¿Apostar por los desalcoholizados?: La opción que toma fuerza y divide a la industria del vino en medio de la crisis
La industria vitivinícola chilena enfrenta uno de sus escenarios más complejos. De acuerdo con cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), las exportaciones de vino tocaron en 2025 los 692,1 millones de litros y US$1. 524,9 millones FOB, una caída de 26,4% en volumen y 24,2% en valor frente al peak alcanzado en 2017, cuando los envíos llegaron a 940,2 millones de litros y US$2.
012 millones. El arranque de 2026 tampoco trae alivio. Entre enero y marzo, los embarques sumaron 158,6 millones de litros, por debajo de los 168,7 millones del mismo trimestre del año anterior, una baja de 5,9%.
El retroceso no es solo chileno. Pues, a nivel global, el consumo cae de forma sostenida por lo que las viñas exportadoras lo resienten en sus resultados: márgenes más estrechos, mayor presión promocional y mercados cada vez más competitivos. En entrevista con Reuters, Julio Alonso, del grupo de promoción Vinos de Chile, describió un "descenso sostenido" del consumo en mercados clave como China, Estados Unidos y el Reino Unido.
Parte de la explicación, según la misma agencia, está en el cambio generacional. Una encuesta de Gallup de 2025 mostró que solo el 50% de los adultos jóvenes en Estados Unidos consume alcohol, frente al 59% de 2023 y al 54% de la población general, en un contexto donde un número creciente de jóvenes considera que incluso el consumo moderado es perjudicial para la salud. Frente a este panorama, la respuesta de las viñas chilenas ha sido heterogénea, pero con un hilo conductor: reconversión, control de costos y una apuesta cada vez más decidida por la premiumización.
Y, sobre todo, un debate que divide al sector en dos: el vino sin alcohol. La apuesta por la categoría Viña Concha y Toro es uno de los actores que más ha empujado la entrada al segmento. La compañía señaló a Emol que "estar cerca de las personas en cada mercado relevante" y "la innovación de productos" son parte del ADN de sus más de 140 años de historia.
Y agregaron que "más allá de las cifras globales que se ven en la industria, las ventas de vino de Viña Concha y Toro han estado subiendo en los últimos años". La compañía explicó que en 2022 introdujo, bajo su marca insignia Casillero del Diablo, una nueva categoría: Casillero del Diablo Belight, un vino parcialmente desalcoholizado de en torno a 8,5 grados y 65 calorías por copa. *Concha y Toro* En 2025 sumó Casillero del Diablo Sparkling Zero, un espumante con 0% alcohol.
"Otras marcas de la compañía han avanzado con propuestas de menor graduación alcohólica, como Exportación", añadieron desde la viña. En la misma línea jugó Viña Santa Rita. Gonzalo de Tezanos Pinto, Brand Owner de la línea 120, indicó a Emol que la viña trabaja en la categoría desde 2021, "como una forma de anticiparnos a un cambio más profundo en la manera en que las personas se relacionan con el vino".
Las cifras, dijo, acompañan la apuesta: al cierre de 2025, las líneas 120 Zero (desalcoholizados) y 120 Delight (bajo alcohol) acumulan un crecimiento anual de 68% desde su lanzamiento. La marca también introdujo cócteles listos para servir como 120 Sabores y 120 Spritz —el primer cóctel gasificado del portafolio de la firma—, en un segmento que, según datos Nielsen citados por el ejecutivo, creció 7,6% en volumen durante 2025, "siendo el único segmento con crecimiento durante el año pasado". *Santa Rita* "Hoy vemos una diversificación del consumo, donde el desafío —y también la oportunidad— está en entender mejor cada ocasión y responder con propuestas específicas", dijo.
