Aumento del acné en mujeres sobre 25 años: ¿Por qué ocurre y cómo tratarlo?
Aumento del acné en mujeres sobre 25 años: ¿Por qué ocurre y cómo tratarlo? El acné ha dejado de ser una afección exclusiva de la etapa escolar. Durante la última década, la dermatología ha registrado un alza sostenida de esta condición en la población femenina adulta, estimándose que hasta un 40% de las mujeres que superan la barrera de los 25 años experimentan brotes de origen hormonal.
A diferencia de las imperfecciones típicas de la pubertad, esta variante clínica suele localizarse estratégicamente en el tercio inferior del rostro, concentrando sus lesiones inflamatorias profundas en la mandíbula, el mentón y el cuello. Su aparición responde directamente a alteraciones endocrinas que pueden derivar del ritmo de vida actual —como los altos niveles de estrés—, así como a la suspensión de métodos anticonceptivos, el síndrome de ovario poliquístico o las fluctuaciones naturales del ciclo menstrual. Estos factores detonan la actividad de los andrógenos, hormonas que sobreestimulan la producción de sebo y favorecen la obstrucción severa de los poros.
El Dr. Tomás Tabilo, especialista de la clínica DermAcné, explica el fenómeno detrás de la persistencia de estos brotes: "Muchas mujeres en la edad adulta comienzan a sufrir hipersensibilidad cutánea a la hormona de la testosterona, ya que ésta produce lo que se llama el síndrome de SAHA o hiperandrogenismo funcional". El experto detalla que este cuadro clínico incluye síntomas como el "aumento de grasa en la piel y cuero cabelludo; acné inflamatorio, generalmente persistente y resistente a tratamientos convencionales; crecimiento excesivo de vello terminal en áreas andrógeno-dependientes y pérdida de cabello de patrón femenino".
Un desafío crónico que trasciende lo estético Más allá de las manifestaciones físicas, esta patología arrastra un severo peso psicológico. La aparición imprevista y cíclica de lesiones faciales en la edad adulta golpea fuertemente la autoestima de las pacientes, generando altos niveles de frustración e inseguridad tanto en su entorno laboral como social. Ante la sorpresa de enfrentar acné fuera de la adolescencia, un gran porcentaje de afectadas recurre erróneamente a soluciones cosméticas de venta libre que ignoran la raíz endocrina del problema, retrasando peligrosamente la intervención médica.
Desde DermAcné advierten que esta condición debe ser tratada bajo su naturaleza real: una enfermedad inflamatoria crónica que cursa con periodos de remisión y recaída. Un diagnóstico especializado y un esquema terapéutico personalizado resultan fundamentales no solo para controlar los brotes y prevenir cicatrices permanentes, sino para devolverles el bienestar integral y la calidad de vida a las pacientes.
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