Cartagenina destaca el significado que tiene ser una familia de acogida
Marisol Villegas Rojas, es vecina de la comuna de Cartagena, esta casada con Ricardo, tiene cuatro hijos, Michelle, Maximiliano, Catalina y Maura, quienes en conjunto han abierto las puertas de su hogar y familia a un pequeño desde hace más de un año, proceso que ha sido muy significativo para todos y que principalmente les permite brindarle un espacio seguro a un niño que lo necesita. El programa Familias de Acogida es una iniciativa que tiene por finalidad brindar un entorno familiar seguro y temporal a niños, niñas y adolescentes separados de sus familias de origen por orden judicial debido a vulneración de derechos. Es así que Diario Proa conversó con una cartagenina, Marisol Villegas, quien ha abierto las puertas de su hogar y se han convertido en una familia de acogida; experiencia que desde el año pasado los tiene al cuidado de un niño de 7 años y que ha tenido un gran impacto en todos los integrantes del núcleo familiar.
Según cuenta Marisol, el interés por convertirse en una familia de acogida inició hace años, por otra situación, específicamente ligada a la historia de una niña que conocían, que formaba parte del sistema y la familia en que estaba ya no la podía tener. Ella, contando con el apoyo de sus cercanos, pensó de inmediato en acogerla, lo que dio paso a conocer todo lo que es el programa FAE. “Ahí ingresamos al programa y nos dimos cuenta de que no era tan fácil la cosa, porque hay todo un sistema detrás de los niños para su cuidado y su protección”, comenta Marisol Villegas.
Fue hace alrededor de tres años que iniciaron ese proceso y desde entonces habían estado a punto de recibir a los pequeños; en dos oportunidades anteriores estuvieron a punto de acoger a niños, sin embargo por distintas razones eso no funcionó. Aunque todo cambió en febrero del 2025, cuando un niño llegó a vivir con la familia. “Él es el primer niño, casi tuvimos dos niños antes, pero al final quedó en nada porque uno, la mamá se fue con él, el otro apareció un familiar.
Entonces tuvimos dos fracasos antes y él es nuestro primer niño. Pero el proceso antes de eso fue de alrededor de un año y medio, en que estuvimos en sesiones, en charlas con el psicólogo, porque es harta la responsabilidad que a uno le entregan, un niño no es un juguete, es una persona con todos sus defectos y cualidades. Entonces, es harto el proceso, pero nos sirvió mucho para enfrentar todo lo que se nos venía más adelante con el niño”, comentó la cartagenina.
Este ha sido un proceso muy enriquecedor, no solo para ella, sino que también para toda su familia, que también ve el gran significado que tiene llegar al programa y brindar un espacio para un pequeño que está atravesando una situación compleja en su vida. Según relata la señora Marisol, “el proceso ha sido como un poquito difícil, pero a la vez muy bonito, muy bonito porque uno va aprendiendo con ellos. Son niños y situaciones muy diferentes a los que uno ha vivido con sus hijos, ellos traen otra experiencia de vida y que a uno también le sirve como persona, a pesar de que uno ya es una persona formada y con criterio y con todo, ellos traen otra forma de ver la vida, que a uno le enseña.
Aquí se involucraron todos, yo tengo mucha red de apoyo con todos mis hijos, todos quieren mucho al niño, él también se da a querer mucho, porque es muy agradecido con cosas muy pequeñas, con gestos muy pequeños que uno hace; para él es maravilloso que alguien le haga un cariño, para él es maravilloso que alguien le diga te quiero. Entonces todo eso lo agradece con una sonrisa, una sonrisa que se le ilumina toda la carita, de oreja a oreja su sonrisa, se ha ganado ese cariño”. De igual forma, se agradece el apoyo que han tenido del equipo de FAE, quienes constantemente han sido parte del proceso, realizando además las visitas correspondientes, teniendo una dupla psicosocial compuesta por una psicóloga y una asistente social para apoyar al pequeño en esta etapa.
Sin duda ha sido una experiencia relevante para la familia de Familia de Marisol Villegas, durante estos meses en que pueden compartir con el menor, esperando ser un espacio seguro y de resguardo para él. “Yo creo que tanto para nosotros como para el niño es un cambio del cielo a la tierra; él estuvo un año en una casa de acogida, y tenía los cuidados básicos, comida, un techo y eso, pero él no tenía la atención que un niño realmente necesita a esa edad, que es un adulto que lo guíe, un adulto que lo quiera, un adulto que lo apapache en la noche, cuando tiene frío, cuando tiene sueño o cuando tiene miedo simplemente. Entonces, todas esas herramientas que uno le puede entregar al niño con cariño, él las va adquiriendo de a poquito y va adquiriendo más seguridad en la vida.
Para él fue un cambio enorme y para nosotros también, porque ha sido conocerlo, ver como por ejemplo, salía a la calle, saludaba a todo el mundo y era todo nuevo para él. Así de a poquito le fuimos bajando esas revoluciones, pero sin quitarle esa personalidad que tiene”, señala la vecina de Cartagena. La experiencia la recomiendan a todos quienes puedan, esperando que quienes tengan la idea de conocer más sobre el programa, no dejen pasar la oportunidad para ser una familia de acogida.
La señora Marisol llama a las personas y familias a que, “no lo piensen tanto, que lo intenten, porque cuando uno piensa mucho las cosas al final no queda nada concreto. Pero ojalá que lo intenten, que a lo mejor en el primer intento no les va a ir bien, como a nosotros que tuvimos dos intentos de traer un niño a la casa, pero que no piensen tanto en uno, sino que piensen en el niño, en el bien que se les hace al niño. A ellos les queda esto guardado en su corazón para siempre, a lo mejor no se van a acordar más adelante de las familias, pero si van a acordarse que fueron felices en un momento de su infancia”.
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