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Año de escasas lluvias y La Paloma al 6%: niveles críticos en el Limarí
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16:41 · Chile

Año de escasas lluvias y La Paloma al 6%: niveles críticos en el Limarí

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Con precipitaciones de baja intensidad y embalses en niveles acotados, la provincia del Limarí da inicio al otoño en un escenario hídrico que logra sostenerse tras la temporada de verano, pero sin margen suficiente y con una fuerte dependencia de las lluvias que puedan registrarse en los próximos meses. De acuerdo con el pronóstico del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), durante la jornada del día viernes se esperaban chubascos aislados en la provincia, con montos que fluctúan entre 0 y 2 milímetros. Aunque se trata de las primeras precipitaciones del ciclo, su impacto en la disponibilidad de agua es limitado.

EMBALSES CONTINÚAN EN NIVELES ACOTADOSEl contexto actual se explica, en gran parte, por el estado de los principales embalses de la cuenca. Según datos de la Dirección General de Aguas (DGA), al 16 de marzo el embalse La Paloma se encuentra en un 6% de su capacidad, mientras Recoleta alcanza un 14% y Cogotí un 16%, cifras que reflejan un sistema que se mantiene operativo, pero en niveles acotados. Al comparar estas cifras con igual periodo del año pasado, el escenario no muestra mejoras significativas.

En marzo de 2025, el embalse La Paloma registraba un 8% de su capacidad, mientras que este año alcanza solo un 6%. En el caso de Cogotí, el descenso es más marcado, pasando de un 26% a un 16%, mientras que Recoleta se mantiene en torno al 14%, evidenciando en conjunto un sistema que no logra recuperarse. REGANTES ADVIERTEN ALTA DEPENDENCIA DE LAS PRECIPITACIONESDesde el mundo de los regantes lo resumen con claridad: “cualquier gota de agua es importante, pero no cambia el escenario”, enfatizó José Eugenio González desde la Junta de Vigilancia del Río Limarí, Río Grande y sus afluentes, quien además advierte que el sistema ha logrado resistir, pero bajo condiciones ajustadas.

“Después de una situación bastante difícil, estamos en una etapa de transición, pero dependemos fundamentalmente de lo que ocurra este invierno”, explicó. La preocupación se acentúa al proyectar el escenario hacia los próximos meses. “Si no llueve, el escenario sería muy malo.

No tendríamos agua suficiente para regar la próxima temporada”, señaló, subrayando que los volúmenes actuales están lejos de un año normal. En esa línea, explicó que los volúmenes actuales están lejos de un año normal. “Hoy tenemos alrededor de 40 millones de metros cúbicos, cuando en un año normal distribuimos cerca de 240 millones”, detalló, evidenciando la brecha existente entre la disponibilidad actual y las condiciones habituales.

Respecto a las precipitaciones pronosticadas, desde la organización recalcan que su efecto es limitado. “No va a ser relevante (... ).

Cualquier gota ayuda, pero no cambia el escenario. Lo más importante para nosotros son las nevadas en la cordillera”, indicó, añadiendo que la acumulación de nieve permite sostener los caudales durante la primavera. APR ENFRENTAN ESCENARIO DESIGUAL Por su parte, desde la Asociación Gremial de APR del Limarí advierten que el impacto de la escasez se manifiesta de forma desigual en el territorio.

“Hay muchos servicios con las napas bastante bajas y algunos sectores ya están siendo abastecidos con camiones aljibe”, señaló su presidente, Luis Alfaro. El dirigente indicó que, aunque la mayoría de los sistemas logró enfrentar la temporada de verano, persisten sectores con dificultades. “No es certero el abastecimiento de agua para todos los APR.

Hay algunos que no van a tener problemas, pero otros sí”, sostuvo. En ese sentido, calificó la situación actual como frágil, especialmente en zonas donde el suministro depende de fuentes más limitadas. “Es una situación frágil”, afirmó, subrayando que la evolución del escenario dependerá directamente de las lluvias que se registren durante el otoño e invierno.

Pese a este panorama, desde los distintos actores coinciden en que el abastecimiento para consumo humano se encuentra asegurado, siendo el riego agrícola el ámbito que presenta mayor incertidumbre. De esta forma, el Limarí inicia el otoño en una condición de equilibrio ajustado, donde las primeras lluvias del ciclo marcan más una señal de transición que una mejora real en la disponibilidad de agua. Con embalses en niveles acotados y sistemas que han logrado sostener el abastecimiento tras el verano, pero sin margen, el escenario hídrico de la provincia queda condicionado a lo que ocurra en los próximos meses, en un invierno que será determinante para definir el desarrollo del próximo ciclo.

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