¿Brasil, Guyana y Argentina actores clave?: Cómo se reconfigura el mapa petrolero mundial en medio de la crisis
El crecimiento de la producción de petróleo y gas en Argentina, Brasil y Guyana está reconfigurando el mapa energético de América Latina. Todo esto en medio de un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente que presionan la oferta global. Un informe de Oxford Economics sostiene que este "tridente" sudamericano podría consolidarse como un proveedor clave para las principales economías del mundo, con la eventual incorporación de Venezuela como cuarto actor relevante.
El análisis plantea que la región gana terreno como fuente alternativa de hidrocarburos, en momentos en que los flujos globales enfrentan disrupciones. Actualmente, Estados Unidos obtiene cerca de una quinta parte de sus importaciones de energía desde América Latina, mientras que China importa alrededor del 10%, con un incremento sostenido desde 2021-2022, reflejando una estrategia de diversificación frente a la volatilidad internacional. En paralelo, se observa una recomposición interna entre los principales exportadores.
México, que históricamente ha tenido un rol dominante en el suministro hacia Estados Unidos, ha reducido su participación desde el 44% en 2021 al 29% en 2025. En contraste, Brasil se consolida como el principal proveedor latinoamericano de China, concentrando cerca del 69% de los envíos hacia ese mercado, mientras que países como Ecuador y Guyana ganan espacio frente al retroceso de Colombia. En términos de producción, el informe proyecta que Argentina, Brasil y Guyana —junto con Venezuela— liderarán el crecimiento regional en los próximos años.
La oferta de crudo en América Latina aumentaría un 6% en 2026 y un 3,9% en 2027, hasta alcanzar cerca de 10 millones de barriles diarios. Este avance ocurre en un escenario de restricciones en el suministro global, donde la región podría compensar parcialmente el déficit previsto de producción. El dinamismo estará marcado por Brasil como principal motor, seguido por un crecimiento acelerado en Guyana, cuya producción se acercaría a la de Argentina.
A ello se suma la posibilidad de una recuperación de Venezuela, en caso de flexibilización de sanciones y mayor participación de Estados Unidos en su industria energética. En contraste, México y Colombia registrarían una trayectoria más débil, con caídas o estancamiento en su producción, lo que refuerza el cambio estructural en el mapa energético latinoamericano. A nivel agregado, la producción regional muestra una expansión sostenida entre 2022 y 2027, pasando de cerca de 7 millones a aproximadamente 10 millones de barriles diarios.
Brasil lidera este crecimiento, con un aumento desde 3,0 a 4,3 millones de barriles diarios. Guyana exhibe el mayor salto relativo, triplicando su producción desde 0,3 a 1,0 millón, mientras que Argentina avanza desde 0,6 a 0,9 millones de barriles diarios. Por su parte, Venezuela proyecta una recuperación gradual, desde 0,7 a 1,2 millones de barriles diarios, mientras que Colombia se mantiene en torno a 0,7–0,8 millones.
México, en tanto, evidencia un leve retroceso, pasando de 1,8 a 1,6 millones de barriles diarios. Para tener como referencia, el crudo que transitaba por el Estrecho de Ormuz desde el Golfo Pérsico antes de la guerra era de 15 a 18 millones de barriles diarios (bpd), lo que representaba aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. América Latina aún está lejos de esa cifra, pero creciendo.
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