Ansiedad y depresión triplican su prevalencia en quienes buscan empleo
El tener empleo se consolida como un pilar importante para la salud integral de los chilenos, según reveló un informe de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales. La investigación, titulado "Radiografía del bienestar laboral" y que abordó 2. 547 casos a nivel nacional, concluyó que la "depresión, ansiedad y problemas generales de salud mental son indicadores donde la situación laboral marca la mayor diferencia".
Según detalló La Tercera, las estadísticas -recolectadas entre marzo y mayo de 2025- dan cuenta que un 10,7% de los trabajadores con contrato activo declara sufrir alguna patología mental, un registro que se dispara hasta el 30% en el segmento de desempleados que buscan activamente una plaza, fijando la media país en un 12,7%. La explicación a esta brecha radica en el soporte protectivo que entrega la rutina y la seguridad material: "El promedio de los trabajadores ocupados se encuentra bajo el total nacional, lo que se asocia con una mejor salud mental y menor prevalencia de depresión y ansiedad generalizada", subraya el citado reporte. Esta asimetría estadística persiste al analizar cuadros clínicos específicos de depresión y ansiedad de manera aislada.
Los índices de sintomatología depresiva alcanzan un 32,9% en personas desocupadas, en contraste con el acotado 10,7% observado en aquellos con ocupación regular. Insomnio y la calidad del descanso Para la ansiedad generalizada, la tendencia se replica: el cuadro afecta a un 33,1% de los desempleados, frente al 12% registrado en la fuerza laboral activa. El insomnio y la calidad del descanso reflejan idéntico patrón de estrés, con una afectación de solo el 8,8% en trabajadores activos frente al 13,7% en quienes se encuentran en búsqueda activa de trabajo.
La investigación también expone desafíos conductuales inesperados. Aunque el sedentarismo se manifiesta de forma severa y transversal en todos los grupos -fijándose sobre el 22%-, el patrón de consumo riesgoso de alcohol altera la tendencia habitual de bienestar. Alarmas por equidad interna El estudio reporta que esta conducta de riesgo "es superior en el segmento de los trabajadores ocupados", alcanzando un 12% de prevalencia en contraste con el modesto 9,3% de los desocupados, y un 4,7% de los inactivos, sugiriendo un factor de socialización o estrés laboral asimilado a través del consumo.
Finalmente, el estudio enciende alarmas de equidad interna. El género y el rango etario emergen como variables de alta vulnerabilidad; las mujeres reportan significativamente más soledad severa, depresión y ansiedad en comparación con sus pares masculinos. A pesar de los factores de desgaste latentes, el balance final del empleo resalta en optimismo cotidiano: un 78% de los ocupados dice sentirse conforme con su labor cotidiana la mayor parte del tiempo.
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