URGENTE.CL
● EN VIVO
Centro de Acelerador de proyecto en Tarapacá muestra frutos
URGENTE
🏛️POLÍTICA
21:24 · Chile

Centro de Acelerador de proyecto en Tarapacá muestra frutos

Compartir

Tara-Paka exhibe tres años de resultados y consolida una nueva forma de empujar proyectos clave para la región El centro de aceleración presentó su balance con 16 iniciativas aprobadas, obras ya concluidas, otras en ejecución y una apuesta que busca dejar capacidad técnica instalada en la región. A tres años de su puesta en marcha, el Centro de Aceleración Tara-Paka hizo público este martes un balance que no solo resume cifras, hitos y montos de inversión, sino que instala una señal más amplia sobre el tipo de desarrollo que hoy se busca construir en Tarapacá. En una presentación encabezada por su gerente, Manuel Pedreros, la entidad expuso el camino recorrido desde marzo de 2023, detallando el trabajo ejecutado en formulación, aprobación y acompañamiento de proyectos que han comenzado a traducirse en obras concretas en distintas comunas de la región.

La actividad tuvo como eje central mostrar qué se ha hecho durante estos tres años, cuáles han sido los énfasis del modelo impulsado por el centro y de qué manera esta experiencia ha logrado articular una colaboración inédita entre la Corporación de Desarrollo Regional de Tarapacá y Fundación Collahuasi. Más allá de la exposición de resultados, el encuentro sirvió también para relevar una idea que desde el propio equipo consideran decisiva: la aceleración de la inversión pública no se limita a acortar plazos, sino que implica ordenar flujos, definir prioridades, construir equipos y levantar confianza con las comunidades. Pedreros explicó que el origen de Tara-Paka responde precisamente a esa necesidad.

La propuesta nació como una herramienta para avanzar con mayor rapidez en la preparación de iniciativas relevantes para la región, evitando que los tiempos de la inversión dependieran exclusivamente de que otras reparticiones presentaran sus carpetas al Gobierno Regional. Bajo esa lógica, el centro asumió el desafío de formular, diseñar, estructurar y obtener recomendación técnica para una cartera de iniciativas que luego son ejecutadas por la institucionalidad pública correspondiente. El gerente subrayó que se trata de una experiencia inédita en Chile en materia de colaboración público-privada.

Según explicó, el funcionamiento del centro se sostiene a partir de convenios entre la Corporación de Desarrollo Regional de Tarapacá y Fundación Collahuasi, que financia la operación del equipo y su estructura de trabajo. Esa base permitió comenzar en marzo de 2023 con la contratación de profesionales, el arriendo del primer edificio y la instalación formal del centro, abriendo una etapa que, a juicio de sus responsables, marcó un punto de inflexión en la forma de gestionar proyectos para la zona. En ese primer año llegaron también los primeros resultados.

Entre noviembre y diciembre de 2023 se obtuvo la aprobación técnica de dos iniciativas emblemáticas: la reposición de la sede social del Club Ramón Montoya y la reposición de la sede social de Jorge Fuenzalida. Fueron los primeros expedientes que lograron avanzar en un esquema que entonces recién comenzaba a desplegarse y que, con el paso de los meses, fue ampliando su radio de acción hacia otras áreas sensibles para la vida comunitaria. Uno de los hitos que el propio Pedreros destacó con especial énfasis fue la incorporación, en abril de 2024, de un equipo especializado en infraestructura educacional.

Ese grupo, integrado al alero del trabajo con el SLEP, nació con la tarea de levantar un diagnóstico de establecimientos y trazar una hoja de ruta respecto de qué proyectos debían impulsarse y bajo qué modalidad. La decisión respondió, según se explicó, a la necesidad de poner atención sobre una demanda largamente acumulada en el sistema educativo regional, particularmente en materia de conservación, mejoramiento y reposición de recintos. Durante ese mismo periodo se sumaron nuevas aprobaciones, entre ellas la reposición de la sede social del Primero de Mayo, avances en los primeros proyectos de conservación de aceras y otras iniciativas comunitarias y educativas.

En la exposición se remarcó que los dos primeros años estuvieron marcados por una labor menos visible para la ciudadanía, pero determinante para que hoy existan obras en marcha: recopilar antecedentes, diseñar, formular expedientes, sortear procesos técnicos y asegurar recomendación favorable para que el Gobierno Regional pudiera luego pasar a la etapa de licitación, supervisión y ejecución. Ese punto fue abordado por Pedreros como una de las claves del modelo. A su juicio, una de las principales contribuciones de Tara-Paka ha sido precisamente intervenir en una etapa que históricamente ha generado rezagos en Tarapacá: la formulación de proyectos.

