Analizan avances y efectos de fertilizantes naturales ante el aumento de precio del insumo agrícola
Derivado del conflicto en Medio Oriente se han producido diversas alzas en el precio internacional de los fertilizantes, insumo agrícola relevante, en particular, para la presente temporada de siembra en la zona. “La urea, que es fertilización nitrogenada, ha subido en más de un 70%. La fertilización de fósforo y potasio ha subido entre un 20% y 50%.
También hemos visto que ha aumentado el costo de la maquinaria agrícola, de la energía, porque ya entramos en la hora de punta -con mayor consumo eléctrico- y para funcionar con energía en la noche estamos usando generadores que usan petróleo”, advirtió recientemente el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker según consignó Biobío Chile. “También hay un decreto que nos impide recuperar el 100% del impuesto específico y, a su vez, vemos un aumento del costo del flete marítimo y terrestre”, agregó. El dirigente gremial también hizo aseveraciones resaltando que no solo el mayor precio de los fertilizantes afecta los costos del sector, sino que también variables como alza de los combustibles, el precio del dólar, el mayor precio de los fletes marítimos y la logística, respecto de los contenedores que deben volver tras las exportaciones.
Desde el Biobío Frente a esto, desde el Biobío también existe análisis y monitoreo al comportamiento de este escenario. Desde acá, además, surge el incentivo de biofertilizantes naturales como gran alternativa. Cristina Muñoz, académica del Departamento de Suelos y Recursos Naturales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción (UdeC) indicó que, debido a factores como los conflictos bélicos y el alza en los combustibles, el mercado de fertilizantes convencionales en Chile enfrenta una alta volatilidad.
Esta incertidumbre, se suma a la menor disponibilidad global por riesgos logísticos, lo que dificulta a los agricultores la proyección de sus temporadas. “En este contexto, surge la oportunidad de potenciar el uso de biofertilizantes y bioestimulantes; ya que éstos ofrecen diversos mecanismos de acción en los cultivos, y también contribuyen a mejorar la calidad y la salud de los suelos”, dijo. La académica de la UdeC explicó que están trabajando intensamente en buscar soluciones tecnológicas para los nuevos desafíos que enfrenta la agricultura, mediante el desarrollo de bioinsumos que valorizan residuos agrícolas y utilizan biotecnología avanzada.
“Los principales desarrollos y líneas de trabajo incluyen: biofertilizante líquido a base de residuos agrícolas que es un producto que desarrollé para crear un fertilizante basado en un consorcio bacteriano que fija nitrógeno atmosférico y solubiliza fósforo y potasio que están en formas no disponible. Esta tecnología permite aportar nutrientes NPK a la planta y ya cuenta con licencia comercial de la Universidad; las ventas se están realizando a través de la start-up Trumando. También, otra línea de desarrollo me ha permitido generar el uso de enmiendas orgánicas basadas en biochar donde se pueden transforman residuos orgánicos y forestales con alto potencial para ser utilizados como mejoradores de suelo y soporte para microorganismos beneficiosos”, detalló Muñoz.
También resaltó el trabajo de otros académicos. “La Dra. Analí Rosas ha generado un biofertilizante basado en nanotecnología natural, enfocada en fórmulas que utilizan nanotecnología para mejorar la resiliencia y sostenibilidad de los cultivos.
La Dra. Macarena Gerding utiliza bacterias rizosféricas para optimizar la nutrición y resiliencia vegetal. El Dr.
Mauricio Schoebitz se encuentra trabajando en la tecnología Hidrobac, que consiste en el desarrollo de un bioestimulante sólido que combina hidrogeles a base de biopolímeros con bacterias benéficas para mitigar el estrés hídrico en cultivos como trigo y avellano europeo (…)”. En cuanto al aporte de los fertilizantes naturales, la investigadora de la UdeC destacó que “el uso de biofertilizantes es una estrategia viable para reducir los costos actuales de la producción agrícola a mediano plazo, al disminuir la dependencia de insumos importados sujetos a la alta volatilidad del dólar y crisis externas”. Programa de Transición a la Agricultura Sostenible Desde el Ministerio de Agricultura destacaron el programa de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) que se encuentra en ejecución del ciclo 2025–2027, orientado a la incorporación de prácticas productivas sostenibles y agroecológicas en la Agricultura Familiar Campesina.
Cuenta con 72 usuarios seleccionados de un total de 148 postulantes, organizados en 2 unidades operativas de 35 y 37 usuarios cada una; vinculados a las Área de Indap Arauco, Cañete, Concepción, Los Ángeles, Santa Bárbara y Yumbel. El componente de asesoría técnica referido a la Región, considera un financiamiento total de más de $171 millones para el período 2025–2027, ejecutado mediante convenio con INIA, permitiendo la entrega de asesoría especializada y acompañamiento predial. Durante el año 2025 se ejecutó el “Capital Inicial de Transición”, alcanzando una inversión regional, aproximada, de $33.
157. 772, destinado al cofinanciamiento de insumos y equipamiento básico necesario para la implementación de prácticas sostenibles en los predios, en coherencia con los planes de transición predial. Las inversiones de transición, correspondientes al segundo año del programa y de carácter concursable por un monto promedio de inversión de $1.
700. 000, se encuentran programadas para el segundo semestre 2026 y están en análisis de la asesoría técnica ejecutada por INIA, actualizaron desde el Ministerio de Agricultura. Marcelo Jelves Azócar, director regional subrogante de INDAP, acotó que “el programa TAS se encuentra en funcionamiento con asesorías en desarrollo y planes de transición predial, presentando alta articulación con otros instrumentos de INDAP, tales como el Programa de Desarrollo Local (Prodesal), Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI), y el Servicio de Asesoría Técnica (SAT)”.
José Miguel Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío, Socabio, gremio que agrupa a empresas del sector agrícola de la Región, sostuvo que los fertilizantes naturales constituyen hoy día una alternativa, pero muy limitada, “tanto por los volúmenes disponibles, que son escasos y también, por el costo del proceso logístico y de aplicación”. Para Stegmeier probablemente en origen pueden ser eventualmente más baratos, “pero eso depende del contenido que tengan en elementos esenciales para las plantas”. En segundo lugar, dijo, está lo relativo al costo de traslado al campo, ya que, “para lograr una fertilización adecuada, se requieren grandes volúmenes por hectárea y luego aparece el problema de cómo se aplica eficientemente, ya que, por lo general, por su textura, no se puede aplicar con maquinarias tradicionales de siembra.
Se debe realizar una faena paralela de incorporación con otros equipos y eso, por supuesto, encarece las labores mecánicas necesarias para lograr una correcta distribución de estos fertilizantes”.
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