Capacitar o contratar: ¿Qué le conviene más a una pyme en crecimiento?
Las pequeñas y medianas empresas deben tomar muchas decisiones durante su crecimiento y cómo fortalecer sus equipos es una de las más relevantes. Apostar por una capacitación interna o salir al mercado a contratar nuevos talentos asoma como una interrogante que aún enfrentan las organizaciones. Lejos de ser una elección simple, especialistas destacan en que el análisis debe centrarse en las necesidades concretas del negocio y la urgencia por obtener resultados.
"La decisión no es binaria, y ese es el primer error que cometen muchas pymes: asumir que tienen que elegir uno de los dos caminos. La pregunta real es más concreta: ¿cuánto tiempo tiene el negocio para esperar resultados y qué tan profunda es la brecha de habilidades que necesita cerrar? ", explica Julio Guzmán, CEO de AgendaPro (Plataforma de agendamiento).
Según detalla, cuando una empresa necesita incorporar capacidades completamente nuevas —como digitalización o análisis de datos— la contratación puede convertirse en un camino más rápido. En cambio, si el desafío está en optimizar procesos o escalar operaciones existentes, la formación del equipo actual tiende a ser más efectiva. "Si el negocio requiere una capacidad que hoy no existe en el equipo —digitalización, análisis de datos, marketing de performance— contratar suele ser la vía más directa.
Pero si lo que se necesita es ordenar procesos, mejorar la atención al cliente o escalar una operación que ya funciona, apostar por el equipo que ya está adentro es casi siempre más sostenible", señala. "Lo que siempre recomendamos es mirar también el potencial de las personas que ya están. Invertir en quienes tienen ganas de crecer suele dar mejores resultados a largo plazo que buscar el perfil perfecto afuera.
Los negocios que logran crecer de verdad no son los que siempre contratan —son los que saben cuándo formar y cuándo incorporar", añade. Costos más allá de lo evidente Uno de los factores determinantes en esta decisión tiene que ver con los costos asociados, tanto visibles como ocultos. "Cuando pensamos en contratar, los números visibles son claros: sueldo, beneficios, proceso de reclutamiento.
Pero los costos que más duelen son los que no aparecen en ninguna planilla. El tiempo que tarda una persona nueva en entender cómo funciona el negocio, los errores que comete mientras aprende, la energía del equipo actual dedicada a encuadrarla", advierte Guzmán. En el caso de la capacitación, si bien puede parecer más económica en una primera etapa, también implica desafíos relevantes.
"Capacitar, en cambio, parece más barato al inicio. Y muchas veces lo es. Pero tampoco es gratis: hay horas fuera de funciones, una curva de aprendizaje con sus propios errores y una productividad más baja mientras dura el proceso", agrega.
A juicio del experto, el mayor costo para una pyme no está principalmente en el dinero, sino en el tiempo que el negocio deja de operar de manera óptima. Por ello, subraya la importancia de tomar decisiones oportunas y evitar prolongar la incertidumbre. Cuándo formar y cuándo incorporar talento El tipo de necesidad que enfrenta la empresa también marca la diferencia.
Según dice Guzmán, "la capacitación interna funciona mejor cuando el negocio necesita ordenarse, estandarizar sus procesos o hacer crecer capacidades que ya existen en el equipo. Hay un beneficio que va más allá de las habilidades técnicas: fortalece la cultura, genera sentido de pertenencia y reduce la rotación". Por otro lado, cuando la empresa busca avanzar hacia áreas desconocidas, la contratación se vuelve clave.
"El talento externo se vuelve necesario cuando la empresa quiere ir hacia algo que no sabe cómo hacer. Abrir un canal digital, automatizar operaciones, implementar una estrategia de datos. En esos casos, contratar a alguien que ya lo hizo antes acorta el camino de forma significativa", afirma.
Impacto en productividad y cultura Ambas decisiones también tienen efectos distintos en la dinámica interna de la organización. "Capacitar impacta de forma más lenta, pero más profunda. El equipo aprende, gana confianza, y eso se traduce en menor rotación y mayor compromiso", indica Guzmán.
En contraste, la incorporación de nuevos perfiles puede acelerar resultados, aunque no está exenta de riesgos. "Contratar puede acelerar resultados de forma inmediata e introducir prácticas nuevas que el equipo interno no tenía. Pero también trae un desafío real: integrar a esa persona sin que rompa lo que ya funciona.
La cultura no es algo que se construye solo —se puede perder más rápido de lo que se construyó", advierte. En esa línea, concluye que las pymes más sólidas son aquellas que logran equilibrar ambas estrategias. "A mediano plazo, las pymes más sólidas que vemos son las que lograron ese equilibrio: desarrollaron a su equipo en las capacidades del negocio e incorporaron perfiles que les permitieron dar el siguiente paso.
No apostaron por crecer de la noche a la mañana, apostaron por crecer bien. Que al final es la única forma de crecer de verdad", señaló.
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