Durante años, sostuvo, los gobiernos regionales operaron muchas veces como instancias que asignaban recursos en función de iniciativas presentadas por otros organismos. La lógica actual, en cambio, busca que la región tenga mayor dominio sobre los tiempos, sobre las prioridades y sobre la calidad de la cartera que se impulsa. En la práctica, eso implicó sembrar durante 2023 y 2024 una base de proyectos con aprobación técnica suficiente para luego pasar a su desarrollo material.

Según el balance entregado, en 2025 comenzó a observarse con mayor claridad ese cambio de etapa. A fines de 2024 ya se habían sumado iniciativas ligadas a infraestructura educacional, como los mejoramientos de los jardines infantiles Arumanti, Carita de Sol y Oasis del Saber en Alto Hospicio, lo que permitió iniciar el año siguiente con un escenario distinto: ya no solo se estaba aprobando, sino también ejecutando. Fue entonces cuando comenzaron a aparecer los frutos más visibles del proceso.

Entre febrero y marzo de 2025 se colocó la primera piedra de la sede del Club Social Yungay, el primer proyecto formulado por Tara-Paka que inició obras. A ello se agregaron estudios como el del Centro Cultural Huayquique, la inauguración de la obra del Club Montoya y la continuidad de otras intervenciones como Fuerza Libre, que ya había comenzado su ejecución en el segundo semestre de 2024. Con ello, el centro empezó a mostrar resultados tangibles ante organizaciones que durante años habían escuchado promesas, anuncios o compromisos que no llegaban a materializarse.

Esa transición entre la fase de la planificación y la etapa de la obra fue descrita como un elemento fundamental para recuperar confianza. Pedreros planteó que la lentitud de la inversión pública no solo frena la mejora de infraestructura, sino que desgasta la credibilidad de las instituciones frente a clubes, comunidades educativas y organizaciones territoriales. De ahí que uno de los sellos del trabajo del centro haya sido privilegiar, siempre que fuera posible, proyectos que pudieran pasar directo a ejecución, evitando etapas intermedias de diseño que suelen extenderse por años antes de llegar a resultados concretos.

En esa línea, sostuvo que el avance de Tara-Paka también ha permitido fortalecer la confianza interna entre los propios actores involucrados. La experiencia, explicó, ha permitido que Fundación Collahuasi vea resultados concretos en el destino de los recursos que aporta, que el Gobierno Regional disponga de una cartera formulada con mayor oportunidad y que el propio equipo del centro consolide una forma de trabajo en la que conviven profesionales jóvenes con otros de extensa trayectoria en la región. El balance presentado contiene cifras que buscan respaldar esa afirmación.

A la fecha, Tara-Paka reporta 16 proyectos aprobados técnicamente por un monto total de 16. 660 millones de pesos. En 2023 se aprobaron dos iniciativas por casi 800 millones de pesos.

En 2024, considerado por el equipo como un año particularmente intenso, se alcanzó la aprobación de nueve proyectos por cerca de 12. 000 millones. En 2025, ya combinando apoyo a la ejecución y formulación de nuevas propuestas, se sumaron cinco iniciativas por 4.

060 millones de pesos. Del total informado, cinco proyectos se encuentran completamente terminados, cuatro están en ejecución, dos permanecen en licitación y cinco avanzan en la preparación de bases administrativas y técnicas. Desde el centro se destacó que este proceso no depende únicamente de la calidad del diseño o de la recomendación favorable obtenida, sino también de la capacidad que ha debido construir el Gobierno Regional para desempeñarse como unidad técnica de excelencia, con exigencias administrativas y de control que antes recaían preferentemente en municipios o en organismos como el Ministerio de Obras Públicas.

En la presentación se insistió en que la magnitud del trabajo no puede medirse solo por el número final de obras concluidas, ya que gran parte del desafío ha estado precisamente en crear una capacidad técnica regional que antes no existía con este nivel de especialización. Esa es otra de las apuestas que el centro busca dejar instaladas: no solo producir proyectos, sino formar capital humano local capaz de sostener en el tiempo este tipo de tareas. Pedreros dedicó buena parte de su intervención a destacar el equipo construido en torno a tres grandes áreas de trabajo y dos áreas de apoyo.

En total, el centro cuenta con 24 profesionales vinculados a la formulación, diseño y gestión de iniciativas. En el plano educacional, el equipo liderado por Carlos Marcoleta trabaja en conservación y mejoramiento de jardines infantiles y establecimientos como el Liceo Politécnico, Flor del Inca y futuras intervenciones como el Liceo Comercial. En materia de formulación, el liderazgo de Mónica Ramírez ha sido presentado como una pieza clave para determinar la viabilidad de las propuestas, definir si deben ir a etapa de diseño o ejecución y asegurar pertinencia técnica y territorial.

A ello se suma el equipo encabezado por José Miguel Astudillo, donde confluyen arquitectos, ingenieros civiles, ingenieros constructores y especialistas sanitarios y eléctricos, permitiendo diseñar expedientes completos sin depender exclusivamente de consultoras externas. Ese último punto fue remarcado como otra ventaja comparativa del modelo. La elaboración interna de proyectos permite evitar procesos largos de contratación externa para etapas preliminares y, además, deja capacidad instalada en profesionales formados en la propia región.

