Banco Central baja crecimiento, sube inflación y alerta por los efectos del alza del petróleo
El escenario para las proyecciones que entrega el Banco Central para 2026 “se desarrollan en un escenario especialmente incierto y con riesgos relevantes”. Ese es una de las afirmaciones que entrega el ente rector en su Informe de Política Monetaria (Ipom) de marzo. Y si bien el martes en su comunicado de reunión de Política Monetaria algo anticipó sobre los cambios en las proyecciones, ahora, en este análisis más detallado del panorama 2026, lo ratifica y profundiza.
En términos concretos, redujo la proyección para el crecimiento de la actividad desde el rango 2% y 3% a uno entre 1,5% y 2,5%. “Esta revisión obedece a varios factores, entre ellos el cambio del escenario internacional y el desempeño más débil de la minería”, precisa el BC. En ese sentido, añade que “las perspectivas para el gasto de hogares y empresas se corrigen levemente a la baja.
En ello tiene un rol destacado el deterioro de la situación externa, a lo que se suma el menor gasto fiscal. En todo caso, esto es en parte compensado por el continuo crecimiento de los ingresos, expectativas que han mejorado y una cartera de proyectos de inversión superior a la de años previos”. Sobre la inflación, eleva su proyección desde el 3,2% previsto en diciembre a 4%, y con ello se posterga una vez más la llegada a la meta del BC de 3%.
En su argumentación, el BC menciona que las revisiones se concentran en el corto plazo, asociadas principalmente al impacto de la guerra en los precios internacionales de los combustibles. “Esto provoca un aumento relevante de la inflación, que se ubicaría en torno a 4% anual desde el segundo trimestre. Este escenario incorpora las alzas de los precios de los combustibles a nivel local que fueron anunciadas el lunes 23 de marzo”.
De esta manera, especifica que “la inflación volvería a 3% hacia el segundo trimestre de 2027". En el desglose del análisis, el BC sostiene que la inflación subyacente también se revisa al alza en el corto plazo, aunque en una magnitud acotada. “Este aumento se justifica en los efectos de segunda vuelta derivados del shock de los precios internacionales de los combustibles”.
Por ello, puntualiza que “la proyección considera que la propagación de este shock al resto de la economía será la habitual. Hacia el mediano plazo, estos efectos se ven compensados por el impacto del menor gasto fiscal en la demanda interna”. Y se subraya que “estas proyecciones consideran que el tipo de cambio real (TCR) irá convergiendo a sus niveles de largo plazo, con una trayectoria similar a la planteada en diciembre”.
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