscará avanzar en interfaces cerebro-máquina. El país “se hará con el control de la ciencia y el desarrollo tecnológico” y buscará “avances decisivos en tecnologías clave”, especifica el plan. De esta manera, el documento habla de “nuevas fuerzas productivas de calidad”, una expresión cada vez más utilizada por las autoridades en Beijing y que apunta a que la innovación se convierta en el principal motor de crecimiento del país, desplazando con mayor decisión al sector inmobiliario, que tras experimentar una expansión monumental en décadas pasadas, se ha enfrentado a una profunda crisis en los últimos años.
China proyecta un aumento promedio anual de al menos el 7% en el gasto nacional en I+D. Adicionalmente, propone elevar el valor añadido de las industrias clave de la economía digital al 12,5% del PIB, consignó Xinhua tras la aprobación del plan. “Durante las últimas décadas, la economía dependió en gran medida de unos pocos factores clave, como la infraestructura inmobiliaria y la expansión industrial.
Pero ahora el liderazgo está haciendo hincapié en una transición hacia un crecimiento impulsado por la innovación, donde se espera que las ganancias de productividad provengan de la tecnología, los avances científicos y la modernización de las industrias tradicionales. Así, el enfoque está pasando de la expansión a gran escala a una mayor concentración tecnológica o contenido tecnológico de la economía”, explicó la investigadora del Centro de Análisis de China del Instituto de Políticas de Asia Society, Lizzi Lee, en un webinar del South China Morning Post. El énfasis particular en la IA queda de manifiesto en sus más de 50 menciones dentro de las 141 páginas del plan quinquenal, lo que incluye referencias al “plan de acción IA+”.
En términos más concretos, el plan apunta a avanzar en el despliegue de agentes de IA capaces de realizar tareas con mínima supervisión humana. También se compromete a construir clústeres informáticos a hiperescala respaldados por electricidad barata y abundante. Asimismo, se dará apoyo a la creación de comunidades de código abierto de IA.
Por otra parte, en el ámbito de la robótica el objetivo es aplicar esta tecnología en sectores que sufren escasez de mano de obra. “El objetivo de Beijing es utilizar la IA y la robótica para impulsar la productividad y el rendimiento en una amplia gama de sectores, desde la industria y la logística hasta la educación y la salud”, dijo a Reuters el investigador sobre China del laboratorio de ideas Brookings Institution, Kyle Chan. Adicionalmente, se pretende lograr “avances clave en tecnologías de fusión nuclear”, desarrollar un cohete reutilizable para cargas pesadas, construir una red integrada de comunicación cuántica entre el espacio y la Tierra, desarrollar ordenadores cuánticos escalables y demostrar la viabilidad de construir una estación de investigación lunar.
109 proyectos estratégicos Para promover la consecución de los objetivos y tareas del XV Plan Quinquenal, el documento propone un total de 109 proyectos importantes en seis áreas específicas. En función de la meta de desarrollar nuevas fuerzas productivas de calidad, se establecen 28 proyectos centrados en avances en ciencia y tecnología de vanguardia y en el reforzamiento de la capacidad de innovación fundamental. Específicamente, China proyecta un aumento promedio anual de al menos 7% en el gasto nacional en I+D.
Adicionalmente, propone elevar el valor añadido de las industrias clave de la economía digital al 12,5% del PIB, consignó Xinhua tras la aprobación del plan. Por otra parte, para modernizar el sistema de infraestructuras se contemplan 23 proyectos que favorecerán el desarrollo de una red de transporte integral y multidimensional, así como de nuevos sistemas de energía. Para promover un desarrollo que integre el mundo urbano con el rural, el plan fija nueve proyectos destinados a nuevas urbanizaciones y a la modernización agrícola y rural.
Asimismo, seis proyectos se centran en la seguridad alimentaria y energética. En lo que respecta a garantizar y mejorar el bienestar público, se diseñaron 25 proyectos destinados a fomentar una “cultura socialista próspera, construir un sistema educativo de alta calidad, impulsar la Iniciativa China Saludable y mejorar los servicios de atención a las personas mayores, el cuidado infantil y la asistencia social”, detalló la también estatal China Global Television Network (CGTN). La subdirectora de la CNDR, Zheng Bei, había adelantado al inicio de las Dos Sesiones que el XV Plan Quinquenal buscaría “mejorar de forma tangible los estándares educativos y sanitarios de la población”.
En esa línea, el documento considera objetivos como aumentar el promedio de años de escolaridad de la población en edad laboral, elevar la esperanza de vida promedio e incrementar el número de personal sanitario por cada 1. 000 habitantes. También se contemplan 18 proyectos dirigidos a la transición ecológica y a la reducción de emisiones de carbono.
En esta materia, el Plan Quinquenal fijó como objetivo reducir la denominada intensidad de carbono (emisiones por unidad de PIB) en un 17% hacia fines de la década, apenas por debajo de la disminución de 18% prevista para el lustro terminado en 2025, meta que -por cierto- no se alcanzó, según consignó Financial Times.
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