Chappell Roan baja el telón de Lollapalooza 2026 con uno de los mejores shows del festival cargado de dramatismo gótico
Chappell Roan cerró Lollapalooza 2026. La cantante norteamericana fue la encargada de poner punto final a tres días de música y, tal como ocurrió con los otros headliners, lo hizo ante una multitud. Con un despliegue escénico cargado de teatralidad, tintes de pop ochentero y cultura drag la artista ofreció un cierre de gran producción para dar por terminado el regreso del festival al Parque O’Higgins.
El debut de la artista en Chile llega en el punto más alto de su carrera, que explotó en los últimos dos años. Un caso particular en la industria de la música, ya que su mayor éxito, “Pink Pony Club”, fue publicado en 2020, pero debieron pasar varios años para que alcanzara el estatus de estrella mundial. Una carrera paciente que tuvo su recompensa: pasó de tocar en anfiteatros para 2 mil personas a convocar multitudes en Lollapalooza Chicago y ahora también en su versión chilena.
Al escenario apareció luego de la presentación de Skrillex en el escenario contiguo. La cantante emerge desde un castillo de estética gótica y fantasiosa. Un velo blanco tapa su rostro, vestida como una princesa gótica.
Desde el primer momento se siente su presencia de superestrella: su teatralidad desborda el escenario y los focos de atención se reparten entre el humo, la banda de mujeres que la acompaña y la propia escenografía. Todo está cuidado como una gran obra de teatro en la que Roan es la figura central. Todo comienza con “Super Graphic Ultra Modern Girl”.
Esa primera canción funciona como una declaración de principios de su estatus de superestrella. El tema cuenta la historia de una mujer que, tras una decepcionante cita con un hombre que no cumple con sus expectativas, decide que lo que realmente necesita es alguien que esté a su altura, una “super graphic ultra modern girl” como ella. Y eso es justamente lo que despliega durante todo el concierto.
Con tan solo un álbum publicado, el setlist de la cantante repasa casi la totalidad de su carrera. Suena “Femininomenon”, también una canción pop enérgica y teatral que actúa como un himno de empoderamiento femenino y expresión queer, una tónica que atraviesa todo el show. Su figura se ha levantado como un ícono de la comunidad LGBTQ+; ella misma ha abordado su proceso de aceptación como lesbiana, historias que quedan plasmadas en sus canciones.
El público le devolvió a Chappell Roan en forma de cariño la calidad del show. El grito a ratos fue ensordecedor. Incluso la propia cantante se desconcentró al comenzar una de sus canciones mientras el público la ovacionaba y gritaba el tradicional “mijita rica”, que Roan no entendió y solo atinó a reír, volviendo a comenzar la interpretación.
La artista se mostró cercana y también agradeció el espacio en el festival. “Gracias, Lollapalooza, por ponerme en el cartel junto a algunos de mis artistas favoritos. Estuve viendo a Addison Rae, la amo muchísimo, y a Sabrina Carpenter y Lorde […] Es increíble que a la cultura realmente le importe la música”.
El setlist no dejó afuera tampoco un cover que la artista viene interpretando durante toda su gira: “Barracuda” de Heart, que toca desde 2024 y que muestra también el lado más rockero, una influencia que se percibe en el escenario junto a su banda. El show no dejó afuera sus canciones más reproducidas como “The Subway”, “Hot To Go! ”, “Picture You”, “The Giver” o “Good Luck, Babe!
”. El gran cierre de la noche llegó de la mano de “Pink Pony Club”, que terminó la jornada con fuegos artificiales y con uno de los mejores shows de los tres días. La apuesta por el pop juvenil de Sabrina Carpenter, Lorde, Addison Rae y Chappell Roan tuvo así su gran cierre.
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