Pedreros sostuvo que esa inversión en capital humano es estratégica, incluso si algunos de esos especialistas posteriormente migran hacia otras unidades técnicas. Lejos de verlo como una pérdida, dijo, el centro lo entiende como un aporte al ecosistema regional de formulación y desarrollo de proyectos. En cuanto a los focos temáticos, Tara-Paka identifica tres grandes líneas de intervención: infraestructura educacional, infraestructura deportiva y social, y mejoramiento del espacio público, particularmente a través de proyectos de conservación de aceras.

Esa definición, según se explicó, responde a prioridades concretas de Tarapacá, donde existe una fuerte demanda por mejorar recintos escolares, rescatar sedes históricas de organizaciones barriales y deportivas, y elevar la calidad del entorno urbano en sectores que arrastran largos periodos de deterioro. La dimensión territorial también fue relevada durante la cuenta. Aunque una proporción importante de las iniciativas se concentra en Iquique, la cartera se ha extendido a Alto Hospicio, Pica y próximamente Pozo Almonte, con la intención de ampliar esa cobertura a otras comunas de la región.

En esa expansión subyace una idea que el centro quiso remarcar: el desarrollo regional no puede seguir dependiendo de una lógica centralizada ni de un ritmo uniforme que deja rezagados a territorios con necesidades urgentes. Junto a las cifras, la exposición buscó instalar el “sello Tara-Paka”, resumido en cuatro pilares: vinculación, inclusión, sustentabilidad y colaboración. En el primero de ellos, la vinculación, el énfasis está puesto tanto en la relación permanente con las comunidades usuarias de la infraestructura como en una mirada urbana que proyecte los edificios hacia su entorno, con espacios que dialoguen con la calle, el barrio y la vida pública.

Se trata, en la visión del centro, de comprender que un club, una sede o un establecimiento no son piezas aisladas, sino parte del tejido social de cada sector. El segundo eje, la inclusión, fue ilustrado con proyectos como Flor del Inca y el futuro Centro Integral de Neurodiversidad. En ambos casos, no se trata únicamente de cumplir con exigencias de accesibilidad universal, sino de asumir que ciertas infraestructuras deben ser pensadas desde el origen para responder a usuarios con necesidades específicas y a familias que requieren respuestas integrales.

El Centro Integral de Neurodiversidad, actualmente en desarrollo, apunta en esa dirección y contempla un enfoque amplio de atención para niños, cuidadores y entornos familiares. La sustentabilidad, tercer pilar, fue presentada en un sentido amplio. No solo como eficiencia energética o criterio ambiental, sino como un equilibrio entre dimensión social, impacto económico y calidad urbana.

En ese marco se destacó el trabajo participativo realizado en cada proyecto, con etapas de diagnóstico, validación de imagen preliminar y revisión final junto a las comunidades. También se exhibieron ejemplos de innovación en jardines infantiles, donde montos acotados permitieron mejoras sustantivas mediante soluciones de arquitectura, sombreaderos, ventilación y materialidades más adecuadas para las condiciones climáticas locales. La cuarta base, la colaboración, fue descrita como el corazón del proyecto.

La alianza entre el sector público regional y Fundación Collahuasi ha permitido levantar un modelo que incluso ha comenzado a ser observado desde otras regiones. Según contó Pedreros, recientemente una delegación proveniente de otra zona del país visitó la experiencia para conocer de cerca su funcionamiento y evaluar la posibilidad de replicar un mecanismo similar. El mensaje final del gerente apuntó precisamente a esa doble condición del centro: mostrar resultados y, al mismo tiempo, abrir una conversación sobre el tipo de institucionalidad que Tarapacá necesita para sacar adelante sus prioridades.

A juicio del equipo, la experiencia de estos tres años demuestra que la región cuenta con profesionales, capacidades y alianzas suficientes para diseñar su propia ruta de desarrollo cuando existe coordinación, decisión política y respaldo técnico. Lo expuesto por Tara-Paka no puede leerse solo como una rendición de cuentas. También constituye una señal sobre cómo la región intenta responder a una demanda histórica: que los proyectos no se queden en planos, estudios o compromisos, sino que lleguen a convertirse en infraestructura útil, visible y pertinente para la comunidad.

En una zona donde demasiadas veces las obras se anuncian mucho antes de concretarse, la principal prueba de fuego seguirá estando en la continuidad, en la capacidad de ampliar el impacto territorial y en sostener el ritmo sin perder calidad. Pero por ahora, el centro ha puesto sobre la mesa una evidencia difícil de ignorar: en Tarapacá ya no solo se habla de acelerar, también comienzan a mostrarse resultados.

¿Te pareció importante esta noticia?

Compártela y mantén informado a Chile