"Hoy vemos una diversificación del consumo, donde el desafío —y también la oportunidad— está en entender mejor cada ocasión y responder con propuestas específicas"Gonzalo de Tezanos Pinto, Brand Owner de la línea 120 Añadió que "en ese escenario, nuestro foco está en construir un portafolio más amplio y relevante, que abarque desde vinos de alta gama con fuerte identidad de origen y propuesta de valor, hasta alternativas más livianas y versátiles, capaces de conectar con nuevos hábitos y públicos". La otra visión del mercado No todas las viñas comparten esa lectura. José Miguel Viu, gerente general de Viu Manent, sostuvo a Emol que el negocio de los desalcoholizados aún no ha despegado.
"No estamos desarrollando vinos desalcoholizados actualmente. Entendemos que responden a una necesidad puntual, pero su consumo sigue siendo acotado". A su juicio, "hoy es una categoría con presencia limitada en cartas y góndolas, y con baja rotación, por lo que creemos que aún está en una fase inicial en términos de desarrollo y masificación".
Viña Vik, en tanto, tampoco produce actualmente vinos sin alcohol. La voz más tajante la puso Mario Pablo Silva, director general de Viña Casa Silva y presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, quien planteó que el camino del sector pasa por otro lado. "Las mayores oportunidades para Chile están en su condición natural de ser un país sustentable y diverso, con una diversidad de suelos y climas que permiten producir una cantidad importante de cepas con gran calidad", afirmó a Emol.
*Casa Silva* Sobre el debate que cruza al sector, fue directo: "Creo que se tenderá al consumo de vinos de alta calidad. No veo los vinos sin alcohol como algo que pase más allá de un nicho, ya que el vino es vino con alcohol, y ha sido así por siempre. El producto sin alcohol pierde gran parte de las características del vino, es otro producto.
Será un nicho pequeño y determinado, pero no reemplazará el consumo de vinos de alta calidad", dijo. "No veo los vinos sin alcohol como algo que pase más allá de un nicho, ya que el vino es vino con alcohol, y ha sido así por siempre"Mario Pablo Silva, director general de Viña Casa Silva Silva puso el foco en la premiumización, el desarrollo del enoturismo y un rol más activo del Estado: "Para ganar más valor en el mundo, Chile como país (política de Estado) debe invertir más en su imagen país. El vino es el producto más emblemático de nuestra tierra y a los esfuerzos del sector privado, como Wines of Chile y otros, debemos sumar un esfuerzo del Estado".
Quizás ningún caso retrata mejor el dilema del sector que el del español Miguel Torres Riera (85 años), presidente de Familia Torres y cuarta generación de la histórica bodega catalana fundada en 1870, presente en Chile desde 1979. En entrevista con El Mercurio, además de reconocer que las preferencias emergentes se inclinan por blancos, vinos ligeros, o por la baja o nula graduación, una tendencia que cala con fuerza en los más jóvenes, sostuvo que le resultaba "preocupante, por lo cual hay que estar alerta". Torres se mostró crítico de la campaña "cero alcohol" que impulsa desde hace algunos años la Organización Mundial de la Salud —"está errada", señaló— y planteó que la industria debe sumar fuerzas, con el respaldo de médicos y expertos, para defender el consumo moderado.
Anticipó al medio que impulsará en Chile una iniciativa en esa línea. Pero el mercado ganó. Tras tres intentos de su hija Mireia, directora de innovación de Familia Torres, Torres terminó dando luz verde al lanzamiento de Serena, una línea de vino sin alcohol que hoy representa entre 5% y 10% de los ingresos totales del grupo.
"No me gustaba la calidad. Mireia insistía año tras año y a la tercera vez le dije: 'bueno ya, partamos'", contó al diario. Él, eso sí, sigue fiel a la tradición.
"No, no... yo con alcohol. Me tomo tres copas al día de vino", confesó a El Mercurio, aclarando que tampoco acompaña a su esposa, quien por motivos de salud hoy bebe vino sin alcohol.
Sobre la crisis global, el enólogo dijo que "vamos a salir de la crisis, no me cabe la menor duda, y se seguirá tomando vino", aseguró, contrarrestando la mirada negativa de otros viñateros.
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