Ante menos volumen, más valor: La estrategia que toma fuerza en el vino chileno frente a un escenario cada vez más complejo
El vino chileno enfrenta uno de sus momentos más complejos. Pues, a nivel global, el consumo cae de forma sostenida y las viñas exportadoras lo resienten en sus resultados: márgenes más estrechos, mayor presión promocional y mercados cada vez más competitivos. La respuesta del sector ha sido heterogénea, pero con un hilo conductor, reconversión profunda, reducción de costos y una apuesta creciente por los vinos de alto valor.
Así lo reflejan los informes que las principales compañías vitivinícolas reportan a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), y que consigna El Mercurio. La estrategia más extendida en la industria es la premiumización: reducir la exposición a vinos masivos de bajo margen y crecer en segmentos de mayor valor y diferenciación. Viña Concha y Toro, lleva ese camino desde 2017, lo que le permitió reportar cifras azules durante 2025 incluso en un contexto adverso.
Sus vinos en categorías premium y superiores ya representan el 57,4% de sus ventas, según reportó la compañía a la CMF. Con todo, su exCEO Eduardo Guilisasti anunció a mediados de marzo lo que describió como la "más profunda de sus transformaciones": limpieza del portafolio de marcas menos rentables, ajustes en unidades productivas y agrícolas, salida de campos en Chile y término de contratos en Estados Unidos, medidas que generarían eficiencias por cerca de $4. 000 millones.
En esa misma línea, la firma decidió dar un nuevo paso en su estructura corporativa con la creación de Viña Amelia como filial independiente. La apuesta busca fortalecer su posicionamiento en el mercado global de vinos premium, donde la diferenciación por origen y la especialización productiva se han vuelto factores cada vez más relevantes, según comentaron a Emol. El proyecto estará enfocado exclusivamente en Chardonnay y Pinot Noir, variedades que han mostrado una demanda sostenida en los mercados internacionales y que, de acuerdo con la compañía, encuentran en el valle del Limarí condiciones especialmente favorables para su desarrollo.
Por su parte, en Viña Santa Rita, Baltazar Sánchez, presidente de la compañía, fue explícito en la carta dirigida a sus accionistas: "La coyuntura actual nos exige acelerar la implementación y profundizar sus ejes prioritarios: focalizarnos en segmentos de alta gama; fortalecer nuestras marcas estratégicas; estrechar las relaciones con nuestros socios; adaptar nuestra estructura y nuestros procesos al escenario competitivo actual". La viña también concretó la venta de un campo de 1. 000 hectáreas en Pumanque para paliar los efectos de la crisis.
VSPT Wine Group, cuya matriz es CCU —perteneciente al grupo Luksic—, completó la segunda fase de especialización y automatización de su bodega en Isla de Maipo, enfocada en la elaboración de vinos premium y espumantes. Pablo Granifo, presidente de la compañía, la calificó como "un paso importante en nuestro camino hacia la excelencia enológica y el negocio de mayor valor". La crisis también tiene un rostro humano.
Entre Concha y Toro, Santa Rita y VSPT, se han recortado 445 puestos de trabajo en forma conjunta entre 2023 y 2025, según consignó El Mercurio. Conocedores del rubro advierten que la cifra real sería aún mayor si se consideran viñas de menor tamaño con menos capacidad financiera para absorber el golpe. La mirada de largo plazo Más allá de la coyuntura, actores del sector apuntan a transformaciones estructurales que Chile debería impulsar para recuperar terreno en el mercado global.
Mario Pablo Silva, director general de Viña Casa Silva y presidente del consorcio I+D Vinos de Chile, entregó a Emol su diagnóstico. "Las mayores oportunidades para Chile están en su condición natural de ser un país sustentable y diverso, una diversidad de suelos y climas que permiten producir una cantidad de cepas importantes con una gran calidad. Chile es un país que por su geografía natural y la inversión que ha realizado en los últimos años se adaptará mejor al cambio climático que la gran mayoría de los países productores de vino", dijo.
Silva añadió que "debemos continuar invirtiendo en I+D, concentrándonos en la premiumización de nuestros productos, en cada segmento del mercado", y apuntó a una deuda pendiente del Estado: "El vino es el producto más emblemático de nuestra tierra y a los esfuerzos del sector privado, como Wines of Chile y otros, debemos sumar un esfuerzo del Estado". Sobre las tendencias de consumo, fue tajante, "el vino es vino con alcohol, y ha sido así por siempre. El producto sin alcohol pierde gran parte de las características del vino, es otro producto.
Será un nicho determinado pequeño, pero no reemplazará el consumo de vinos de alta calidad". "Hoy el consumidor busca vinos de calidad, que representen la característica de su tierra", agregó, aunque también ve una oportunidad en los vinos más masivos, "veo una posibilidad en el consumo de vinos más masivos en cócteles y diferentes preparaciones, una buena tendencia para los jóvenes para que se vayan introduciendo de a poco al consumo de vinos de gran calidad". "Muy importante creo también el desarrollo del turismo vitivinícola, un gran vehículo para mostrar las bondades de nuestro sector", cerró.
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